
El Crime Investigation Lab (CiLab), inaugurado por la Facultad de Jurisprudencia, permitirá procesar millones de datos, rastrear operaciones financieras, analizar contratos y trabajar con evidencia digital. Luz Mercedes Cevallos, directora del Área de Investigación Criminal, y Ana Isabel Gómez, rectora de la Universidad del Rosario, explicaron a Focus Noticias que el laboratorio no será exclusivo para estudiantes: también tendrá vocación de consultoría y podrá apoyar a entidades públicas, organizaciones privadas, investigadores, auditores, abogados y firmas jurídicas.
Un entramado de corrupción que involucre miles de contratos públicos, movimientos financieros, empresas y personas podría ser analizado con herramientas capaces de cruzar millones de datos en cuestión de poco tiempo. Un investigador también podría estudiar evidencia digital o seguir rastros financieros utilizando software especializado, algoritmos e inteligencia artificial.
Esa es parte de la apuesta del nuevo Crime Investigation Lab (CiLab), inaugurado por la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario, en Bogotá, como un espacio académico y tecnológico para enfrentar una realidad que está transformando la investigación criminal: los delincuentes también se mueven en el mundo de los datos.
El laboratorio, que hace parte del programa de Criminología e Investigación Criminal, está diseñado para trabajar en campos como cibercriminalidad, corrupción, fraude, delitos económicos, informática forense, auditoría forense, evidencia digital e inteligencia financiera.
Pero su alcance no estará limitado a las aulas.
La directora del Área de Investigación Criminal de la Universidad del Rosario, Luz Mercedes Cevallos Sánchez, y la rectora del claustro, Ana Isabel Gómez, explicaron que las capacidades tecnológicas del nuevo laboratorio también podrán ser utilizadas para apoyar necesidades provenientes del sector público y privado.
La posibilidad de analizar enormes cantidades de información en tiempos reducidos aparece como una de sus principales fortalezas.
Mercedes Cevallos: “Vamos a poder abordar fenómenos complejos como la cibercriminalidad, temas de corrupción y fraude”
Luz Mercedes Cevallos explicó que el laboratorio nació directamente ligado a la formación de los estudiantes de Criminología e Investigación Criminal, pero con una apuesta tecnológica que busca ir mucho más allá de las prácticas universitarias tradicionales.
“El Crime Investigation Lab, por sus siglas en inglés, CiLab, es un laboratorio de alta tecnología que compone la práctica del programa de Criminología e Investigación Criminal y que hoy estamos lanzando en un evento muy importante para la Universidad”, explicó Cevallos a Focus Noticias durante su inauguración.
La Universidad del Rosario hizo una apuesta por incorporar herramientas tecnológicas que permitan estudiar delitos cuya investigación depende cada vez más del procesamiento de grandes cantidades de información.
“La Universidad hace un esfuerzo en adquirir herramientas de última tecnología con las cuales vamos a poder abordar fenómenos complejos como la cibercriminalidad, temas de corrupción, fraude en el ámbito público y privado a través de la auditoría forense, de la investigación criminal económica”, señaló.
Durante décadas, una investigación estuvo asociada principalmente con una escena física: huellas, armas, documentos, testimonios, fotografías o inspecciones judiciales.
Todo eso continúa siendo fundamental, pero actualmente una parte de la evidencia de un delito puede estar almacenada en teléfonos celulares, computadores, servidores, correos electrónicos, transacciones financieras, contratos, plataformas digitales, bases de datos o registros informáticos.
No será únicamente un laboratorio para estudiantes
Una de las revelaciones más importantes hechas por Cevallos es que el CiLab tendrá una vocación de servicio para el país.
“Este es un espacio que además de tener vocación académica, Florencio, por supuesto, será útil para el país, para las entidades públicas y privadas que requieran de este tipo de análisis de investigación criminal económica”, explicó.
Esto significa que la infraestructura no quedará restringida a ejercicios simulados dentro de las clases.
El laboratorio podría ser utilizado incluso por investigadores, abogados o bufetes que necesiten este tipo de capacidades.
“El CiLab tiene vocación no solamente académica, sino también de consultoría propiamente dicha desde la Universidad y por esto pues es tan relevante su existencia con tecnología, pero también con expertos en auditoría forense, en informática forense, en finanzas criminales, lo cual va a apoyar definitivamente desde el ámbito privado y público la investigación criminal de fenómenos como corrupción y fraude”, sostuvo Cevallos.
De esta manera, el proyecto combina dos componentes: tecnología y conocimiento especializado.
No se trata simplemente de instalar computadores o programas de análisis. La Universidad busca articular esas herramientas con profesionales y expertos en áreas como auditoría forense, informática forense, finanzas criminales e investigación económica.
Inteligencia artificial para la investigación criminal
Uno de los aspectos que más llama la atención es la incorporación de inteligencia artificial.
Sobre el uso de nuevas tecnologías, Cevallos confirmó que ya trabajan en algoritmos relacionados específicamente con la investigación criminal.
“Por supuesto, inteligencia artificial. Estamos precisamente trabajando en la innovación de algoritmos que estén alineados con el quehacer de la investigación criminal, herramientas de última tecnología en software especializado para analizar millones de datos en muy corto tiempo y yo creo que este es un potencial muy importante en la región”, aseguró.
La capacidad de procesar millones de registros puede resultar especialmente importante en investigaciones económicas y financieras.
En lugar de revisar información registro por registro, los investigadores pueden utilizar herramientas tecnológicas para organizar los datos, cruzarlos y buscar relaciones que posteriormente deberán ser estudiadas e interpretadas por los especialistas.
¿Cómo serviría el laboratorio para investigar un caso de corrupción?
Para entender las capacidades del CILAB por ejemplo en un caso concreto: una investigación por corrupción. Estos procesos pueden involucrar una enorme cantidad de información.
Contratos estatales, adiciones presupuestales, pagos, interventorías, contratistas, subcontratistas, representantes legales, cuentas bancarias, movimientos financieros y sociedades pueden terminar formando parte de una misma investigación.
“Los casos de corrupción, sobre todo en el ámbito público, están alineados con muchos datos y mucha información, contratos, por ejemplo, millones de datos a nivel de software”, explicó Cevallos.
Precisamente allí podría entrar en funcionamiento el laboratorio.
“Este laboratorio tiene la capacidad, por ejemplo, de unificar toda esa información y poderla analizar en muy corto tiempo”, señaló.
La directora del Área de Investigación Criminal puso como ejemplo un posible entramado contractual.
“Pensemos en un entramado contractual, donde tenemos millones de datos de obras públicas, datos financieros, contractuales, pues este software nos permite hacer toda una analítica de datos en muy corto tiempo y, por supuesto, esto apoya el quehacer de la investigación criminal”, aseguró.
La tecnología no reemplaza al investigador ni determina por sí sola que exista un delito. Su utilidad está en ayudar a organizar, relacionar y analizar cantidades de información que manualmente podrían demandar enormes recursos y tiempo, para que posteriormente los expertos profundicen sobre los hallazgos relevantes.
La rectora Ana Isabel Gómez: “Es un laboratorio de innovación tecnológica jurídica”
La rectora de la Universidad del Rosario, Ana Isabel Gómez, también habló durante el lanzamiento y destacó que el CiLab busca conectar la formación jurídica y criminalística con las posibilidades que actualmente ofrecen las nuevas tecnologías.
“El CiLab es un laboratorio de innovación tecnológica jurídica en donde se aprende auditoría forense”, explicó.
Para la rectora, una de las características centrales del proyecto es precisamente su aplicación práctica.
“Va a estar a la disposición, no solo de nuestros estudiantes a través de la práctica, de la resolución de casos, sino también para los auditores forenses del mundo real”, afirmó.
Ese componente permitirá que los estudiantes puedan acercarse durante su formación a problemas similares a los que posteriormente encontrarán en investigaciones de corrupción, fraude, ciberdelincuencia o criminalidad económica.
“Los crímenes que actualmente se cometen tienen que ver con estos espacios virtuales”
Gómez llamó la atención sobre la transformación de la delincuencia.
Las organizaciones criminales ya no necesariamente requieren estructuras completamente físicas para operar. El dinero puede circular digitalmente, pueden aparecer sociedades o estructuras empresariales, y cantidades enormes de información pueden ser utilizadas para esconder o dificultar el seguimiento de determinadas operaciones.
“Los crímenes que actualmente se cometen tienen que ver precisamente con estos espacios virtuales de flujo de datos, de capitales, de creación de organizaciones ficticias”, explicó la rectora.
Por esa razón, considera necesario fortalecer las herramientas para vigilar recursos tanto públicos como privados.
“De ahí que los recursos que necesitan los países para crecer, tanto en el ámbito privado como público, deben ser vigilados a través de las auditorías forenses”, agregó.
Y reiteró:
“Está al servicio no solo de nuestros estudiantes, sino de distintos organismos estatales y privados que se dediquen a la auditoría forense”.
Abogados y organizaciones también podrían acceder a sus capacidades
La posibilidad de utilizar el laboratorio por fuera de la Universidad fue uno de los puntos abordados en las dos entrevistas.
Focus Noticias preguntó a la rectora si particulares, abogados o bufetes podrían acudir al CiLab.
“Sí, seguramente podrá tener también venta de servicios y apoyo a organizaciones que se dediquen al seguimiento de este tipo de problemas”, respondió Gómez.
Esto abre un escenario en el que las capacidades académicas y tecnológicas desarrolladas por la Universidad podrían utilizarse en proyectos de consultoría y análisis especializado.
La explicación coincide con lo señalado por Mercedes Cevallos sobre la vocación de consultoría del laboratorio y su posibilidad de apoyar investigaciones tanto del ámbito público como privado.
Software, algoritmos e inteligencia artificial
La rectora detalló además cuáles son algunas de las herramientas que estarán detrás del funcionamiento del nuevo espacio.
“Esencialmente la tecnología que se utiliza son software que permiten el análisis de grandes volúmenes de datos apoyados por algoritmos e inteligencia artificial”, indicó.
Uno de los objetivos es reducir los tiempos que tradicionalmente demanda el procesamiento de información en investigaciones complejas.
Antes, buena parte del cruce de información tenía que realizarse manualmente.
Cuando una auditoría involucra miles o millones de registros, el procedimiento puede resultar lento, costoso y particularmente exigente.
Corrupción: uno de los fenómenos que más afecta el desarrollo
Para Gómez, la corrupción será uno de los campos donde herramientas de esta naturaleza pueden tener especial relevancia.
“Realmente uno de los fenómenos que posiblemente más afecta el desarrollo de los países es el de la corrupción, tanto en el ámbito privado como público”, aseguró.
El problema, explicó, está relacionado también con el enorme volumen de información que debe analizarse para reconstruir determinadas operaciones.
La corrupción moderna puede involucrar contratos, sociedades, pagos, intermediarios, movimientos financieros y operaciones que necesitan ser comparados entre sí.
Según Gómez, este trabajo anteriormente dependía en gran medida de procedimientos manuales.
La corrupción “requiere el cruce de grandes volúmenes de datos, que antes tenía que hacerse de manera manual, lo que dificultaba las auditorías forenses y las hacía dispendiosas y muy costosas”, explicó.
La nueva infraestructura busca modificar esa realidad.
“Esto ahorra ese espacio, lo hace más rápido, más efectivo y adicionalmente nos permite el entrenamiento de los algoritmos con información del mundo real para Colombia y Latinoamérica”, sostuvo la rectora.
Algoritmos entrenados para la realidad colombiana y latinoamericana
Este último elemento resulta especialmente relevante dentro de la apuesta del proyecto.
No se busca únicamente utilizar herramientas tecnológicas desarrolladas en otros contextos. La Universidad plantea la posibilidad de avanzar en el entrenamiento y desarrollo de algoritmos a partir de información y problemáticas relacionadas con Colombia y América Latina.
Mercedes Cevallos también destacó este componente al señalar que actualmente trabajan en innovación de algoritmos alineados con las necesidades propias de la investigación criminal.
Esto permitiría desarrollar conocimiento académico sobre la forma en que determinadas herramientas pueden aplicarse a fenómenos de criminalidad económica, corrupción y cibercriminalidad propios de la región.
El proyecto nació en la Facultad de Jurisprudencia
La rectora explicó que la idea del laboratorio surgió dentro de la propia Facultad de Jurisprudencia.
“Es una idea que nace en la Facultad de Jurisprudencia dentro de toda su línea de legaltech, de innovación tecnológica jurídica”, señaló Gómez.
El CiLab quedó vinculado al pregrado de Criminología e Investigación Criminal, convirtiéndose en un escenario de práctica, experimentación e investigación aplicada.
La apuesta consiste en que los estudiantes puedan pasar de la teoría a escenarios en los que deban analizar información, plantear hipótesis, trabajar con evidencia digital y utilizar herramientas similares a las requeridas actualmente en investigaciones complejas.
Cibercriminalidad: cuando la escena del crimen está en un computador
La ciberdelincuencia será otro de los grandes ejes del laboratorio.
La transformación tecnológica ha cambiado no solamente la manera en que se cometen algunos delitos, sino también la forma de investigarlos.
Un teléfono celular puede contener conversaciones, fotografías, ubicaciones, archivos o registros relevantes. Un computador puede almacenar documentos o conexiones. Una plataforma puede conservar información sobre operaciones realizadas por un usuario.
A ello se suman transacciones electrónicas, movimientos financieros y enormes bases de datos.
Por eso, la investigación criminal contemporánea requiere capacidades para localizar, preservar, analizar e interpretar información digital.
Pero existe además un desafío jurídico: no basta con encontrar un dato.
La obtención, preservación y tratamiento de la información deben cumplir procedimientos técnicos y legales para que los hallazgos puedan eventualmente convertirse en elementos con utilidad dentro de una investigación o proceso judicial.
Delitos económicos e inteligencia financiera
Otro componente fundamental del CiLab estará relacionado con la investigación económica y financiera.
Seguir el dinero es desde hace décadas una estrategia fundamental para comprender organizaciones criminales, redes de corrupción o estructuras dedicadas al fraude.
La diferencia es que actualmente la cantidad de información disponible puede ser gigantesca.
Las investigaciones pueden requerir reconstruir movimientos financieros, identificar relaciones entre personas y sociedades, analizar operaciones económicas o establecer cómo circulan determinados recursos.
Por eso, la inteligencia financiera y la analítica de datos tendrán un papel importante dentro del laboratorio.
Evidencia digital y prueba judicial
La creación del CiLab también plantea una discusión fundamental: la diferencia entre encontrar información y convertirla en evidencia útil dentro de un proceso.
Una herramienta tecnológica puede detectar relaciones o patrones entre millones de registros. Sin embargo, esos resultados deben ser analizados por investigadores y especialistas.
Cuando se trata de evidencia digital, además, deben garantizarse aspectos relacionados con su obtención, integridad, preservación y tratamiento.
La tecnología puede acelerar la búsqueda, pero las garantías jurídicas continúan siendo fundamentales.
Precisamente por eso, el proyecto fue desarrollado dentro de una Facultad de Jurisprudencia y combina conocimientos provenientes de criminología, investigación criminal, derecho, informática forense, auditoría y análisis financiero.
Expertas del CTI, Contraloría y derecho probatorio participaron en el lanzamiento
La inauguración del laboratorio estuvo acompañada por el panel académico “Nuevos escenarios de la investigación criminal: ciberdelincuencia, delitos económicos y capacidades tecnológicas para la investigación”.
La discusión reunió perfiles provenientes de distintas áreas relacionadas con la investigación y el control estatal.
Entre las especialistas anunciadas en la programación estuvo Jenny Lindo Díaz, contralora delegada para la Economía y Finanzas Públicas, quien aportó la perspectiva del análisis económico y financiero.
También estuvo contemplada Sandra Laiseca, jefe de peritos de Informática Forense del CTI, para abordar los retos relacionados con la evidencia digital y las nuevas tecnologías aplicadas a las investigaciones criminales.
La agenda incluyó igualmente a Martha Pabón Páez, conjueza del Tribunal Administrativo del Caquetá, árbitra de la Cámara de Comercio de Manizales y especialista en derecho probatorio.
También fue anunciada, pendiente de confirmación dentro de la agenda inicialmente publicada, Magda Julieth Zárrate, jefe del Laboratorio Forense de la Superintendencia de Industria y Comercio.
La moderación estuvo a cargo de Luz Mercedes Cevallos Sánchez, directora del Área de Investigación Criminal de la Universidad del Rosario.
El laboratorio está ubicado en Bogotá
El Crime Investigation Lab funciona en el cuarto piso de la Torre 2 del edificio Calatrava de la Universidad del Rosario, en Bogotá.
Su inauguración se realizó el 1 de septiembre de 2026, mientras que el panel académico se desarrolló posteriormente en el Auditorio Mutis.
El lanzamiento marcó el comienzo formal de una iniciativa que pretende combinar tres elementos: formación universitaria, investigación aplicada y servicios especializados.
Un laboratorio que busca trascender las aulas
Las declaraciones de Mercedes Cevallos y Ana Isabel Gómez muestran que la Universidad pretende que el CiLab tenga un alcance más amplio que el de un laboratorio académico convencional.
Para los estudiantes será un espacio donde podrán poner en práctica conocimientos de criminología e investigación criminal.
Para investigadores y docentes será una plataforma para desarrollar proyectos y experimentar con nuevas metodologías.
Y para entidades públicas, empresas, auditores, investigadores, abogados y otras organizaciones podría convertirse en una herramienta de consultoría y apoyo frente a investigaciones que requieren capacidades especializadas.
El proyecto también tiene la posibilidad de desarrollar investigaciones con vocación de observatorio sobre fenómenos como cibercriminalidad, investigación criminal y delito económico en Colombia.
El investigador del futuro tendrá que seguir huellas físicas, digitales y financieras
El lanzamiento del CiLab ocurre en medio de una transformación profunda de la criminalidad.
Las organizaciones delictivas pueden operar desde diferentes ciudades o países, mover recursos digitalmente, utilizar estructuras societarias, comunicarse mediante plataformas tecnológicas y generar enormes cantidades de información.
Eso obliga a transformar también las capacidades de quienes investigan.
La escena del crimen ya no necesariamente tiene cuatro paredes.
Puede estar repartida entre un teléfono, una computadora, una cuenta bancaria, una base de datos, una contratación pública y miles de operaciones aparentemente independientes.
La explicación de Mercedes Cevallos resume precisamente el propósito de la nueva herramienta: reunir esa información y analizarla en tiempos mucho menores.
“Este laboratorio tiene la capacidad, por ejemplo, de unificar toda esa información y poderla analizar en muy corto tiempo”, afirmó.
Y la rectora Ana Isabel Gómez plantea el otro lado de esa transformación: las auditorías que antes dependían de cruces manuales de grandes cantidades de información podrán apoyarse ahora en software, algoritmos e inteligencia artificial.
“Esto ahorra ese espacio, lo hace más rápido, más efectivo y adicionalmente nos permite el entrenamiento de los algoritmos con información del mundo real para Colombia y Latinoamérica”, aseguró.
Con la puesta en funcionamiento del Crime Investigation Lab, la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario busca preparar a una nueva generación de investigadores para un escenario en el que combatir el crimen implicará saber seguir una huella física, pero también reconstruir una huella digital, contractual y financiera entre millones de datos.
La tecnología será una herramienta. La interpretación, la investigación y el cumplimiento de las reglas que permitan convertir los hallazgos en evidencia seguirán dependiendo de los investigadores, peritos y profesionales que estén detrás de ella.
Metadescripción:
Etiquetas: legaltech, Bogotá.