
La Secretaría de Educación presentó un proyecto que restringe el uso de teléfonos móviles durante la jornada escolar en colegios públicos y privados de la capital. La iniciativa establece tiempos máximos por edad, excepciones para estudiantes con necesidades especiales y medidas que deberán incorporar los manuales de convivencia.
Los estudiantes de Bogotá podrían enfrentar cambios significativos en la forma en que utilizan teléfonos celulares y otros dispositivos con pantalla dentro de las instituciones educativas. La Secretaría de Educación Distrital publicó un proyecto de resolución que busca regular y limitar el uso de estos equipos durante la jornada escolar con el objetivo de fortalecer los procesos de aprendizaje, mejorar la convivencia y reducir las distracciones en clase.
La propuesta, denominada “(Re)conectarnos para aprender”, fue puesta a consideración de la ciudadanía para recibir observaciones, comentarios y sugerencias antes de su expedición oficial, prevista para el próximo 4 de septiembre de 2026.
La iniciativa aplicaría tanto para colegios oficiales como privados de Bogotá y responde a los resultados de estudios realizados entre 2025 y 2026 sobre hábitos digitales de niños, niñas y adolescentes.
Preocupan las largas horas frente a las pantallas
De acuerdo con los datos recopilados por la Secretaría de Educación, los menores en Bogotá utilizan el teléfono celular en promedio durante nueve horas diarias.
Además, una encuesta aplicada a más de 14.000 estudiantes, docentes y familias reveló que el 87 % de los estudiantes posee un teléfono móvil propio, mientras que el 82 % de los docentes manifestó haber observado a los alumnos utilizando estos dispositivos durante las clases para fines de entretenimiento, principalmente videojuegos, redes sociales y contenido no relacionado con actividades académicas.
Estos resultados llevaron a las autoridades educativas a plantear una regulación más estricta dentro de los establecimientos educativos.
Restricción general durante la jornada escolar
El eje central de la propuesta establece que el uso de teléfonos celulares quedará restringido durante la jornada escolar en los niveles de educación inicial, básica y media.
La medida comprende tanto los espacios de clase como los momentos de descanso, recreo y demás actividades desarrolladas dentro de los planteles educativos.
Cada institución deberá definir los mecanismos específicos para garantizar el cumplimiento de la normativa y adaptar las disposiciones a sus respectivos manuales de convivencia o pactos de corresponsabilidad.
¿Cuánto tiempo podrán usar el celular los estudiantes?
El proyecto plantea límites diferenciados según la edad y el nivel educativo de los estudiantes.
Prejardín y ciclo inicial
Los niños de prejardín y ciclo inicial no podrán utilizar dispositivos con pantalla durante la jornada escolar.
La Secretaría de Educación busca priorizar la interacción directa con docentes, compañeros y actividades presenciales como parte del desarrollo integral de los menores.
Jardín
Para los estudiantes de jardín se permitirá el uso de pantallas por periodos de hasta 10 minutos continuos y un máximo acumulado de 30 minutos durante toda la jornada escolar.
Transición
Los estudiantes de transición podrán utilizar dispositivos durante periodos de hasta 15 minutos, con un límite máximo de 30 minutos acumulados por jornada.
Educación básica primaria
En primaria, el uso de dispositivos estará permitido hasta por una hora diaria, siempre acompañado de estrategias pedagógicas y pausas activas para evitar la sobreexposición a las pantallas.
Sexto y séptimo grado
Los estudiantes de estos cursos podrán tener una exposición máxima de dos horas por jornada, exclusivamente cuando responda a fines educativos y actividades relacionadas con el aprendizaje.
Desde octavo grado
A partir de octavo grado, el proyecto permite el uso de teléfonos móviles sin límite de tiempo específico cuando el dispositivo contribuya directamente al desarrollo de actividades pedagógicas, investigaciones, proyectos académicos o procesos de aprendizaje dirigidos por los docentes.
Sin embargo, el uso para fines recreativos o de entretenimiento seguiría restringido durante la jornada escolar.
Excepciones para estudiantes con necesidades especiales
La normativa contempla algunas excepciones.
Una de ellas está dirigida a estudiantes que requieran apoyos tecnológicos específicos para garantizar su proceso educativo, especialmente aquellos que necesiten ajustes razonables o herramientas digitales por razones de inclusión.
Asimismo, se permitirá el uso de teléfonos móviles y pantallas cuando sean necesarios para monitorear o atender condiciones médicas del estudiante.
En estos casos, los padres de familia o acudientes deberán informar previamente a la institución educativa sobre las necesidades particulares del menor.
Los colegios deberán actualizar sus manuales
La propuesta establece que las instituciones educativas serán las responsables de definir los mecanismos de aplicación de la medida.
Por ello, los colegios deberán incorporar las nuevas disposiciones en sus manuales de convivencia o en los pactos de corresponsabilidad, especificando procedimientos, controles y acciones pedagógicas para garantizar el cumplimiento de la regulación.
La Secretaría de Educación argumenta que la medida no busca prohibir la tecnología en los entornos escolares, sino promover un uso equilibrado, responsable y orientado al aprendizaje.
Una tendencia que avanza en distintos países
La iniciativa de Bogotá se suma a una tendencia internacional que ha ganado fuerza en los últimos años. Diversos países y sistemas educativos han adoptado restricciones al uso de celulares en los colegios debido a preocupaciones sobre concentración, rendimiento académico, convivencia escolar y salud mental de los estudiantes.
Las autoridades distritales consideran que la regulación permitirá recuperar espacios de interacción social, fortalecer los procesos pedagógicos y fomentar hábitos digitales más saludables entre los menores.
Mientras avanza el período de consulta pública, padres de familia, estudiantes, docentes y ciudadanos podrán presentar observaciones al proyecto antes de que se convierta en una norma oficial para todos los establecimientos educativos de la capital.