
La Fiscalía y la Policía adelantan una investigación para determinar el origen de un orificio hallado en un ventanal del piso 26 de la Procuraduría General de la Nación, en Bogotá. El caso genera preocupación debido a que el impacto se registró justo un piso por encima de los despachos del procurador Gregorio Eljach y del viceprocurador Julián Andrés Fernández.
Una comisión del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía se desplazó al edificio principal de la Procuraduría, ubicado en el centro de Bogotá, tras el hallazgo de un orificio en uno de los ventanales del piso 26. Los investigadores buscan establecer si la perforación fue causada por un proyectil de arma de fuego y, en caso de confirmarse, desde qué punto habría sido realizado el disparo. Las primeras verificaciones se concentran en el costado oriental del edificio, que tiene vista directa hacia los cerros orientales y varias universidades ubicadas en ese sector de la ciudad.

La situación encendió las alarmas dentro del ente de control debido a que en el piso 25 funcionan los despachos del procurador general, Gregorio Eljach, y del viceprocurador, Julián Andrés Fernández. El hallazgo fue reportado por funcionarios que laboran en las oficinas del piso 26, donde trabajan abogados y asesores de la entidad.
De acuerdo con la información preliminar, el impacto se habría registrado en una oficina ocupada por el procurador delegado ante la Corte Suprema de Justicia, Pedro Luis Bonilla Bolaños. Algunos reportes indican que el funcionario encontró daños en el ventanal y que dentro de la oficina habrían sido localizados proyectiles que ahora hacen parte del material probatorio recolectado por los investigadores. Las autoridades no han confirmado oficialmente la cantidad ni el tipo de munición hallada.

Una de las hipótesis que analizan los peritos es que el impacto pudo haber sido provocado por un disparo realizado desde una larga distancia. Fuentes consultadas señalan que la trayectoria parece horizontal, lo que llevaría a evaluar sectores ubicados en los cerros orientales de Bogotá como posible punto de origen. Sin embargo, los investigadores insisten en que todavía no existe una conclusión definitiva sobre el tipo de arma utilizada ni sobre la distancia exacta desde donde se habría efectuado el disparo.
Mientras avanzan las labores técnicas, el piso 26 permanece acordonado y bajo custodia de funcionarios judiciales. Expertos del CTI realizan análisis balísticos, estudios de trayectoria, inspecciones fotográficas, videos de cámaras de seguridad y recolección de evidencias para determinar con precisión qué ocurrió. Además, los investigadores revisan cámaras de seguridad de edificios cercanos y otros elementos que permitan reconstruir la dinámica de los hechos.

Uno de los objetivos de la investigación será establecer cuándo se produjo exactamente el impacto y si existen registros previos que permitan determinar el momento en que ocurrió.
Por ahora, la Fiscalía General de la Nación mantiene total reserva sobre los resultados de la inspección judicial. El caso ha generado especial atención debido a que el hallazgo se produjo en una de las principales entidades de control del Estado y en una zona cercana a los despachos de los máximos directivos de la Procuraduría. Los resultados de los análisis forenses y balísticos serán determinantes para establecer si se trató efectivamente de un ataque con arma de fuego, un acto de intimidación o un hecho de otra naturaleza que aún está por esclarecerse.