En una de las audiencias más impactantes del juicio, la Fiscalía y la representación de víctimas reconstruyeron los últimos minutos de vida del estudiante de Ingeniería de Sistemas de la Universidad de los Andes. Los peritos describieron graves lesiones en la cabeza, el rostro y el cuerpo, mientras la familia pidió una condena ejemplar contra los dos acusados.
Bogotá, 15 de septiembre de 2026. Con un relato desgarrador sobre los últimos momentos de vida de Jaime Esteban Moreno Jaramillo, estudiante de Ingeniería de Sistemas de la Universidad de los Andes, la Fiscalía General de la Nación solicitó una condena de hasta 550 meses de prisión para los procesados Juan Carlos Suárez Ortiz y Ricardo Rafael González Castro, señalados de participar en la brutal golpiza que terminó con la muerte del joven durante la celebración de Halloween en Bogotá.
Durante la audiencia, investigadores, peritos forenses y representantes de las víctimas reconstruyeron segundo a segundo los hechos ocurridos aquella noche en el sector de Barrios Unidos, donde el universitario fue atacado cuando intentaba retirarse del lugar y evitar cualquier confrontación.
Según la tesis de la Fiscalía, el ataque comenzó de manera sorpresiva y continuó incluso cuando la víctima ya estaba en el suelo y sin capacidad de defenderse.
Tres fracturas en el cráneo y múltiples lesiones
Uno de los momentos más duros de la diligencia ocurrió cuando los expertos forenses describieron las lesiones sufridas por el estudiante.
Los peritos explicaron que Jaime Esteban Moreno presentó graves traumatismos en distintas partes del cuerpo, especialmente en la cabeza, zona donde se concentró gran parte de la violencia ejercida por los agresores.
De acuerdo con los informes de Medicina Legal expuestos durante el juicio, la víctima sufrió tres fracturas craneales, además de múltiples lesiones en el rostro, el tórax y otras regiones corporales.
La Fiscalía sostuvo que los golpes fueron tan severos que ocasionaron un daño irreversible que terminó provocando la muerte del joven horas después en un centro asistencial.
Según los especialistas, la causa de la muerte estuvo directamente relacionada con los traumatismos sufridos durante la agresión.
“Decidieron acabar con la vida de Jaime”
Durante su intervención, el fiscal del caso sostuvo que la evidencia recopilada durante la investigación demuestra que los acusados actuaron de manera conjunta y que, lejos de intentar detener la agresión, decidieron continuarla hasta sus últimas consecuencias.
Según el ente acusador, el joven nunca representó una amenaza para los procesados ni respondió a los ataques.
Por el contrario, los elementos probatorios muestran que intentó retirarse del lugar antes de ser alcanzado nuevamente.
“El joven fue atacado repetidamente cuando ya se encontraba indefenso”, sostuvo la Fiscalía al reconstruir la secuencia de los hechos.
El fiscal aseguró además que los acusados nunca colaboraron con la justicia ni mostraron disposición para reconocer responsabilidad por lo ocurrido.
“La evidencia demuestra que decidieron acabar con la vida de Jaime Esteban Moreno”, señaló durante la audiencia.
La tesis de la coautoría
Otro de los testimonios más contundentes fue el del abogado de la familia, Francisco Bernate, quien respaldó la solicitud de condena y defendió la tesis jurídica de la coautoría impropia.
Según explicó, ambos acusados participaron de manera coordinada en la agresión y cada uno tuvo la posibilidad de detener lo que estaba ocurriendo.
“Cualquiera de los dos acusados podía haber parado la golpiza, pero prefirieron llevarla hasta el final. Este es un homicidio doloso”.
Bernate señaló que las pruebas demuestran que la víctima fue golpeada principalmente en una de las zonas más sensibles del cuerpo humano.
“El ataque se dirigió a la cabeza. La gran parte de los golpes se recibieron en una zona vital destinada a la causación de la muerte”.
Para la representación de víctimas, la violencia ejercida contra el estudiante permite concluir que los agresores conocían el riesgo mortal de sus actos y, aun así, continuaron atacándolo.
“Los golpes cesaron cuando ya no se movía”
Durante la audiencia también se reiteró uno de los aspectos más dramáticos de la investigación.
De acuerdo con la reconstrucción presentada por la Fiscalía y respaldada por la representación de víctimas, Jaime Esteban Moreno nunca respondió a las agresiones.
“Juan Esteban no respondió a ningún golpe”.
Según lo expuesto ante el juzgado, el estudiante recibió los ataques sin generar una reacción que pusiera en peligro a los agresores.
“Los golpes cesaron únicamente cuando Juan ya no se movía”.
Esta afirmación fue utilizada por la representación de las víctimas para argumentar que la agresión no correspondió a una riña mutua, sino a una conducta dirigida a causar un daño extremo a una persona que se encontraba en condiciones de absoluta indefensión.
Una muerte que conmocionó al páis
El joven, de 21 años, cursaba estudios de Ingeniería de Sistemas y era descrito por sus familiares y amigos como una persona dedicada a su formación académica y con grandes expectativas profesionales.
Su fallecimiento provocó manifestaciones de solidaridad y llamados a que el caso no quedara impune.
Desde entonces, la familia ha seguido cada etapa del proceso judicial y ha insistido en que la verdad judicial permita establecer todas las responsabilidades.
“La familia no busca venganza”
En el cierre de su intervención, el abogado Francisco Bernate aseguró que el propósito de la familia no es la retaliación sino el esclarecimiento de los hechos y la aplicación de la justicia.
“La familia no busca venganza. Busca la verdad y que se imponga la pena correspondiente”.
Y añadió una de las frases que marcó la audiencia:
“Juan Esteban no fue víctima de un accidente. Dos hombres lo golpearon hasta que dejó de moverse”.
Finalmente, pidió al despacho judicial declarar penalmente responsables a Juan Carlos Suárez Ortiz y Ricardo Rafael González Castro por el delito de homicidio agravado.
El juicio continuará con la práctica de nuevas pruebas, declaraciones de investigadores, peritos y testigos presenciales. La decisión que adopte el juzgado definirá uno de los casos de violencia juvenil que más impacto ha causado en Bogotá durante los últimos años.