El ministro de Defensa y la cúpula militar comparecieron ante el Congreso en medio de cuestionamientos por el estado de la flota aérea, el mantenimiento de las aeronaves y la falta de aseguramiento del avión siniestrado en Putumayo.
El debate de control político sobre el accidente del avión Hércules C-130 de matrícula FAC 1016, tres semanas después del siniestro ocurrido en Puerto Leguízamo, Putumayo, que dejó 69 uniformados muertos y 57 sobrevivientes. La discusión fue citada en el Congreso para examinar las circunstancias del hecho, las condiciones operativas de la aeronave y las decisiones administrativas y presupuestales alrededor de la flota de las Fuerzas Militares.
La tragedia ocurrió el 23 de marzo de 2026, poco después del despegue del C-130H Hércules desde Puerto Leguízamo. De acuerdo con los reportes oficiales y los balances divulgados en los días posteriores, la aeronave transportaba personal de la Fuerza Pública y cayó a corta distancia del aeródromo. El saldo final fue de 69 fallecidos y decenas de heridos, en uno de los accidentes militares más graves de los últimos años en Colombia.
En el Congreso, el caso fue abordado inicialmente en la Comisión Sexta del Senado y luego volvió a la agenda legislativa como uno de los debates prioritarios de la semana. Según la información oficial del Senado, la discusión buscó que el país conociera con mayor detalle las circunstancias del accidente y las posibles responsabilidades derivadas del caso. En la citación también fueron convocados el ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez Suárez, el comandante de las Fuerzas Militares, el comandante del Ejército, el comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la dirección de la Policía.
Durante el debate más reciente, el ministro de Defensa defendió las condiciones de operación de la aeronave y pidió evitar conclusiones anticipadas mientras avanzan las investigaciones técnicas. Sánchez anunció que el 23 de abril se presentará un informe preliminar para explicar qué ocurrió, cómo ocurrió y qué correctivos deben adoptarse para evitar una repetición del siniestro. También señaló que después se conocerá un informe final que podría ajustar las conclusiones si aparecen nuevos elementos.
El ministro sostuvo ante los congresistas que la tripulación cumplía con los estándares requeridos para la misión y subrayó que las operaciones aéreas militares en Colombia se desarrollan en escenarios complejos por factores como la meteorología y las amenazas en territorio. En esa línea, insistió en que la investigación debe avanzar sin especulaciones.
Uno de los puntos que más controversia generó en el debate fue la situación de los seguros de la aeronave. Pedro Sánchez confirmó que el Hércules accidentado no tenía póliza vigente, aunque aclaró que todos los ocupantes sí estaban asegurados. El ministro afirmó que la ausencia de seguro sobre el material no explica por sí misma el siniestro y defendió que, desde la perspectiva institucional, la prioridad ha sido la protección de la vida del personal y la inversión en mantenimiento, entrenamiento y operación segura.
Sánchez añadió que actualmente 189 aeronaves de las Fuerzas Militares están aseguradas, de las cuales 71 pertenecen a la Fuerza Aeroespacial Colombiana. Según su explicación, la decisión sobre qué equipos se aseguran responde a criterios como la exposición al riesgo, la accidentalidad, la relevancia estratégica y las limitaciones presupuestales. También afirmó que para asegurar la totalidad de los activos militares se necesitarían cerca de 880.000 millones de pesos.
Por su parte, la Fuerza Aeroespacial Colombiana ha defendido la continuidad operativa del sistema Hércules tras el accidente. En un comunicado oficial del 28 de marzo, la institución informó que, tras conocerse el siniestro, envió de inmediato otra aeronave C-130 para apoyar el traslado de heridos y sostuvo que el equipo continuaba operando con dos aviones disponibles, mientras otros dos permanecían en mantenimientos programados. La FAC añadió que en 2025 estas aeronaves movilizaron más de 17.000 personas y 2.800 toneladas de carga, y que durante 2026 ya habían transportado más de 4.800 personas y 476 toneladas.
La institución también divulgó, desde los primeros días posteriores al accidente, los balances preliminares de heridos y la identificación de parte de la tripulación fallecida. Entre las víctimas se encontraban seis integrantes de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, incluidos pilotos, navegantes y personal técnico, además de miembros del Ejército y de la Policía. )


