
El Congreso de la República en pleno tiene previsto elegir este martes 25 de agosto a los nueve magistrados que integrarán el Consejo Nacional Electoral (CNE) para el periodo institucional 2026-2030. La elección, programada para horas de la tarde, se convirtió en uno de los principales pulsos políticos del inicio de la nueva legislatura: siete puestos aparecen prácticamente definidos y dos continúan sujetos a alianzas de última hora entre partidos y movimientos.
El Senado y la Cámara de Representantes se reúnen en pleno este martes 25 de agosto de 2026 para una de las elecciones institucionales más importantes de la nueva legislatura: la escogencia de los nueve magistrados del Consejo Nacional Electoral, organismo encargado, entre otras tareas, de vigilar a los partidos políticos, controlar la financiación de las campañas, supervisar la actividad electoral y resolver asuntos relacionados con las organizaciones políticas.
La elección estaba programada inicialmente para las 5:00 de la tarde y llega después de varias semanas de negociaciones entre las bancadas para conformar las planchas que serán sometidas a consideración del Congreso.
El nuevo CNE asumirá a partir del 1.º de septiembre de 2026 y sus integrantes permanecerán durante un periodo institucional de cuatro años. La Constitución establece expresamente que el organismo está compuesto por nueve miembros elegidos por el Congreso en pleno mediante el sistema de cifra repartidora, previa postulación de partidos, movimientos políticos con personería jurídica o coaliciones entre ellos.
¿Por qué la elección del CNE depende de los partidos?
Aunque constitucionalmente el Consejo Nacional Electoral es un organismo autónomo e independiente, el mecanismo de elección tiene un fuerte componente político.
Los magistrados no son escogidos mediante concurso público ni por las altas cortes. Son los partidos y movimientos políticos los que presentan las listas o planchas de candidatos, y posteriormente Senado y Cámara reunidos en Congreso Pleno votan por ellas.
La distribución se hace a través de la llamada cifra repartidora. En términos sencillos, los votos obtenidos por cada lista se dividen sucesivamente entre uno, dos, tres y así sucesivamente. Los resultados se ordenan de mayor a menor hasta distribuir los nueve puestos disponibles.
Por esa razón, los partidos con bancadas más grandes parten con una ventaja para asegurar uno o varios magistrados, mientras que las colectividades pequeñas necesitan hacer coaliciones o recibir votos sobrantes de otras fuerzas políticas.
La Corte Constitucional ha explicado que esta fórmula pretende garantizar una representación de las distintas fuerzas políticas dentro de la autoridad electoral, aunque precisamente esa participación de los partidos en la conformación del CNE ha generado durante años cuestionamientos sobre el grado real de independencia del organismo.
Siete de los nueve puestos aparecen prácticamente definidos
A pocas horas de la votación, las cuentas conocidas dentro del Congreso apuntaban a que siete de los nueve magistrados estarían prácticamente asegurados.
La distribución preliminar sería la siguiente:
- Pacto Histórico: 2 magistrados.
- Centro Democrático-MIRA: 2 magistrados.
- Partido Liberal: 1 magistrado.
- Partido Conservador: 1 magistrado.
- Partido de la U: 1 magistrado.
Los dos puestos restantes son los que mantienen abierta la negociación y están siendo disputados principalmente por Salvación Nacional, Cambio Radical y sectores de la Alianza Verde, con movimientos adicionales de En Marcha, AICO y otras colectividades pequeñas.
La razón está en las matemáticas de la votación. Según las cuentas conocidas antes de la elección, se calculaba que se requerían alrededor de 32 votos para asegurar un magistrado, cifra que varias de estas fuerzas políticas no alcanzan por sí solas.
Pacto Histórico decidió sus dos principales candidatas
El Pacto Histórico, que llegó a este Congreso como una de las bancadas más numerosas, definió después de una extensa reunión interna respaldar a Cielo Rusinque Urrego y Ana Jimena Bautista Revelo como sus candidatas principales al CNE.
La determinación fue adoptada en una reunión de bancada y dirección nacional en la que participó el expresidente Gustavo Petro. El propio Pacto confirmó que ambas fueron seleccionadas por consenso para disputar las dos sillas que la colectividad calcula que puede obtener directamente.
Cielo Rusinque ha ocupado cargos de alto nivel en el Ejecutivo y fue superintendente de comercio, directora de Prosperidad Social durante el anterior gobierno. Su nombre había sonado desde semanas atrás como una de las principales cartas del petrismo para el tribunal electoral.
Ana Jimena Bautista, por su parte, es abogada y ha trabajado en asuntos relacionados con derechos humanos y en cargos directivos dentro de la administración pública.
Inicialmente otro nombre que aparecía con fuerza era el del exrepresentante Alirio Uribe, pero las negociaciones internas terminaron moviendo la composición de la fórmula.
La jugada del Pacto para intentar un tercer magistrado
El Pacto Histórico no se limitó a buscar dos puestos.
En las horas previas a la votación se conoció una alianza con En Marcha y AICO mediante la cual sectores cercanos al anterior gobierno buscarían impulsar un tercer nombre dentro del Consejo Nacional Electoral.
Uno de los principales candidatos dentro de esa operación política es el exministro Guillermo Rivera, postulado por En Marcha. La fórmula conjunta incluye también a Rusinque y Bautista.
El problema para Rivera está en los votos.
Según las cuentas conocidas durante la mañana de este martes, el Pacto podía aportar parte de sus votos sobrantes después de garantizar sus dos principales magistraturas, mientras que En Marcha aportaría su representación. Sin embargo, todavía era necesario conseguir respaldo adicional entre sectores pequeños, curules de paz y otras bancadas.
Incluso algunos representantes de las curules de paz cerraron públicamente la puerta a Rivera, complicando las posibilidades de que alcance el umbral político necesario para obtener una magistratura.
Centro Democrático y MIRA buscan quedarse con dos puestos
Otra de las alianzas con posibilidades de obtener dos magistrados es la conformada por el Centro Democrático y el partido MIRA.
Los candidatos son:
Nubia Stella Martínez Rueda, exdirectora nacional del Centro Democrático y dirigente cercana al expresidente Álvaro Uribe.
Y Plinio Alarcón Buitrago, presentado dentro de la alianza con MIRA.
La coalición calcula que la suma de su votación y los apoyos adicionales puede permitirle asegurar dos de los nueve puestos.
Liberalismo: Silvio Carrasquilla toma ventaja
El Partido Liberal fue una de las colectividades con mayor número de aspirantes inscritos.
Entre los nombres presentados inicialmente aparecieron:
Adriana Franco Castaño, Alejandro Alberto Vega Pérez, Campo Alexander Prieto García, Carlos Aurelio Marchan Tarazona, Cristian Camilo Castro Mejía, Daniel Pinzón Chavarro, María Victoria Tafur Garzón y Silvio José Carrasquilla Torres.
Sin embargo, las negociaciones internas terminaron inclinándose hacia Silvio Carrasquilla, quien aparece como la carta con mayor respaldo para ocupar la magistratura correspondiente al liberalismo.
El cupo había estado inicialmente asociado al nombre del exsenador Alejandro Vega, pero las últimas decisiones de la colectividad modificaron ese escenario.
Partido Conservador apuesta por Juan Carlos Wills
El Partido Conservador presentó como candidato a Juan Carlos Wills Ospina, exrepresentante a la Cámara.
Wills aparece dentro de los nombres que tendrían prácticamente asegurada su elección si se mantienen los acuerdos alcanzados por las bancadas antes de la sesión.
Partido de la U lleva a Juan Felipe Lemos
Por el Partido de la U, la principal carta es el exsenador Juan Felipe Lemos Uribe.
La colectividad tendría capacidad para asegurar un puesto dentro de la nueva conformación del CNE y Lemos aparece como el candidato sobre el cual se concentraría la votación de la bancada.
Cambio Radical quiere conservar presencia
Uno de los principales protagonistas de la disputa por los últimos dos cupos es Cambio Radical.
La colectividad postuló a Gersel Luis Pérez Altamiranda, exrepresentante a la Cámara por Atlántico.
Cambio Radical contaría con cerca de 20 votos propios, insuficientes para asegurar por sí solo una magistratura, por lo que necesita sumar apoyos de otras bancadas o beneficiarse de los remanentes de listas mayores.
Pérez aparece, sin embargo, entre los nombres con mayores posibilidades de entrar al nuevo CNE si se mantienen los compromisos políticos alcanzados antes de la sesión.
Salvación Nacional quiere llevar a José Antonio Parra
El partido Salvación Nacional, colectividad que participó en el proceso político que respaldó la candidatura presidencial de Abelardo De La Espriella, busca también representación en el tribunal electoral.
Su candidato es José Antonio Parra, quien ha trabajado dentro del propio CNE y actualmente se desempeña en áreas relacionadas con vigilancia e inspección de procesos electorales.
El problema de Salvación Nacional es numérico: cuenta con alrededor de cinco votos propios, por lo que necesita una coalición mucho más amplia para conseguir la magistratura.
Aun así, fuentes políticas señalaban antes de la votación que Parra tenía opciones importantes gracias a acuerdos con sectores independientes y congresistas de las curules de paz.
Alianza Verde busca entrar en la pelea
La Alianza Verde también intenta quedarse con uno de los dos últimos puestos.
Su candidato, en coalición con otros sectores, es Miguel Eduardo Sastoque, asesor de un magistrado saliente del CNE.
El Verde tendría alrededor de 15 votos, por lo que necesitaría recoger los remanentes del Pacto Histórico y sumar apoyos entre En Marcha, sectores independientes, ASI o representantes de las curules de paz.
Ese movimiento podría cambiar completamente la aritmética final.
Si el Verde consigue esos respaldos, uno de los candidatos de Cambio Radical o Salvación Nacional podría quedar por fuera.
Otros candidatos inscritos
La elección comenzó con una lista mucho más extensa.
En total se reportaron 28 aspirantes postulados por diferentes partidos y coaliciones.
Además de los nombres principales, se encuentran candidaturas provenientes de movimientos como MAIS, La Fuerza y otras colectividades.
Entre ellos figuran Roquelina Blanco, Praxere Ospino, Martha Lucía Zamora, Sonia Bernal y otros aspirantes que participaron en el proceso de inscripción.
No obstante, como suele ocurrir en esta elección, buena parte de las candidaturas terminan sirviendo para construir planchas, negociar apoyos o consolidar acuerdos políticos antes de la votación definitiva.
Así podría quedar conformado el nuevo CNE
Si se mantienen los acuerdos que estaban vigentes antes de la sesión, el escenario más probable dejaría una composición cercana a esta:
Pacto Histórico: 2 magistrados.
Cielo Rusinque.
Ana Jimena Bautista.
Centro Democrático-MIRA: 2 magistrados.
Nubia Stella Martínez.
Plinio Alarcón.
Partido Liberal: 1 magistrado.
Silvio Carrasquilla.
Partido Conservador: 1 magistrado.
Juan Carlos Wills.
Partido de la U: 1 magistrado.
Juan Felipe Lemos.
Los últimos dos cupos se disputarían principalmente entre:
Gersel Pérez, de Cambio Radical.
José Antonio Parra, de Salvación Nacional.
Miguel Eduardo Sastoque, del sector Verde.
Y Guillermo Rivera, respaldado por En Marcha y sectores aliados al Pacto Histórico.
Ese reparto, sin embargo, solo quedará cerrado después de aplicar la cifra repartidora a la votación definitiva del Congreso Pleno.
¿Qué hacen los magistrados del Consejo Nacional Electoral?
La importancia de la elección no es menor.
El artículo 265 de la Constitución le entrega al Consejo Nacional Electoral funciones de regulación, inspección, vigilancia y control de toda la actividad electoral de los partidos y movimientos políticos, grupos significativos de ciudadanos, candidatos y representantes legales.
Entre sus competencias están:
vigilar el cumplimiento de las normas electorales;
controlar la financiación de campañas;
examinar los ingresos y gastos reportados por candidatos y partidos;
reconocer o retirar personerías jurídicas;
resolver controversias internas de partidos;
participar en los escrutinios;
declarar determinados resultados electorales;
y adoptar decisiones sobre propaganda, financiación y garantías electorales.
El organismo también tiene bajo su conocimiento expedientes y procesos que pueden tener consecuencias políticas de gran magnitud.
Los expedientes que heredará el nuevo CNE
Los nuevos magistrados llegarán a una entidad con decisiones pendientes relacionadas con campañas, partidos y financiación electoral.
Uno de los procesos políticamente más sensibles surgidos durante los últimos años ha sido el relacionado con la campaña presidencial Petro Presidente 2022, investigada por presuntas irregularidades en materia de financiación y topes electorales.
El nuevo CNE también deberá pronunciarse sobre asuntos relacionados con reposición de votos, controversias sobre personerías jurídicas y solicitudes de reorganización o escisión de colectividades políticas. Entre los casos mencionados públicamente se encuentran debates relacionados con la Alianza Verde y solicitudes presentadas por fuerzas políticas surgidas en las últimas elecciones.
¿Cuánto es el periodo de los magistrados del CNE?
El periodo es de cuatro años y tiene carácter institucional.
Esto significa que no depende de la fecha individual en que cada magistrado tome posesión. El nuevo periodo comienza el 1.º de septiembre de 2026 y termina cuatro años después.
Los magistrados son servidores públicos de dedicación exclusiva y deben cumplir las mismas calidades, inhabilidades e incompatibilidades exigidas para los magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
La regulación vigente establece además que no podrán ser reelegidos.
Una elección política para un organismo que debe controlar a los políticos
La elección vuelve a poner sobre la mesa una vieja discusión institucional.
El Consejo Nacional Electoral tiene la obligación constitucional de vigilar precisamente a los partidos y campañas cuyos representantes en el Congreso intervienen en la elección de sus magistrados.
Por ello, aunque formalmente el CNE es autónomo e independiente, su sistema de integración refleja directamente la correlación de fuerzas del Congreso.
La Corte Constitucional ha señalado que la reforma que estableció este mecanismo buscó garantizar una representación adecuada de las diferentes fuerzas políticas dentro del organismo.
Sus críticos, sin embargo, consideran que el modelo permite que los partidos tengan una influencia excesiva sobre quienes posteriormente deben investigarlos.
La votación puede alterar los equilibrios políticos
La elección de este martes no se limita a llenar nueve puestos administrativos.
El CNE que salga del Congreso tendrá bajo su responsabilidad buena parte de la vigilancia electoral del periodo 2026-2030, incluyendo las próximas elecciones territoriales y los procesos políticos que se desarrollen durante esos cuatro años.
Además, la forma como se distribuyan los últimos dos puestos puede profundizar las diferencias entre el nuevo Gobierno, la oposición y los partidos independientes.
El dato decisivo será si el Pacto Histórico y sus aliados consiguen convertir sus votos sobrantes en una tercera magistratura, o si esos dos últimos espacios terminan en manos de Cambio Radical, Salvación Nacional o el bloque Verde.
Hasta las últimas informaciones públicas verificadas esta noche, la votación definitiva y la aplicación de la cifra repartidora seguían siendo el punto determinante para conocer la composición oficial de los nueve magistrados del Consejo Nacional Electoral para el periodo 2026-2030.
Puedo monitorear el resultado de esta elección y avisarte apenas se conozcan oficialmente los nueve magistrados elegidos y el número de votos de cada plancha.