
Tolima sigue siendo el epicentro de la crisis ambiental, mientras un incendio fuera de control en San Luis amenaza una finca con decenas de cabezas de ganado. Las autoridades investigan posibles acciones criminales detrás de varios de los focos de fuego.
La temporada seca y las altas temperaturas mantienen a Colombia bajo una de las emergencias ambientales más complejas de los últimos meses. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) reportó 16 incendios forestales activos en cinco departamentos del país, además de tres conflagraciones controladas y un total de 19 eventos que continúan bajo seguimiento permanente.
Ya son 27.000 las hectáreas consumidas por los incendios forestales y el municipio de San Luis uno de los más afectados tiene 8.000 hectáreas han sido devoradas por las llamas.
La emergencia también ha golpeado con fuerza a los campesinos de San Luis, quienes enfrentan una angustiosa evacuación de sus animales en medio del avance implacable de las llamas. En varios puntos del municipio se han visto escenas dramáticas de reses exhaustas que se desploman durante las largas caminatas para escapar del fuego y la intensa humareda, mientras sus propietarios intentan ponerlas a salvo en zonas menos afectadas. La pérdida de pastizales, fuentes de agua y corrales ha agravado la situación para cientos de familias que dependen de la ganadería, las cuales advierten que, además de los daños ambientales, se avecina una grave crisis económica y alimentaria si no llega ayuda urgente para atender a los animales sobrevivientes y recuperar las áreas devastadas por el incendio.
El departamento más afectado es Tolima, donde se concentra la mitad de los incendios activos del país. La situación ha generado alarma entre autoridades, organismos de socorro y comunidades rurales, debido a la rápida propagación de las llamas y a las millonarias pérdidas ambientales y económicas registradas durante las últimas semanas.
Incendio fuera de control amenaza ganado en San Luis
Uno de los puntos más críticos se registra en la vereda Jaguaflor, municipio de San Luis (Tolima), donde un incendio forestal avanzó de manera acelerada durante las últimas horas y comenzó a acercarse peligrosamente a una finca en la que permanecen numerosas cabezas de ganado.
Habitantes de la zona han solicitado apoyo aéreo urgente mediante helicópteros con sistemas de descarga de agua, ante la dificultad de controlar las llamas desde tierra. Según reportes de organismos de emergencia, la prioridad es evitar que el fuego alcance las áreas donde campesinos intentan resguardar a los animales y proteger sus cultivos.
La emergencia en San Luis se suma a otros incendios activos en diferentes sectores del departamento, incluyendo los municipios de Suárez, Armero, Coello, Guamo, Ambalema, Ataco y Coyaima.
Más de 27.000 hectáreas devastadas en Tolima
Las cifras son preocupantes. De acuerdo con información recopilada por Cortolima y divulgada por medios nacionales, más de 27.000 hectáreas han sido consumidas por el fuego en Tolima, una extensión equivalente a cerca del 68 % del área urbana de Bogotá.
Otros reportes indican que los incendios han impactado al menos 28 municipios tolimenses, afectando ecosistemas estratégicos, bosques, cultivos agrícolas y extensas zonas de pastoreo. Las pérdidas económicas en el sector agropecuario superarían los 44.000 millones de pesos, mientras miles de animales enfrentan dificultades por la escasez de alimento y agua.
Además, las llamas han perjudicado cultivos de maíz, limón, aguacate, café, mango y plátano, fundamentales para la economía rural de la región.
Nariño también enfrenta una situación crítica
La emergencia no se limita al Tolima. En el departamento de Nariño continúan activos incendios en Linares, El Tambo, Ancuyá y La Florida.
La situación más grave se presenta en Linares, donde las llamas llevan más de 48 horas activas y han consumido entre 250 y 300 hectáreas de vegetación. Mientras tanto, en Ancuyá dos trapiches fueron destruidos por el fuego y al menos dos personas resultaron lesionadas con quemaduras. También se reportaron afectaciones a bomberos por inhalación de humo durante las labores de control.
Aunque algunos incendios fueron controlados parcialmente en municipios cercanos, las autoridades advierten que las altas temperaturas favorecen constantes reactivaciones de los focos.
Cundinamarca permanece bajo vigilancia
En Cundinamarca, los organismos de emergencia mantienen monitoreo sobre incendios en Viotá y La Vega.
El balance departamental indica que durante las últimas jornadas se registraron 20 incendios forestales, con afectaciones en 13 municipios y un total cercano a 71 hectáreas impactadas. La mayoría de los eventos han sido liquidados o controlados, aunque persisten algunos puntos calientes que requieren vigilancia permanente.
Las zonas más sensibles se encuentran en las veredas La Florida, La Bulucaima, El Cural, Ucrania y Petaguero, en el municipio de La Vega.
Investigan posible origen criminal de varios incendios
Las autoridades nacionales también avanzan en investigaciones sobre el origen de algunos incendios.
El ministro del Interior, Rodrigo Lara, advirtió que existen testimonios y evidencias que apuntarían a patrones criminales detrás de varias conflagraciones. Según explicó, se han recibido reportes de ciudadanos que observaron hombres movilizándose en motocicletas cerca de los lugares donde posteriormente iniciaron los incendios.
«Hemos observado unos patrones criminales en el inicio de estos incendios. Hay testimonios sobre hombres en moto cuando empiezan estas conflagraciones«, aseguró el funcionario al anunciar el fortalecimiento de la presencia militar en zonas críticas.
A este panorama se suma un video difundido en redes sociales en el que se observa a un hombre que presuntamente estaría provocando incendios en sectores de Jamundí, Valle del Cauca, caso que ya es objeto de investigación por parte de las autoridades competentes.
Un fenómeno agravado por el clima y la acción humana
Especialistas señalan que los incendios forestales suelen incrementarse durante los meses de julio, agosto, diciembre y enero debido a la reducción de lluvias y al aumento de las temperaturas. Sin embargo, la UNGRD ha reiterado que una gran parte de las emergencias están relacionadas con actividades humanas, como quemas no controladas, fogatas o acciones deliberadas.
Mientras continúan las operaciones de extinción por tierra y aire, cientos de bomberos, integrantes de la Defensa Civil, la Cruz Roja y miembros de las Fuerzas Militares permanecen desplegados en las zonas afectadas para evitar que las llamas sigan avanzando sobre cultivos, viviendas, infraestructura y ecosistemas estratégicos del país.
La emergencia sigue en desarrollo y las autoridades mantienen monitoreo permanente en Tolima, Nariño, Valle del Cauca, Cundinamarca y Boyacá, los departamentos que actualmente concentran los incendios activos en Colombia.