
La investigación por la muerte de Sonia Imelda Piloneta Tapias y su hijo Benjamín Bautista Piloneta continúa avanzando en Santa Marta. Mientras Medicina Legal trabaja para establecer la causa exacta de los fallecimientos, las autoridades revelaron que los cuerpos no presentaban signos evidentes de violencia, una circunstancia que ha orientado las pesquisas hacia nuevas hipótesis.
La muerte de Sonia Imelda Piloneta Tapias, de 53 años, y de su hijo Benjamín Bautista Piloneta, de 22, sigue generando conmoción en Santa Marta. Los dos fueron encontrados sin vida dentro de un apartamento ubicado en el sector turístico de El Rodadero, un caso que permanece rodeado de interrogantes y que mantiene abiertas varias líneas de investigación por parte de la Fiscalía General de la Nación y el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI).
El hallazgo se produjo la noche del 20 de julio, cuando empleados del edificio donde residían ingresaron al apartamento al no recibir respuesta por parte de los ocupantes. Dentro de la vivienda encontraron los cuerpos sin signos vitales y de inmediato dieron aviso a las autoridades.
Según la inspección judicial realizada por el CTI, el cuerpo de Sonia Imelda Piloneta fue encontrado sobre una cama en una de las habitaciones del inmueble, mientras que el de su hijo Benjamín estaba en uno de los baños del apartamento.
Los cuerpos no presentaban señales de violencia
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los investigadores es que, de acuerdo con las primeras verificaciones, no se encontraron evidencias externas de agresión física.
El secretario de Gobierno de Santa Marta, Camilo George, señaló que la investigación científica será la encargada de establecer con precisión qué ocurrió dentro del apartamento.
“Con la prudencia que se debe manejar, puedo anticiparles que inicialmente lo que se habló es que estos cuerpos no evidenciaban algún tipo de violencia”, indicó el funcionario en declaraciones a medios de comunicación.
George agregó que únicamente los estudios técnicos y forenses permitirán determinar las circunstancias reales de la muerte de ambas personas y establecer si existió o no participación de terceros.
Una carta hallada en el apartamento cambió el rumbo de la investigación
Uno de los elementos más relevantes encontrados durante la inspección judicial fue una carta localizada junto a los cuerpos.
El director de la Fiscalía Seccional Magdalena, Manuel Murillo, confirmó que este documento llevó a los investigadores a descartar la hipótesis inicial de una muerte accidental. Sin embargo, el hallazgo abrió nuevas preguntas que todavía requieren comprobación.
“La investigación busca establecer si se trata de un documento auténtico y cuándo fue elaborado. Todo es materia de verificación”, explicó el funcionario.
Los peritos intentan determinar quién redactó la carta, cuál era su contenido completo y qué relación tendría con los acontecimientos ocurridos dentro del inmueble.
Medicina Legal deberá establecer la causa de muerte
Por ahora, las autoridades no han determinado si se trató de un homicidio, un suicidio o un hecho asociado a otra circunstancia.
Una de las hipótesis que ha cobrado fuerza durante las investigaciones apunta a una posible intoxicación por una sustancia aún no determinada. Entre las versiones examinadas se encuentra la eventual inhalación de gases o el consumo de algún agente tóxico.
No obstante, la Fiscalía ha insistido en que cualquier conclusión será prematura hasta conocer los resultados de los análisis toxicológicos y forenses realizados por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
Los expertos deberán establecer qué sustancia pudo estar involucrada, si hubo intervención de terceros y cuál fue exactamente el mecanismo que produjo los fallecimientos.
Celulares y computador serán claves para esclarecer el caso
Además de las pruebas físicas encontradas en el apartamento, los investigadores avanzan en el análisis de los dispositivos electrónicos de las víctimas.
Entre los elementos bajo estudio se encuentran los teléfonos celulares y un computador hallado en la vivienda.
La revisión busca identificar mensajes, llamadas, correos electrónicos, búsquedas en internet u otras interacciones digitales que permitan reconstruir las últimas horas de vida de madre e hijo y comprender el contexto previo a sus muertes.
“Los dispositivos tecnológicos también son objeto de revisión y pueden aportar información relevante para esclarecer este lamentable caso”, indicó la Fiscalía.
No estaban de vacaciones: llevaban meses viviendo en Santa Marta
Las investigaciones también permitieron aclarar una de las primeras versiones conocidas tras el hallazgo.
Aunque Sonia Imelda Piloneta y Benjamín Bautista eran oriundos de Bogotá, las autoridades establecieron que no se encontraban en Santa Marta por motivos turísticos.
Según la información recopilada por la Fiscalía, ambos se habían radicado en la capital del Magdalena aproximadamente seis meses atrás y residían de manera permanente en el apartamento de El Rodadero.
Las autoridades señalaron que Benjamín desarrollaba actividades laborales de manera virtual y era quien sostenía económicamente a su madre.
Vecinos del sector manifestaron que llevaban una vida muy reservada y mantenían poca interacción con quienes vivían en el edificio.
Nadie ha reclamado los cuerpos
Otro de los elementos que ha llamado la atención de las autoridades es que, más de 24 horas después del hallazgo, ninguna persona se había acercado a Medicina Legal para reclamar los cuerpos o solicitar información sobre las víctimas.
La Fiscalía logró establecer que ambos tenían arraigos familiares en Bogotá y Santander. Sin embargo, los esfuerzos realizados hasta ahora para contactar familiares cercanos no han dado resultados positivos.
De acuerdo con las verificaciones oficiales, el padre del joven ya había fallecido, al igual que los padres de Sonia Imelda Piloneta, situación que ha dificultado la ubicación de familiares directos.
Mientras avanzan los exámenes forenses y el análisis de las pruebas documentales y digitales, el caso continúa siendo objeto de investigación. Las autoridades esperan que los resultados científicos permitan establecer con exactitud qué ocurrió dentro del apartamento de El Rodadero y resolver uno de los episodios más enigmáticos registrados recientemente en Santa Marta.