
Luego de la investigación por la llamada Operación Andrómeda, un juzgado de Bogotá absolvió a Carlos Alberto Betancur Sánchez, exintegrante del Ejército conocido dentro del expediente como “Blender”, quien había sido señalado de participar en un presunto esquema de espionaje contra el proceso de paz con las Farc en La Habana, Cuba. La decisión fue adoptada por la juez 29 Penal del Circuito de Bogotá con función de conocimiento, Luz Adriana Flórez Rodríguez.
Juez concluyó que no se afectó la seguridad del Estado
El fallo se produce dentro del caso ocurrido durante la campaña presidencial de 2014, cuando Juan Manuel Santos buscaba la reelección frente a Óscar Iván Zuluaga. En ese momento, el país conoció denuncias sobre una supuesta central de inteligencia que funcionaba en un restaurante del barrio Galerías, en Bogotá, desde donde presuntamente se habrían obtenido datos relacionados con los negociadores del Gobierno y de las Farc en Cuba.
Qué fue el caso Andrómeda
El caso Andrómeda estalló en febrero de 2014, cuando se reveló la existencia de una fachada que habría servido para actividades de inteligencia militar. La principal sospecha era que desde allí se estaban monitoreando comunicaciones relacionadas con el proceso de paz que adelantaba el Gobierno Santos con las Farc en La Habana.
El escándalo tomó mayor dimensión cuando apareció el nombre de Andrés Fernando Sepúlveda, conocido como el “hacker” Sepúlveda, quien fue capturado en mayo de 2014 y posteriormente condenado a 10 años de prisión por delitos como concierto para delinquir, acceso abusivo informático, violación de datos personales agravado, espionaje y uso de software malicioso.
Sepúlveda fue señalado de haber trabajado en labores de seguridad informática para la campaña presidencial de Óscar Iván Zuluaga. Su nombre quedó asociado a la presunta búsqueda de información del proceso de paz y a intentos de afectar políticamente la negociación que se desarrollaba en Cuba.
Según lo conocido en el proceso, Sepúlveda declaró que trabajó en seguridad informática para la campaña de Zuluaga y que su actividad se centró en buscar información sobre el proceso de paz. Tras cumplir parte de su condena, recuperó la libertad y actualmente se ha presentado públicamente como empresario vinculado a proyectos de inteligencia artificial.
Las acusaciones contra Betancur, alias “Blender”
Carlos Alberto Betancur Sánchez fue vinculado al proceso como exmilitar señalado de suministrar o intentar vender información relacionada con cuentas de correo del equipo negociador del proceso de paz. En su momento se dijo que habría solicitado 100 millones de pesos a cambio de correos y otros datos, entre ellos una fotografía del entonces senador Iván Cepeda.
La Procuraduría, en una actuación disciplinaria anterior, sostuvo que Betancur habría obtenido de forma irregular información relacionada con correos electrónicos y contraseñas del equipo negociador del Gobierno y de integrantes de las Farc, con el supuesto objetivo de entregarla a Andrés Sepúlveda a cambio de dinero.
Sin embargo, en el proceso penal, la juez concluyó que las pruebas no alcanzaban para demostrar el delito de espionaje.
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Las razones jurídicas de la absolución
El juzgado determinó que no se probó una afectación real a la seguridad del Estado. La juez consideró que el material presentado no era suficiente para configurar el delito de espionaje.
Uno de los puntos centrales del fallo fue que, durante el juicio, apenas se habló de la existencia de tres correos electrónicos y una fotografía de Iván Cepeda. Sobre esa imagen, el propio Andrés Sepúlveda habría dicho que ya circulaba en internet.
La sentencia señala:
“Se advirtió únicamente la existencia de 3 correos electrónicos y una fotografía de Iván Cepeda, lo que no constituye elemento material probatorio suficiente que pueda afectar la seguridad nacional”.
Y agrega:
“Con base en lo anteriormente expuesto se deberá proferir un fallo de carácter absolutorio en favor de Carlos Alberto Betancur Sánchez por espionaje, por cuanto el comportamiento del acusado no configura este tipo penal”.
Para el juzgado, la Fiscalía no logró demostrar que la conducta atribuida a Betancur hubiera comprometido la seguridad nacional ni la seguridad interior del Estado.
Qué pasó con el delito de cohecho
Betancur había sido imputado en 2014 por cohecho propio y espionaje, cargos que no aceptó. En el desarrollo del proceso, el delito de cohecho prescribió. El Tribunal Superior de Bogotá confirmó en julio de 2025 la prescripción de esa conducta, pero mantuvo vivo el debate judicial por espionaje.
Ahora, con la absolución por espionaje, el exmilitar queda libre de responsabilidad penal en este expediente, salvo que la Fiscalía u otra parte procesal interponga recursos contra la decisión.
Qué pasará ahora
La juez ordenó cancelar las medidas cautelares reales y personales que estuvieran vigentes contra Betancur dentro del proceso. La Fiscalía, la Procuraduría o las partes interesadas podrán evaluar si apelan el fallo absolutorio.
Por ahora, la decisión cierra un capítulo penal clave del caso Andrómeda, aunque el expediente sigue siendo recordado como uno de los mayores escándalos de inteligencia durante una campaña presidencial en Colombia.
Un caso marcado por política, paz y elecciones
El caso ocurrió en un momento de alta tensión política: la campaña presidencial de 2014, en la que Santos defendía la continuidad de los diálogos con las Farc y Zuluaga representaba una línea crítica frente a la negociación.
La revelación de supuestas labores de espionaje contra los negociadores en La Habana generó un fuerte impacto institucional y político. Para sectores cercanos al Gobierno Santos, el caso evidenciaba un intento de sabotaje al proceso de paz. Para otros, la investigación estuvo rodeada de controversias, filtraciones y disputas políticas propias de una campaña polarizada.