Adiós a Totó la Momposina, la voz que llevó la música ancestral colombiana al mundo

Colombia despide a Sonia Bazanta Vides, conocida universalmente como Totó la Momposina, una de las voces más importantes del folclor nacional. La cantadora falleció a los 85 años en Celaya, México, donde se encontraba acompañada por su familia. Sus allegados confirmaron que la causa de muerte fue un infarto al miocardio.

La artista, nacida en Bolívar y convertida en símbolo del Caribe colombiano, dedicó su vida a preservar y difundir ritmos como la cumbia, el porro, el bullerengue, el mapalé, el chandé y las músicas de tambora. Su voz, sus tambores y su presencia escénica cruzaron fronteras y llevaron la riqueza cultural de Colombia a escenarios de Europa, Asia y América.

Una despedida familiar y un homenaje en Colombia

De acuerdo con la información entregada por su familia, Totó murió rodeada de sus seres queridos. Su cuerpo será trasladado a Colombia para recibir homenajes, entre ellos una ceremonia en Bogotá junto a Los Tambores de Totó, la agrupación que la acompañó durante buena parte de su carrera.

En sus últimos años, la artista había reducido su actividad pública. Desde 2022 se retiró de los escenarios por problemas de salud neurocognitivos, luego de décadas de giras, grabaciones y presentaciones internacionales.

El mensaje de Gustavo Petro

El presidente Gustavo Petro lamentó la muerte de la artista y destacó su aporte a la cultura nacional.

“Ha muerto Totó la Momposina, mi familiar y excelsa del arte y la cultura caribeña colombiana. Que vuele alto hasta las estrellas. AD ASTRAM”, escribió el mandatario en su cuenta de X.

Una vida dedicada a la música ancestral

Totó la Momposina fue mucho más que una cantante. Fue investigadora, intérprete, bailadora y defensora de las tradiciones orales del Caribe colombiano. Desde joven se interesó por los cantos de río, las percusiones afroindígenas, las danzas populares y las raíces musicales de pueblos ribereños del Magdalena.

Su nombre quedó ligado para siempre a canciones como “El pescador”, “Yo me llamo cumbia”, “La candela viva”, “Prende la vela”, “Rosa” y “Soledad”, piezas que ayudaron a construir una memoria sonora de Colombia.

Uno de los momentos más recordados de su carrera ocurrió en 1982, cuando acompañó a Gabriel García Márquez en Estocolmo durante la ceremonia del Premio Nobel de Literatura. Allí, con cumbias y tambores, Totó llevó al mundo la música del Caribe colombiano en una escena que quedó grabada en la historia cultural del país.

Reconocimiento internacional

Aunque en Colombia no siempre encontró apoyo temprano de la industria discográfica, su música abrió camino en Europa. Grabó en Francia, estudió en la Sorbona y posteriormente consolidó su nombre en la escena internacional de la llamada World Music.

Entre sus trabajos discográficos más recordados están “Totó la Momposina y sus tambores: Colombie”, “La candela viva”, “Carmelina”, “Pacantó”, “Gaitas y tambores”, “La bodega” y “El asunto”. Su trayectoria fue reconocida con el Premio Nacional Vida y Obra del Ministerio de Cultura en 2011 y el Grammy Latino a la Excelencia Musical en 2013.

También participó en colaboraciones internacionales, entre ellas “Latinoamérica”, junto a Calle 13, Susana Baca y María Rita, canción que ganó el Grammy Latino a grabación del año en 2011.

Por qué su música trascendió continentes

La obra de Totó trascendió porque no fue una simple interpretación folclórica. Su propuesta convirtió los cantos tradicionales del Caribe en una expresión universal, sin perder su raíz popular. En cada presentación defendía la identidad, la memoria ancestral y la pertenencia como elementos centrales de la cultura colombiana.

Su música viajó por escenarios de Estados Unidos, Europa, Asia y América Latina, donde fue reconocida como una embajadora de los sonidos tradicionales de Colombia. Con su voz, sus tambores y su danza, logró que públicos de distintos continentes escucharan la cumbia no como una pieza exótica, sino como una expresión viva de historia, territorio y resistencia cultural.

Con su muerte, Colombia pierde a una de sus artistas más universales. Pero su legado permanece en los tambores, en los ríos, en las nuevas generaciones de cantadoras y en cada escenario donde la cumbia siga sonando como raíz profunda de un país.