Lo que muchos economistas advirtieron desde que Gustavo Petro decidió gastar sin freno, ahora lo dice el Fondo Monetario Internacional. Este viernes, Nigel Chalk, director del FMI para el Hemisferio Occidental, soltó una frase que debería quitarle el sueño a cualquier colombiano: la situación fiscal del país no es sostenible ni viable.
Según Chalk, Colombia tiene un déficit primario del 3,5 % del PIB, es decir, el Estado gasta más de lo que le entra antes de pagar los intereses de lo que debe. La deuda pública ya llega al 60 % del PIB y sigue subiendo, y el Fondo calcula que la economía crecerá apenas 2,25 % este año. Pese a este panorama, el FMI dejó abierta la puerta para prestarle plata a Colombia y enviará una misión a Bogotá en el mes de noviembre. Petro abrió la llave, desafortunadamente, en junio de 2025, cuando suspendió por tres años la regla fiscal, el freno que existe en la ley para que ningún gobierno se gaste lo que no tiene.
Lo hizo con concepto desfavorable del Comité Autónomo de la Regla Fiscal y con un déficit proyectado del 7,1 % del PIB para ese año. Para ese mismo año, se calculaba que el gasto del Estado en servicios personales subiría 27 %. Fitch bajó la calificación de Colombia en diciembre, y en abril S&P la dejó en BB negativo, la más baja que se le ha dado al país desde 1993. Con peor calificación, cada peso que pedimos prestado sale más caro, y esos intereses los pagamos todos.
Antes de irse, Petro dejó radicado un presupuesto de 2027 por 575 billones, con 30,2 billones colgados de una reforma tributaria que ni siquiera estaba aprobada. En ese proyecto, el pago de la deuda quedaba por encima de lo que se iba a invertir en educación y en salud. El ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, lo llamó una ‘’chambonada’, y en el Congreso lo devolvimos para que el Ministerio presentará un nuevo proyecto. Ese nuevo presupuesto, de 634,9 billones, debemos aprobarlo antes del 20 de octubre, y casi una cuarta parte se irá en pagar deudas.
El ministro dijo que no subirá impuestos y que el ajuste vendrá por el lado del gasto, con un plan de austeridad y una ley de recorte. En el Congreso vamos a aprobar este presupuesto sin inflarlo y a respaldar el recorte, aunque duela. Después de cuatro años de derroche, Colombia necesita cuatro años de austeridad. La plata tiene que concentrarse en la reconstrucción de las zonas golpeadas por el terremoto del 10 de agosto y en hacer lo que el desgobierno de Petro dejó de hacer. La manera sensata de pagar esta factura es que el Estado se apriete el cinturón antes de meterle la mano al bolsillo de los Colombianos.
Representante Carlos Edward Osorio