María José Pizarro rechaza retiro de imágenes de su padre y Paola Holguín defiende cambios en el Museo Nacional

La exsenadora aseguró sentir “profunda tristeza por Colombia” y defendió el legado de paz de Carlos Pizarro. La ministra de Cultura, Paola Holguín, sostuvo, por su parte, que el Museo Nacional no puede convertirse en un instrumento de “adoctrinamiento político” ni en un espacio de “apología al delito o revictimización”. La controversia se produce después de la orden del presidente Abelardo De La Espriella de retirar referencias que su Gobierno considera una exaltación del terrorismo. 

Bogotá, 16 de octubre de 2026. La decisión del presidente Abelardo De La Espriella de ordenar el retiro de imágenes y elementos alusivos a Carlos Pizarro Leongómez de espacios públicos del Gobierno abrió una fuerte controversia política y cultural en Colombia, que enfrenta dos interpretaciones sobre la manera en que deben representarse el conflicto armado, los procesos de paz y sus protagonistas en instituciones estatales como el Museo Nacional de Colombia.

La discusión tomó mayor fuerza este viernes después de que María José Pizarro, hija del antiguo comandante del M-19 y excandidato presidencial, rechazara la instrucción del mandatario y defendiera públicamente la trayectoria de su padre después de la dejación de armas. Paralelamente, la ministra de Cultura, Paola Holguín, justificó la revisión de los contenidos del Museo Nacional y sostuvo que una institución pública de esta naturaleza no debe utilizarse con objetivos de adoctrinamiento político.

De La Espriella: “Nunca más los terroristas tendrán un lugar como si de próceres de la patria se tratara”

La controversia se originó durante una visita del presidente Abelardo De La Espriella al Ministerio de Cultura el jueves 15 de octubre. Allí planteó cambios en la orientación cultural de su Gobierno y rechazó la exaltación en espacios públicos de miembros de organizaciones que calificó como terroristas. La propia Presidencia informó oficialmente sobre esas directrices.

En su pronunciamiento, el mandatario aseguró:

“Tampoco vamos a permitir que se promueva el terrorismo. Aquí nunca más los terroristas tendrán un lugar como si de próceres de la patria se tratara”.

Posteriormente añadió:

“Le he dado instrucciones a la señora ministra para que toda esa oda al terrorismo en la que aparece Pizarro y demás terroristas sea desaparecida de los sitios públicos”.

La instrucción puso directamente en el centro del debate la representación pública de Carlos Pizarro, quien fue comandante del M-19, participó posteriormente en el proceso de paz con el Gobierno de Virgilio Barco y fue asesinado en 1990 durante su campaña presidencial.

María José Pizarro responde: “Profunda tristeza por Colombia”

María José Pizarro reaccionó con dureza a la determinación presidencial. La dirigente política expresó indignación y “profunda tristeza por Colombia” y planteó que la medida va mucho más allá del retiro de una fotografía o de un símbolo.

Para Pizarro, el asunto está relacionado con la interpretación que el Estado hace de los procesos de reconciliación que ha atravesado el país:

“Éramos un país que había avanzado en el reconocimiento del otro, en la reconciliación nacional, en la posibilidad de que la paz fuese un camino cierto. Lo que se está haciendo es proscribir la paz, la figura de un hombre que hizo lo que pocos han hecho en Colombia: dejar las armas para siempre y ofrecerle a Colombia una oportunidad de paz sin retorno”.

La exsenadora cuestionó, por tanto, que la representación de su padre sea interpretada exclusivamente como una exaltación de su pertenencia al M-19 y reivindicó la etapa posterior a la dejación de armas.

“Soy orgullosa hija de Carlos Pizarro”

En una de sus declaraciones más personales, María José Pizarro defendió el trabajo que ha realizado durante años alrededor de la memoria de su padre:

“Yo hoy tengo que decirle al país que me siento orgullosamente Pizarro. Soy orgullosa hija de Carlos Pizarro, he dedicado los últimos 30 años de mi vida a recuperar su memoria, a recuperar su figura, a entregarle al país la posibilidad de que pueda, desde su propia elaboración, la ciudadanía construir un pensamiento crítico”.

En su intervención planteó que recordar a su padre no equivale, desde su perspectiva, a desconocer su pasado insurgente.

“Aquí no se trata de hacer una oda, pero sí de reconocer que la paz fue en ese momento el camino fundamental para Colombia, la Constitución Política de 1991, una constitución de derechos y de libertades”.

Pizarro habla de “proscribir” la historia

La dirigente también llevó sus cuestionamientos al terreno constitucional y político. Según su posición, el Gobierno busca imponer una determinada lectura de la historia nacional.

Pizarro afirmó que el mandatario “quiere básicamente pisotear la Constitución de 1991 y es rasgo de la tiranía, del autoritarismo”. También comparó las decisiones que cuestiona con procesos históricos asociados al fascismo europeo.

En otra declaración sobre el retiro de las referencias afirmó:

“De La Espriella pretende proscribir la figura y el legado de paz de mi padre”.

Y posteriormente elevó el tono:

“Ha decidido, como en los tiempos del fascismo paramilitar, asesinarlo nuevamente. Tan equivocado y tan ruin como quienes lo asesinaron, no sabe que nunca podrán matarlo y que, 36 años después, mi padre está más vivo que nunca, y que su intento de proscribirlo solo lo hará más grande”.

Estas expresiones corresponden a la valoración política de María José Pizarro frente a la decisión gubernamental y no a una caracterización independiente de la actuación del Gobierno.

“Eso es asesinar dos veces a mi padre”

En otras declaraciones conocidas este viernes, María José Pizarro resumió así su interpretación del episodio:

“Eso es asesinar dos veces a mi padre”. onunciamiento presidencial y manifestó temores por su familia, señalando que Carlos Pizarro tiene hijos, nieta y familiares que participan activamente en la vida pública colombiana.

Según María José Pizarro, ella responsabiliza al mandatario por cualquier situación que pudiera afectar a su familia a partir de ese contexto. Esa afirmación forma parte de su reacción política a las palabras del presidente.

Paola Holguín responde: “El Museo Nacional no puede ser un espacio de apología al delito”

La ministra Paola Holguín defendió este viernes los cambios realizados en el Museo Nacional y estableció cuál es, desde la posición del Gobierno, el papel que debe cumplir esta institución cultural.

“El Museo Nacional, como parte del Estado, tiene el propósito de conservar, restaurar, proteger y socializar nuestra cultura”, sostuvo.

Holguín aseguró además que la institución:

“No consiste en servir como instrumento de adoctrinamiento político, foco de difusión de versiones sesgadas de nuestra historia, ni mucho menos en medio multiplicador de la agenda gubernamental”.

La ministra añadió otro elemento a la controversia al incorporar los derechos de las víctimas:

“El Museo Nacional no puede ser un espacio de apología al delito o revictimización; tiene que observar los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición”.

Más de 30 piezas retiradas

La controversia no se limita a las representaciones de Carlos Pizarro.

Los reportes publicados este viernes señalan que más de 30 piezas fueron retiradas de exposiciones del Museo Nacional de Colombia. Se trata de afiches, fotografías y otros objetos relacionados con movimientos feministas y LGBTI, víctimas de la violencia política y el proceso de paz con las Farc.

Entre los elementos reportados como retirados aparecen una bandera del orgullo LGBTI vinculada a la activista Elizabeth Castillo, un afiche de la campaña presidencial de Bernardo Jaramillo Ossa, asesinado en 1990, y el denominado “Balígrafo”, elaborado a partir de una bala y utilizado en el contexto de la firma del Acuerdo de Paz de 2016.

Los objetos formaban parte de contenidos relacionados con la historia política y social reciente del país.

Ministra anuncia revisión de museología y curaduría

Paola Holguín señaló además que la museología y la curaduría de los espacios culturales que dependen de su cartera están siendo evaluadas y rediseñadas.

La ministra también introdujo en su argumentación la protección de los menores frente a materiales sensibles y sostuvo que el Museo Nacional debe ser un espacio para todos los colombianos.

Esta postura constituye la respuesta del Gobierno a las críticas surgidas por la modificación de las exposiciones.

Organizaciones sociales expresan preocupación

Las decisiones también provocaron reacciones fuera del ámbito partidista.

Colombia Diversa cuestionó el retiro de contenidos de la sala “Hacer Sociedad” relacionados con las personas LGBTIQ+ y los procesos de paz.

Los reportes también recogen cuestionamientos de organizaciones sociales que consideran que las modificaciones pueden excluir relatos necesarios para comprender la historia contemporánea del país.

El pasado de Carlos Pizarro, punto central de la discusión

Carlos Pizarro Leongómez fue uno de los principales dirigentes del M-19 y posteriormente participó en la desmovilización de esa organización. El acuerdo de paz con el Gobierno de Virgilio Barco fue firmado el 8 de marzo de 1990. Después, Pizarro emprendió una carrera política como candidato presidencial por la Alianza Democrática M-19.

Fue asesinado en 1990 durante aquella campaña presidencial.

Precisamente esa doble dimensión, antiguo comandante guerrillero y posteriormente firmante de paz y candidato presidencial, se encuentra en el centro de las interpretaciones contrapuestas.

El Gobierno de Abelardo De La Espriella cuestiona que en las instituciones públicas existan representaciones que considere una exaltación de miembros de organizaciones armadas. María José Pizarro, en cambio, sostiene que retirar esas referencias desconoce el proceso mediante el cual su padre abandonó las armas y transitó hacia la actividad política legal.

Una controversia sobre memoria, víctimas y representación histórica

El debate deja enfrentadas, por ahora, dos posiciones claramente identificables.

Por un lado, el Gobierno sustenta los cambios en la intención declarada de evitar el**“adoctrinamiento político”, las versiones que considera sesgadas y cualquier“apología al delito o revictimización”** en espacios culturales estatales.

Por otro, María José Pizarro considera que las decisiones representan un retroceso en el reconocimiento de la pluralidad y en la construcción de memoria alrededor de los procesos de paz que ha vivido Colombia. Pizarro. El debate se ha extendido a una cuestión más amplia: qué relatos, símbolos y episodios deben formar parte de la representación de la historia política y social de Colombia en sus instituciones culturales públicas.