“La tierra tembló, pero Colombia no se quebró”: Abelardo De La Espriella habló de la emergencia económica y Fondo Milagro en su primera alocución

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El presidente presentó un balance de 289 muertos, 4.187 heridos y 143 desaparecidos por el terremoto. Anunció el Fondo Milagro y el Plan Milagro de Reconstrucción, confirmó que decretará el Estado de Emergencia Económica y lanzó una dura advertencia contra quienes pretendan apropiarse de los recursos destinados a los damnificados.

El presidente Abelardo De La Espriella pronunció en la noche de este lunes 17 de agosto su primera alocución como presidente de la República, una intervención marcada por la tragedia que enfrenta Colombia exactamente una semana después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país y dejó graves afectaciones en Chocó, Valle del Cauca y el Eje Cafetero.

El jefe de Estado comenzó su mensaje reconociendo que sus primeros días de Gobierno han quedado atravesados por una de las mayores emergencias naturales de la historia reciente del país.

“Compatriotas, buenas noches. Con el corazón apretado, pero con el alma firme. El pasado 10 de agosto, en mi primer día como presidente al frente de la nación, un devastador terremoto sacudió nuestra patria. La tierra tembló, pero Colombia no se quebró”.

De La Espriella dedicó parte de su intervención a las víctimas y sus familias y pidió fortaleza para quienes perdieron padres, hijos, hermanos, parejas y amigos durante la tragedia.

“A todos los dolientes de las víctimas les reitero mi solidaridad personal, la cercanía de todo el Gobierno nacional y el abrazo de una nación que no los abandonará”.

289 muertos, 4.187 heridos y 143 desaparecidos

El presidente presentó las cifras consolidadas hasta ahora por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), aunque insistió en que continúan siendo preliminares y pueden modificarse a medida que avancen las verificaciones en territorio.

El balance oficial presentado por De La Espriella registra 289 personas fallecidas, 4.187 heridas y 143 desaparecidas.

La emergencia alcanza ya a 450 municipios de 15 departamentos y deja 120.328 familias afectadas. El reporte situacional número 30 de la UNGRD contabilizaba además 186.016 personas afectadas.

El impacto sobre la infraestructura es igualmente considerable: 26.945 viviendas quedaron destruidas y 127.557 resultaron averiadas. A ellas se suman 66 edificios colapsados, 285 centros de salud afectados, 2.838 establecimientos educativos averiados y 3.771 centros comunitarios con afectaciones.

En Valle del Cauca se contabilizan 163 fallecidos, 2.672 heridos y 80 desaparecidos, mientras Risaralda registra 104 muertos, 565 heridos y 61 desaparecidos, según las cifras expuestas durante el balance gubernamental.

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, dice que las pérdidas económicas preliminares por el terremoto de magnitud 7.4 del país ascienden a 30 billones de pesos (9.580 millones de dólares), con daños graves reportados en el oeste del país.

“Primero fue salvar vidas”

De La Espriella aseguró que desde las primeras horas posteriores al terremoto la prioridad del Gobierno fue la búsqueda y rescate de personas atrapadas.

El mandatario ha participado en Puestos de Mando Unificado y recorrido algunas de las regiones más golpeadas por el sismo, acompañado de ministros, autoridades territoriales, integrantes de la Fuerza Pública y organismos de socorro.

“Colombia no se gobierna a la distancia”, sostuvo el presidente al defender su presencia en las regiones.

La búsqueda de los 143 desaparecidos continúa siendo una prioridad. Durante la presentación del reporte número 30 había señalado que lo fundamental seguía siendo “salvar vidas”.

Ahora, aseguró, comienza una segunda etapa de enormes proporciones: reconstruir las regiones devastadas.

Pérdidas preliminares llegan a $30 billones

Por primera vez, el presidente puso una cifra sobre la magnitud económica de la tragedia.

Una valoración preliminar realizada por una firma privada calcula que las pérdidas físicas directas ocasionadas por el terremoto alcanzan aproximadamente los 30 billones de pesos, solamente teniendo en cuenta los daños registrados en Chocó, Valle del Cauca, Quindío, Risaralda y Caldas.

De esa cantidad, aproximadamente $24,5 billones corresponderían a daños en edificaciones y $5,5 billones a infraestructura. La estimación todavía no contempla la totalidad de los 450 municipios afectados, por lo que el costo final podría variar.

La dimensión de esas pérdidas obligará al Gobierno a modificar sus prioridades fiscales y presupuestales durante los próximos años.

Decretará el Estado de Emergencia Económica

Uno de los anuncios centrales de la alocución fue la decisión de decretar el Estado de Emergencia Económica para enfrentar las consecuencias del terremoto.

La medida permitirá al Ejecutivo adoptar decisiones extraordinarias para financiar y acelerar la reconstrucción de las regiones afectadas.

El Gobierno prepara, además, una estrategia de recuperación de gran escala que ha sido descrita como una especie de “Plan Marshall criollo” y que deberá articularse con el Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030.

Nace el Fondo Milagro

De La Espriella anunció también la creación del Fondo Milagro, que se convertirá en uno de los principales instrumentos financieros para administrar los recursos destinados a la reconstrucción.

El modelo tendrá como referencia la experiencia del Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero (Forec), creado después del terremoto de 1999.

La intención, según el Gobierno, será recoger las experiencias positivas de aquel proceso y evitar sus dificultades.

El Fondo Milagro deberá canalizar recursos nacionales, financiación internacional, cooperación y otras fuentes destinadas a la recuperación de viviendas, carreteras, infraestructura pública, colegios, hospitales y demás estructuras afectadas.

Plan Milagro de Reconstrucción

Paralelamente, el Gobierno pondrá en funcionamiento el Plan Milagro de Reconstrucción, que estará encabezado desde el sector vivienda por el ministro Jaime Andrés Beltrán.

La estrategia contempla diferentes mecanismos para atender a quienes perdieron total o parcialmente sus casas.

Entre las primeras medidas anunciadas están subsidios de arrendamiento para familias damnificadas, alivios en el pago de servicios públicos, construcción de vivienda nueva y programas de mejoramiento de las casas que puedan ser recuperadas.

Uno de esos componentes será denominado “Vivienda Milagro”.

Presidente pide a los bancos bajar las tasas

El mandatario hizo un llamado directo a bancos y demás entidades del sistema financiero para que participen en la recuperación de las regiones afectadas.

“Invito a los bancos para que bajen las tasas de interés para que las personas puedan reconstruir sus viviendas”.

De La Espriella considera que la dimensión de la emergencia impide que la reconstrucción sea asumida exclusivamente por el Estado y pidió la participación de empresarios, constructores, entidades financieras, aseguradoras, gobernadores y alcaldes.

“Todos debemos poner, porque la Patria la reconstruimos entre todos”, afirmó.

Crédito internacional para financiar la reconstrucción

El Gobierno también confirmó la activación de recursos de financiación internacional para enfrentar la emergencia.

Durante la alocución, De La Espriella agradeció el respaldo del Banco Mundial y señaló que estos recursos tendrán mecanismos especiales de seguimiento para garantizar su correcta utilización.

El Ejecutivo pretende combinar recursos del presupuesto nacional, créditos, cooperación internacional y participación del sector privado para financiar una reconstrucción cuyo costo podría alcanzar varias decenas de billones de pesos.

Fuerte advertencia contra quienes pretendan robar recursos

Uno de los apartes más contundentes de la primera alocución estuvo dedicado a la corrupción.

De La Espriella advirtió que los recursos destinados a los damnificados, incluidas donaciones y financiación internacional, estarán sometidos a estrictos controles.

“Aquí no se va a perder un solo peso”.

Y lanzó una advertencia todavía más directa:

“El que se atreva a tocar un peso de eso se las verá conmigo directamente”.

El presidente anunció mecanismos de vigilancia sobre el Fondo Milagro y los demás recursos destinados a la reconstrucción. El Ministerio del Interior también tendrá responsabilidades de seguimiento y control dentro del proceso.

El mensaje presidencial fue que quienes intenten aprovechar la tragedia para apropiarse de recursos públicos o ayudas destinadas a las víctimas deberán enfrentar a las autoridades y responder ante la justicia.

“Aquí no hay colores políticos”

El mandatario también pidió que la respuesta al terremoto quede al margen de las disputas partidistas.

“Aquí no hay colores políticos, aquí no hay ideología, hay una sola bandera y es la bandera de Colombia”.

De La Espriella aseguró que los recursos deberán llegar no solamente a las grandes ciudades afectadas, sino también a municipios, corregimientos y veredas que sufrieron daños y que todavía están siendo censados.

La reconstrucción, insistió, necesitará coordinación permanente entre el Gobierno nacional, gobernadores, alcaldes y comunidades.

Agradecimiento a rescatistas y países que enviaron ayuda

El presidente dedicó otra parte de su intervención a reconocer el trabajo de bomberos, policías, soldados, médicos, enfermeras, rescatistas y voluntarios que durante una semana han participado en la atención de la emergencia.

También agradeció a los equipos internacionales que llegaron al país.

Los reportes conocidos este lunes indican que 138 rescatistas extranjeros participan en las operaciones: 82 israelíes, 32 ecuatorianos y 24 estadounidenses, de acuerdo con el balance citado durante la presentación del plan de reconstrucción.

El mandatario destacó además el trabajo de la primera dama, Ana Lucía Pineda, al frente de la iniciativa de solidaridad “Colombia, un solo corazón”.

“La patria está de luto, pero también está de pie”

El cierre de la primera alocución presidencial estuvo marcado por un mensaje dirigido a las víctimas y por el compromiso de mantener la atención gubernamental sobre las zonas golpeadas.

“La patria está de luto, queridos compatriotas, pero la patria también está de pie, trabajando y rugiendo”.

De La Espriella aseguró que continuará directamente al frente de la emergencia y pidió un minuto de silencio y oración por quienes murieron durante el terremoto.

“Seguiré al frente de esta emergencia las 24 horas del día”, afirmó.

A una semana del terremoto del 10 de agosto, el Gobierno comienza así a pasar de la fase inmediata de rescate y atención humanitaria hacia una reconstrucción que, según las primeras estimaciones, tendrá un costo cercano a $30 billones.

La dimensión de la tarea quedó resumida en la frase con la que De La Espriella buscó cerrar su primer mensaje presidencial a todo el país: “La tierra tembló, pero Colombia no se quebró”.