
Con una amplia mayoría de 117 votos a favor y 7 en contra, la Cámara de Representantes aprobó este martes la proposición que autoriza de manera extraordinaria el traslado de la ceremonia de posesión presidencial de Abelardo De La Espriella a la ciudad de Cali. La decisión representa un espaldarazo a la propuesta del presidente electo, quien ha defendido el cambio como un gesto de descentralización y acercamiento del poder a las regiones.
La votación se produjo después de varias horas de debate y de una jornada marcada por fuertes tensiones entre las bancadas, cuestionamientos sobre el procedimiento legislativo y posiciones encontradas respecto al significado político y económico de trasladar la ceremonia de transmisión de mando fuera de Bogotá.
La iniciativa, presentada por la representante Carol Borda, del partido Salvación Nacional, recibió el respaldo de las mayorías de la corporación y autoriza a la Cámara a sesionar de forma excepcional el próximo 7 de agosto de 2026 en Santiago de Cali para participar en la posesión del presidente y vicepresidente electos para el periodo constitucional 2026-2030.
Una votación contundente
La proposición fue aprobada con 117 votos por el sí y 7 por el no, un resultado que evidenció el amplio respaldo parlamentario a la iniciativa impulsada por el nuevo gobierno.
Antes de esa decisión, la plenaria rechazó una proposición presentada por el Pacto Histórico, que pretendía impedir que la posesión se realizara fuera del Congreso de la República. Esa iniciativa fue derrotada por 114 votos en contra y apenas 6 a favor.
Con el aval de la Cámara, ahora la decisión queda en manos del Senado de la República, que deberá pronunciarse en las próximas horas. Si la corporación también aprueba el traslado, la posesión presidencial se realizará oficialmente en Cali.
La Arena USC, sede elegida para la ceremonia
Todo apunta a que el acto protocolario tendrá como escenario la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, recinto que fue propuesto para albergar el evento y que cuenta con la infraestructura necesaria para recibir a las principales autoridades nacionales e internacionales.
El rector de la Universidad Santiago de Cali, Carlos Andrés Pérez Galindo, celebró la posibilidad de que el acto se realice en la institución.
“Que la posesión presidencial se realice en la Arena USC es motivo de profundo orgullo, no solo para nosotros, sino para toda la región. Este es un reconocimiento al trabajo que hemos realizado durante casi siete décadas para consolidar a la USC y a Cali como referentes de desarrollo, educación y transformación social”, señaló.
De concretarse el traslado, la ceremonia comenzaría el próximo 7 de agosto a las 10:00 de la mañana, en uno de los eventos políticos más simbólicos de los últimos años.
Los argumentos a favor: descentralización y protagonismo regional
Los defensores de la iniciativa insistieron en que la decisión constituye un mensaje de fortalecimiento territorial y una apuesta por acercar el poder político a las regiones.
Uno de los pronunciamientos más destacados fue el del representante Estefanel Gutiérrez, de Cambio Radical, quien aseguró que Cali merece ser escenario de un acontecimiento histórico de esta magnitud.
“Es una paradoja que los congresistas que se eligen con votos de las regiones no apoyen cuando se vota para que el poder salga de estas paredes”, afirmó durante el debate.
Los sectores que respaldan la propuesta sostienen que realizar la posesión en Cali representa un reconocimiento al papel estratégico del suroccidente colombiano y una señal de que el nuevo gobierno pretende gobernar con una visión menos centralista.
Además, gobernadores, alcaldes y diversos sectores políticos del Valle del Cauca han respaldado públicamente la propuesta impulsada por De La Espriella.
Durante el debate en la Cámara de Representantes sobre el traslado de la posesión presidencial de Abelardo De La Espriella a Cali, el representante Daniel Briceño (Centro Democrático) afirmó que los congresistas que decidan no asistir a la ceremonia del próximo 7 de agosto deberían renunciar al salario y a las prestaciones correspondientes a ese día, al considerar que se trata de una sesión oficial del Congreso.
“Yo no tengo ningún problema con aquellos colegas que no quieren asistir a la posesión del presidente Abelardo de la Espriella. Pero desde aquí también les hago un llamado para que renuncien a su día de salario si no van a asistir a la sesión”.
El congresista sustentó su posición en el artículo 271 de la Ley 5 de 1992, señalando que la inasistencia a sesiones del Congreso sin una excusa válida no genera pago de salario ni de prestaciones. Según explicó, las excusas aceptadas son la incapacidad física debidamente comprobada, el cumplimiento de una comisión oficial o una autorización expresa de la Mesa Directiva.
Además, lanzó críticas a los congresistas del Pacto Histórico que anunciaron que no asistirán a la posesión y reiteró que están en su derecho de ausentarse, pero que esa decisión tendría consecuencias individuales.
Las voces críticas: costos, simbolismo y centralismo
Sin embargo, la iniciativa también encontró una férrea oposición.
El representante Santiago Osorio, de la Alianza Verde, cuestionó la conveniencia del traslado y calificó la propuesta como un “show barato”.
“Si quieren descentralizar, den la discusión de la ley de competencias, no una posesión fuera de Bogotá”, manifestó.
Durante el debate surgió además una controversia sobre los costos del evento. Mientras algunos congresistas señalaron que la ceremonia podría costar cerca de 14.000 millones de pesos, posteriormente se expusieron otras cifras que ubicarían el gasto en aproximadamente 5.900 millones de pesos.
Promedio de las dos últimas posesiones
Tomando las cifras oficiales reportadas para 2018 y 2022:
- Iván Duque: $3.288 millones.
- Gustavo Petro: $3.571 millones.
Durante el debate en la Cámara se mencionaron dos cifras:
- Algunos congresistas afirmaron que el evento podría costar cerca de $14.000 millones.
- Otras intervenciones señalaron que el costo estaría alrededor de $5.900 millones. (Esta última cifra coincide con contratos de logística y comunicaciones reportados para la transmisión de mando de 2026).
Por su parte, la representante Paola Andrea Quiñones, del Pacto Histórico, aseguró que la descentralización debe traducirse en recursos e inversión para las regiones y no únicamente en actos simbólicos.
“Descentralizar es trasladar recursos a las regiones, resolver la falta de oportunidades; no es trasladar por unas horas un acto ceremonial ni militarizar la ciudad para luego gobernar desde el centralismo”, sostuvo.
La congresista añadió que la posesión presidencial “no puede convertirse en un acto de propaganda ni en el lanzamiento de una marca personal”.
Cuestionamientos al desarrollo del debate
Las diferencias no se limitaron al fondo de la propuesta. Varios representantes expresaron inconformidad con la forma en que se desarrolló la discusión en el recinto.
El congresista Gabriel Becerra, del Pacto Histórico, afirmó que se estaban presentando irregularidades procedimentales y señaló que no existía claridad sobre el momento exacto en que fue abierto formalmente el debate.
A esas críticas se sumó la representante Catherine Juvinao, quien cuestionó el manejo de la sesión y expresó su inconformidad por el desorden registrado durante la plenaria.
“¿Qué es este chiquero de plenaria?”, reclamó la congresista en medio de la discusión.
Más adelante, Juvinao insistió en que gobernar desde las regiones no puede reducirse a un evento simbólico y pidió que el futuro gobierno explique cuáles serán sus metas concretas para avanzar en un verdadero proceso de descentralización.
Petro también cuestionó la decisión
La discusión trascendió el escenario legislativo. El presidente Gustavo Petro se pronunció sobre la propuesta y lanzó críticas al traslado de la ceremonia, afirmando que “la política no es teatro barato”.
Sus declaraciones alimentaron la controversia sobre uno de los primeros símbolos políticos del gobierno que encabezará Abelardo De La Espriella.
El Senado tendrá la última palabra
Aunque la Cámara ya dio luz verde a la propuesta, la realización de la posesión en Cali todavía depende de una última decisión legislativa.
El Senado deberá autorizar también el traslado extraordinario de la sesión conjunta del Congreso para que pueda llevarse a cabo la ceremonia fuera de Bogotá. Si la corporación aprueba la medida, la capital vallecaucana se convertirá en el escenario de una posesión presidencial sin precedentes recientes en la historia política del país.
Mientras tanto, el debate sobre descentralización, simbolismo político y uso de recursos públicos sigue abierto, a pocos días de una ceremonia que promete marcar el inicio del nuevo gobierno de Abelardo De La Espriella.