Así va la propuesta de cobrar IVA a compras en Amazon, Shein y Temu: así cambiarían los precios y el comercio electrónico en Colombia

La posibilidad de que las compras realizadas a través de plataformas internacionales como Amazon, Shein y Temu comiencen a pagar IVA en Colombia hace parte de las medidas que analiza el Gobierno nacional dentro de una reforma de ajuste fiscal. La propuesta busca aumentar el recaudo, corregir lo que algunos gremios consideran una competencia desigual y fortalecer las finanzas públicas, aunque también podría impactar directamente el bolsillo de millones de consumidores.

Un cambio que pondría fin a una exención histórica

El Gobierno evalúa incluir dentro de su paquete de ajuste fiscal una medida que obligaría a pagar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a las compras internacionales de hasta 200 dólares que ingresan al país mediante tráfico postal y envíos urgentes.

Actualmente, este tipo de mercancías está exenta del IVA, una condición que ha favorecido el crecimiento de plataformas globales de comercio electrónico como Amazon, Shein, Temu, AliExpress y otras aplicaciones de compras en línea que ofrecen productos a precios competitivos.

La iniciativa forma parte de una estrategia con la que el Ejecutivo busca equilibrar las cuentas públicas en aproximadamente 2,2 puntos del Producto Interno Bruto (PIB), equivalentes a cerca de 45 billones de pesos.

Además de este cambio, el paquete fiscal también contempla elevar del 5 % al 19 % el IVA aplicado a vehículos híbridos y eléctricos.

¿Qué significaría para los consumidores?

Si la propuesta avanza en el Congreso, los compradores colombianos tendrían que asumir un impuesto del 19 % sobre muchos de los productos que actualmente ingresan al país sin ese gravamen.

Por ejemplo:

  • Un producto de 100 dólares podría incrementar su costo en cerca de 19 dólares adicionales por concepto de IVA.
  • Una compra de 200 dólares podría encarecerse en alrededor de 38 dólares.
  • Artículos de moda, accesorios, tecnología, belleza y hogar, que representan gran parte de las ventas de Shein y Temu, serían algunos de los más impactados.

Expertos consideran que el efecto podría reducir parcialmente el atractivo de estas plataformas, aunque difícilmente frenaría por completo su crecimiento debido a sus amplios catálogos y precios competitivos.

El comercio electrónico respalda la propuesta

Desde la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE), la iniciativa fue recibida favorablemente.

La presidenta del gremio, María Fernanda Quiñones, afirmó que la exención vigente ha generado distorsiones en el mercado colombiano, debido a que la figura de envíos urgentes terminó utilizándose como un canal permanente de abastecimiento comercial.

Según la dirigente, la medida no busca crear un nuevo impuesto para las plataformas digitales, sino aplicar un tributo que ya existe para operaciones similares realizadas dentro del territorio nacional.

Para la CCCE, el objetivo principal es generar condiciones más equitativas entre los comercios nacionales y las plataformas internacionales.

El sector textil pide proteger el empleo

Uno de los mayores defensores de la medida es el sector de las confecciones colombianas.

Guillermo Criado, presidente de la Cámara Colombiana de la Confección, señaló que los fabricantes nacionales enfrentan dificultades para competir con productos procedentes de Asia, especialmente debido a los subsidios e incentivos que reciben los productores en países como China.

De acuerdo con cifras del gremio, el sector reúne aproximadamente:

  • 142.000 empresas.
  • 2,5 millones de empleos.

La organización asegura que durante el último año se habrían perdido cerca de 60.000 puestos de trabajo por el crecimiento de las importaciones a través de plataformas digitales y advierte que otros 50.000 empleos podrían estar en riesgo si no se adoptan medidas regulatorias adicionales.

¿Habrá problemas con el TLC de Estados Unidos?

Uno de los interrogantes que ha surgido alrededor de la propuesta es su posible compatibilidad con el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos.

Sin embargo, representantes del comercio electrónico sostienen que no existirían conflictos jurídicos significativos, ya que el tratado regula principalmente aspectos relacionados con aranceles y comercio exterior, mientras que el IVA es considerado un impuesto interno que se aplica dentro del territorio nacional.

Aun así, expertos consideran que cualquier modificación podría derivar en consultas y discusiones diplomáticas para aclarar su alcance frente a los compromisos internacionales vigentes.

Las proyecciones para el comercio electrónico

La eventual implementación del IVA sobre estas compras podría generar varios efectos:

Mayor recaudo para el Estado

El Gobierno espera obtener recursos adicionales que contribuyan a cerrar el déficit fiscal y fortalecer las finanzas públicas.

Más equilibrio competitivo

Los comercios nacionales tendrían condiciones tributarias más similares frente a las grandes plataformas internacionales.

Posible aumento de precios

Los consumidores podrían afrontar incrementos en el valor final de miles de productos importados.

Cambios en los hábitos de compra

Algunos compradores podrían volver a privilegiar tiendas nacionales si las diferencias de precio se reducen.

Adaptación de las plataformas

Empresas como Amazon, Shein y Temu podrían diseñar nuevas estrategias comerciales, promociones o esquemas logísticos para mantener su competitividad en el mercado colombiano.

Un debate que apenas comienza

La propuesta abre un nuevo capítulo en la discusión sobre el crecimiento del comercio electrónico internacional y su impacto en la economía local. Mientras los gremios empresariales defienden la necesidad de crear condiciones de competencia más equilibradas, millones de consumidores observan con atención una iniciativa que podría modificar significativamente la forma en que realizan compras por internet.

La decisión final dependerá del trámite legislativo y del alcance definitivo de la reforma fiscal que presente el Gobierno ante el Congreso, en un momento en que la búsqueda de mayores ingresos fiscales se ha convertido en una de las principales prioridades económicas del país.