Así reconstruyeron el asesinato del empresario Gustavo Aponte: ocho personas habrían participado en el plan y todo apunta a que lo mataron por error

El análisis de más de 50 cámaras de seguridad permitió a los investigadores reconstruir los movimientos previos al crimen del empresario arrocero Gustavo Andrés Aponte Fonnegra y de su escolta, Luis Gabriel Gutiérrez Garzón. La Fiscalía sostiene que el ataque fue cuidadosamente planeado, pero que los sicarios habrían confundido a Aponte con el verdadero objetivo. Ya hay un capturado y tres órdenes de captura vigentes.

Más de seis meses después del asesinato del empresario Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, ocurrido el pasado 11 de febrero a las afueras de un gimnasio en el norte de Bogotá, la investigación judicial comienza a revelar cómo se habría organizado el ataque, quiénes participaron y por qué el reconocido arrocero terminó muerto pese a que, según la principal hipótesis de la Fiscalía, él no era el objetivo de los sicarios.

Los investigadores reconstruyeron buena parte del recorrido de los presuntos responsables gracias al análisis de más de 50 cámaras de seguridad ubicadas en La Cabrera y sectores cercanos. Las imágenes permitieron seguir los desplazamientos de varios integrantes de la estructura antes y después del doble homicidio.

El abogado de la familia Aponte, el exfiscal general Mario Iguarán, aseguró que los elementos recogidos hasta ahora apuntan a una equivocación de los atacantes.

Dentro de la investigación, está plenamente acreditado por prueba testimonial, documental y técnica que de lo que se trató fue de un lamentable error”, afirmó.

Según Iguarán, los integrantes de la organización “pretendían asesinar a otro señor”, pero confundieron a Aponte por su parecido físico y porque frecuentaba el mismo sector que el verdadero objetivo.

El plan comenzó horas antes del crimen

La reconstrucción conocida por los investigadores indica que los movimientos de los presuntos responsables comenzaron aproximadamente a las 2:30 de la tarde del 11 de febrero.

Dos hombres identificados dentro del expediente con los alias de ‘Moncayo’ y ‘Tony’ llegaron a una barbería ubicada en inmediaciones de la calle 85 con carrera Séptima.

Allí solicitaron un corte de cabello y, según la investigación, alias Moncayo cambió su apariencia para ejecutar el ataque.

El presunto sicario se vistió con traje formal, una estrategia que habría tenido como objetivo mezclarse con las personas que normalmente transitan por una de las zonas empresariales y comerciales más exclusivas de Bogotá y reducir las sospechas sobre su presencia.

Ese detalle coincide con lo registrado el día del homicidio: desde las primeras horas de la investigación, las autoridades informaron que uno de los atacantes vestía traje y corbata.

Una bolsa entregada a un Chevrolet Spark

Después de salir de la barbería, los hombres continuaron su desplazamiento hacia el gimnasio.

Las cámaras registraron otro movimiento que ahora interesa particularmente a los investigadores.

Hacia las 3:40 de la tarde, alias Moncayo habría entregado o dejado una bolsa dentro de un Chevrolet Spark gris. En ella estaría la ropa que utilizaba antes de cambiar su apariencia por la de un supuesto ejecutivo.

La Fiscalía investiga al conductor de ese automóvil como otro posible integrante de la organización criminal que habría participado en la logística del atentado.

El seguimiento de las cámaras permitió a los investigadores establecer que el operativo no se habría limitado al hombre que disparó y al motociclista encargado de sacarlo del lugar: alrededor de ocho personas habrían participado en diferentes tareas de vigilancia, seguimiento, transporte y ejecución.

El sicario esperó afuera del gimnasio

El ataque ocurrió en inmediaciones del gimnasio ubicado en la calle 85 con carrera Séptima, en el sector de La Cabrera.

Aponte había terminado su rutina y salió acompañado de su escolta, Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, un policía retirado que trabajaba en su seguridad.

Las primeras verificaciones de la Policía determinaron que el agresor había llegado anticipadamente y conocía el lugar donde debía esperar.

El entonces comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá explicó que se trató de un ataque “totalmente planeado” y que las cámaras mostraron cómo el atacante permaneció en el sector antes de disparar y posteriormente escapó en una motocicleta previamente ubicada.

Pocos minutos después, el hombre vestido de traje abrió fuego contra Aponte y su escolta.

Ambos fueron trasladados de urgencia a la Clínica del Country, pero fallecieron debido a la gravedad de las heridas.

La gran pregunta: ¿por qué mataron a Gustavo Aponte?

Durante meses, una de las principales dudas de los investigadores fue establecer el móvil.

Las autoridades no habían encontrado inicialmente amenazas conocidas contra el empresario y tampoco resultaba evidente por qué alguien habría ordenado un homicidio de esas características contra un hombre dedicado principalmente al sector arrocero y empresarial.

La investigación dio un giro con la identificación del verdadero objetivo.

De acuerdo con las evidencias expuestas en las audiencias recientes, los integrantes de la organización criminal habrían estado siguiendo a Olimpo Antonio Oliver Peñaranda, empresario relacionado con los sectores del oro y la minería.

Aponte tendría un parecido físico con Oliver y ambos frecuentaban el mismo gimnasio.

La Fiscalía sostiene que esa coincidencia habría generado el error fatal: los sicarios identificaron al arrocero como el hombre al que habían sido contratados para matar.

La hipótesis deberá ser probada judicialmente a medida que avancen los procesos contra los involucrados.

La “prueba reina” del error de identidad

Dentro del expediente existen elementos técnicos y testimoniales que, según los representantes de las víctimas, respaldan la tesis de la confusión.

Los investigadores no solo reconstruyeron los recorridos de los sospechosos mediante las cámaras. También identificaron comunicaciones y movimientos previos que revelarían que la organización llevaba tiempo siguiendo a otra persona.

Además, las pesquisas detectaron la existencia de un grupo de mensajería creado días antes del crimen, que habría sido utilizado para coordinar actividades relacionadas con el seguimiento y la ejecución del ataque.

Para la familia de Aponte, estos elementos resultan esenciales porque cambian por completo la lectura inicial del homicidio: el empresario no habría tenido una confrontación previa con los autores materiales, ni existiría evidencia hasta ahora de que hubiese sido directamente seleccionado como blanco del atentado.

‘Los Gladiadores’, bajo la lupa

La estructura que aparece dentro de la investigación ha sido identificada como ‘Los Gladiadores’, una organización que, según la información revelada en el proceso, funcionaría como una especie de oficina encargada de ejecutar homicidios por encargo.

Los investigadores intentan establecer quién contrató al grupo, quién entregó la información sobre el verdadero objetivo y cuál fue el precio acordado para realizar el asesinato.

También se busca determinar la identidad y participación exacta de los ocho hombres que habrían tenido alguna función dentro del operativo.

Por ahora, la Fiscalía ha obtenido órdenes de captura contra varios de los sospechosos.

Alias ‘Tony’, primer capturado

El primer avance judicial importante llegó el 27 de agosto, cuando las autoridades capturaron en Villavicencio, Meta, a Leonel Enrique Llanos Paternina, alias ‘Tony’.

La Fiscalía lo señala como el hombre que habría conducido la motocicleta utilizada por el sicario para llegar o escapar de la escena del crimen y como uno de los participantes en las actividades preparatorias del atentado.

Un juez legalizó su captura.

La Fiscalía le imputó los delitos de homicidio agravado y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones.

Llanos no aceptó los cargos y se declaró inocente, por lo que conserva su presunción de inocencia mientras continúa el proceso penal.

Fiscalía pedirá que sea enviado a prisión

El próximo paso judicial está previsto para el lunes 31 de agosto a las 2:00 de la tarde, cuando la Fiscalía solicitará ante un juez la imposición de una medida de aseguramiento privativa de la libertad contra alias Tony.

La audiencia será determinante para establecer si el procesado continuará enfrentando la investigación desde un establecimiento carcelario.

Además de Llanos, existirían otras tres órdenes de captura contra presuntos integrantes de la estructura vinculados directamente con el homicidio.

La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas órdenes judiciales.

¿Quién era Gustavo Aponte?

Gustavo Andrés Aponte Fonnegra era un reconocido empresario colombiano del sector arrocero.

Era propietario de Arroz Sonora, una compañía con presencia importante en la producción y comercialización de arroz y productos asociados al sector agroindustrial colombiano.

También desarrollaba actividades empresariales relacionadas con el sector agropecuario y ganadero.

Su actividad trascendía los negocios.

Aponte era miembro principal del consejo directivo de la Fundación Gustavo Aponte Rojas, organización dedicada a desarrollar proyectos de formación y acompañamiento para niños, jóvenes y familias en condiciones de vulnerabilidad.

Su asesinato causó particular conmoción precisamente porque, durante las primeras verificaciones, no aparecían amenazas conocidas que permitieran explicar un ataque de semejante nivel de planificación.

Luis Gabriel Gutiérrez, el escolta que murió junto a él

La segunda víctima fue Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, quien acompañaba al empresario como escolta.

Gutiérrez había pertenecido a la Policía Nacional y se encontraba retirado de la institución desde 2021.

Al momento del ataque intentó reaccionar ante la agresión, pero también recibió varios impactos de bala.

Fue trasladado junto con Aponte a un centro asistencial y posteriormente murió por la gravedad de sus heridas.

La Fiscalía investiga ambos homicidios dentro del mismo expediente.

Seis meses siguiendo las cámaras, vehículos y comunicaciones

La captura de alias Tony no fue producto de una investigación inmediata.

Durante aproximadamente seis meses, la Fiscalía y los investigadores judiciales realizaron análisis de cámaras, cruces de información, identificación de motocicletas y vehículos y rastreos sobre las personas que aparecían en diferentes puntos del recorrido.

Las cámaras fueron fundamentales.

Lo que inicialmente parecía un ataque cometido por dos personas terminó revelando una operación en la que habrían participado varios individuos distribuidos en diferentes puntos del norte de Bogotá.

La reconstrucción permitió identificar la barbería, los cambios de ropa, el Chevrolet Spark, la motocicleta y los desplazamientos previos y posteriores al ataque.

Ahora el objetivo es establecer quién estaba en la parte superior de la cadena.

¿Quién ordenó realmente el asesinato?

Aunque los investigadores parecen haber avanzado en la identificación de varios integrantes del grupo encargado de ejecutar el atentado, queda pendiente la pregunta principal: quién contrató a los sicarios para asesinar al verdadero objetivo.

También deberá determinarse por qué Olimpo Antonio Oliver Peñaranda estaba siendo seguido y cuáles eran los intereses detrás del supuesto plan para matarlo.

La Fiscalía deberá diferenciar judicialmente las responsabilidades de cada participante: quién hizo labores de inteligencia, quién coordinó la logística, quién condujo los vehículos, quién disparó y quién habría financiado u ordenado el crimen.

Mientras esas preguntas se resuelven, la reconstrucción conocida hasta ahora deja una conclusión estremecedora: Gustavo Aponte salió de un gimnasio el 11 de febrero y terminó en medio de una operación sicarial que, según la investigación, llevaba días preparándose para matar a otro hombre.

El error de identificación terminó costándole la vida al empresario arrocero y a su escolta.

Ahora, seis meses después, las imágenes de decenas de cámaras y los testimonios recogidos por los investigadores comienzan a reconstruir minuto a minuto el plan y a acercar a la justicia a quienes habrían participado en él.