Actividades investigativas orientadas por la Fiscalía General de la Nación y la asociación de, por lo menos, 20 denuncias interpuestas por víctimas en Medellín (Antioquia), permitieron identificar un presunto patrón delictivo del médico urólogo, Alberto Posada Peláez, en contra de la libertad sexual y la integridad de sus pacientes.
El médico fue judicializado y deberá cumplir medida de aseguramiento en centro carcelario por el delito de acceso carnal o acto sexual abusivo en persona puesta en incapacidad de resistir.
El especialista es señalado de recibir en consulta a las mujeres, hacerles comentarios e insinuaciones de carácter íntimo y solicitarles ponerse una bata para realizar un supuesto chequeo médico, que en realidad terminaba en abuso y sometimiento sexualaprovechando el estado de indefensión en el que se encontraban.
Los elementos materiales probatorios indican que el médico, al parecer, utilizó su conocimiento, condición de poder y confianzapara abusar de varias de sus pacientes en su consultorio privado.
En ese sentido, fue capturado por unidades de la Policía Nacional en un parqueadero localizado en el sur de Medellín. Un fiscal del Centro de Atención Integral a Víctimas de Abuso Sexual (Caivas) lo presentó ante un juez penal de control de garantías y le imputó el delito de acceso carnal o acto sexual abusivo en persona puesta en incapacidad de resistir.
El procesado no aceptó los cargos formulados en su contra y fue afectado con medida de aseguramiento en establecimiento carcelario.
La investigación continúa para ubicar a otras posibles víctimas que hasta el momento no han denunciado.
Más de 20 testimonios y hasta 50 posibles víctimas
Las autoridades señalaron que el proceso se sustenta en un sólido conjunto de pruebas que incluye, hasta el momento, 23 entrevistas formales a presuntas víctimas. Sin embargo, las indagaciones apuntan a que el número de personas afectadas podría superar las 50.
Según la Policía, el médico habría utilizado su condición de especialista para cometer los presuntos abusos durante consultas, aprovechando la confianza y vulnerabilidad propias del entorno clínico. De acuerdo con fuentes oficiales, el profesional presuntamente manipulaba historias clínicas, asociándolas con patologías íntimas, con el fin de crear una apariencia de legitimidad que facilitara tanto la comisión de los hechos como su encubrimiento.
Cómo habría operado
Los testimonios recopilados indican que, bajo el argumento de realizar exámenes médicos, el urólogo practicaba procedimientos que incluían tocamientos en zonas íntimas sin justificación clínica. En algunos casos, habría prolongado innecesariamente las consultas o incorporado prácticas ajenas a su especialidad.
Varias víctimas relataron que el médico les pedía desnudarse completamente para supuestas valoraciones, incluso cuando estas no guardaban relación con diagnósticos urológicos. También mencionaron preguntas de carácter íntimo y comentarios inapropiados durante las consultas, que generaban incomodidad.
Las investigaciones señalan además que algunos de estos hechos habrían ocurrido mientras pacientes se encontraban bajo efectos de sedación, lo que agrava la conducta al tratarse de personas en estado de indefensión.
Un patrón que se habría prolongado por años
Aunque los hechos que sustentan la investigación actual se concentran desde 2018, tanto las autoridades como los testimonios sugieren que este comportamiento podría haberse presentado desde inicios de la década del 2000.
El caso ha causado especial impacto debido a que el médico habría ejercido en consultorios vinculados a reconocidos centros médicos de la ciudad. Asimismo, registraba antecedentes disciplinarios: en el pasado fue sancionado con una suspensión de seis meses, aunque en ese momento no hubo consecuencias penales.
Las denuncias, que inicialmente surgieron en redes sociales, fueron tomando fuerza hasta convertirse en una investigación formal. Tras cerca de un año de indagaciones, las autoridades lograron recopilar las pruebas que llevaron a su captura.
Investigación en curso y llamado a denunciar
El caso se encuentra ahora en manos de la Fiscalía, que deberá establecer la responsabilidad del médico y determinar el alcance de las conductas investigadas.
Desde la administración distrital se hizo un llamado a otras posibles víctimas para que denuncien, ante la posibilidad de que existan más casos no reportados. Las autoridades recordaron además que hay rutas de atención disponibles para víctimas de violencia sexual en contextos médicos, con acompañamiento jurídico y psicológico.
El proceso judicial que inicia será determinante para esclarecer los hechos y establecer si se trató de un patrón sistemático de abuso en el ejercicio de la profesión médica.


