
El candidato de izquierda Roberto Sánchez conserva una leve ventaja sobre la derechista Keiko Fujimori. Miles de actas pendientes, votos del exterior y mesas observadas mantienen la incertidumbre sobre quién gobernará Perú entre 2026 y 2031.
Perú continúa a la expectativa del resultado definitivo de una de las elecciones presidenciales más reñidas de su historia reciente. Dos días después de la segunda vuelta electoral, el país sigue sin conocer oficialmente quién será su próximo presidente, mientras el conteo de votos avanza lentamente y la diferencia entre los candidatos se mantiene en apenas unas décimas porcentuales.
Con el 94,97 % de las actas procesadas, el candidato de izquierda Roberto Sánchez, del movimiento Juntos por el Perú, registra el 50,10 % de los votos, mientras que la candidata de derecha Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular, alcanza el 49,89 %.
La diferencia es de aproximadamente 37.000 votos sobre más de 17 millones de sufragios válidos contabilizados, un margen extremadamente estrecho que mantiene abiertas las posibilidades para ambos aspirantes.
¿Quiénes son los candidatos?
La contienda enfrenta dos visiones políticas completamente distintas sobre el futuro del país.
Por un lado está Roberto Sánchez, líder de Juntos por el Perú, una coalición identificada con sectores progresistas y de izquierda. Durante la campaña defendió una mayor intervención del Estado en la economía, el fortalecimiento de programas sociales, reformas laborales y una mayor presencia estatal en sectores estratégicos.
En la otra orilla se encuentra Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, partido de centroderecha y derecha fundado alrededor del legado político de su padre, el expresidente Alberto Fujimori. Su propuesta se centra en la defensa de la inversión privada, la estabilidad económica, la lucha contra la inseguridad y la promoción del crecimiento empresarial.
La elección ha vuelto a reflejar la profunda polarización política que caracteriza a Perú desde hace varios años.
¿Cómo funciona el conteo de votos en Perú?
A diferencia de otros países donde el resultado se conoce pocas horas después del cierre de las urnas, en Perú el sistema electoral contempla varias etapas antes de la proclamación definitiva.
Primero, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) realiza el procesamiento de las actas provenientes de todo el país y del exterior.
Posteriormente interviene el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), encargado de resolver reclamaciones, observaciones y controversias que puedan surgir durante el escrutinio.
Las autoridades explicaron que todavía faltan por contabilizar:
- Más de 2.500 actas correspondientes al voto en el exterior.
- Más de 3.300 actas provenientes de regiones remotas de la Amazonía y zonas rurales.
- Las denominadas actas observadas, que presentan inconsistencias numéricas, errores de diligenciamiento o reclamaciones formuladas por representantes de campañas políticas.
Estas actas deben ser revisadas individualmente antes de ser incorporadas al resultado definitivo.
¿Por qué el resultado podría tardar semanas?
La vocera del Jurado Nacional de Elecciones, Grecia Rentería, explicó que debido a lo ajustado de la contienda será necesario agotar todos los procedimientos legales antes de proclamar un ganador.
Las autoridades electorales deberán resolver las observaciones presentadas sobre determinadas mesas de votación y realizar eventuales audiencias públicas para revisar reclamaciones de los partidos.
Por esa razón, la proclamación oficial podría producirse solamente a mediados de julio.
Legalmente, las autoridades tienen plazo hasta el 28 de julio de 2026, fecha prevista para la posesión presidencial, para certificar quién será el nuevo mandatario peruano.
El voto del exterior podría ser decisivo
Uno de los elementos que podría inclinar la balanza es el voto de los peruanos residentes en el extranjero.
Miles de sufragios emitidos fuera del país aún no han sido incorporados al conteo definitivo y podrían modificar la tendencia actual.
Los analistas electorales coinciden en que tanto Keiko Fujimori como Roberto Sánchez mantienen opciones reales de victoria.
Sin embargo, la misma situación aplica para Sánchez, quien conserva una ventaja mínima que aún podría ampliarse o reducirse dependiendo de las actas pendientes.
Un país dividido en dos
Los resultados muestran una división territorial y política muy marcada.
Keiko Fujimori obtuvo sus mejores resultados en Lima y en varias zonas urbanas de la costa peruana. En la capital alcanzó cerca del 63 % de los votos válidos.
Por su parte, Roberto Sánchez logró amplias mayorías en departamentos de la sierra y la Amazonía, especialmente en Cajamarca, Cusco, Puno, Huancavelica y Apurímac.
El mapa electoral evidencia una fractura entre sectores urbanos y rurales, así como entre regiones que reclaman una mayor presencia estatal y otras que priorizan la estabilidad económica y la inversión privada.
La sombra de la inestabilidad política
El próximo presidente heredará un país marcado por una profunda crisis institucional.
Durante la última década, Perú ha tenido ocho presidentes entre renuncias, destituciones, vacancias presidenciales y gobiernos de transición.
Pedro Pablo Kuczynski renunció antes de concluir su mandato; Martín Vizcarra fue destituido; Manuel Merino gobernó apenas cinco días; Francisco Sagasti encabezó una administración de transición; Pedro Castillo fue removido tras intentar disolver el Congreso; Dina Boluarte enfrentó fuertes protestas; y posteriormente otros mandatarios asumieron en medio de escenarios de alta tensión política.
Esta situación ha erosionado la confianza ciudadana en las instituciones y ha convertido cada elección en una disputa altamente polarizada.
¿Qué pasará ahora?
Mientras continúan llegando actas desde el exterior y zonas alejadas del país, tanto Keiko Fujimori como Roberto Sánchez han pedido a sus seguidores esperar los resultados oficiales y respetar las decisiones de las autoridades electorales.
Por ahora, ninguno de los candidatos ha denunciado fraude ni ha desconocido el proceso.
La atención está puesta en el Jurado Nacional de Elecciones, organismo que deberá resolver todas las controversias antes de proclamar al ganador.
Lo único claro hasta el momento es que Perú tendrá un nuevo presidente el próximo 28 de julio, pero todavía no se sabe si será la derechista Keiko Fujimori o el izquierdista Roberto Sánchez, en una elección que podría definirse por apenas unas décimas de diferencia.