La violenta agresión de la que fue víctima la empresaria María Quevedo, propietaria de la reconocida pastelería Rü Patisserie, en la localidad de Usaquén, norte de Bogotá, ha generado indignación nacional luego de que se conocieran las imágenes de las cámaras de seguridad que registraron más de tres minutos de golpes, amenazas y maltrato por parte de un hombre que había sido contratado por el establecimiento apenas dos semanas antes.
Aunque el presunto agresor fue capturado por la Policía Metropolitana de Bogotá minutos después de los hechos, recuperó la libertad tras la audiencia inicial, decisión que ha sido cuestionada por las autoridades distritales, que ahora solicitan que el caso sea investigado como una tentativa de feminicidio y no únicamente como lesiones personales.
Una discusión laboral terminó en una brutal agresión
Los hechos ocurrieron hacia las 8:36 de la noche del pasado 23 de julio al interior del establecimiento ubicado en la zona gastronómica de Usaquén.
De acuerdo con el relato de la víctima, la discusión comenzó cuando el trabajador reclamó el pago de su liquidación y se molestó porque se le explicó que el dinero sería cancelado al finalizar el mes. En medio del intercambio de palabras, el hombre reaccionó violentamente.
Las cámaras de seguridad muestran cómo el sujeto comienza a propinarle múltiples puños en el rostro y el cuerpo, la toma del cabello y la arrastra hasta la cocina del local, presuntamente con la intención de impedir que personas que transitaban por el sector pudieran auxiliarla.
Según narró la propia empresaria, el agresor la amenazó de muerte durante el ataque.
«No podía pedir ayuda. La voz no me salía. Logré patear una mesa donde estaba toda la cristalería y al caer, los vecinos del restaurante Santa Lucía se dieron cuenta de que algo estaba ocurriendo. Él me gritaba: ‘La voy a matar, maldita, perra h.p., la voy a matar’. Por eso temo por mi vida«, relató María Quevedo.
Las graves lesiones que sufrió la empresaria
Como consecuencia de la agresión, María Quevedo fue trasladada de urgencia a la Clínica Reina Sofía, donde recibió atención médica.
Según la información conocida hasta el momento, la víctima presentó:
- Fractura de nariz.
- Cerca de 80 lesiones en distintas partes del cuerpo.
- Desprendimiento parcial del cuero cabelludo tras ser arrastrada del cabello.
- Múltiples golpes en el rostro, cabeza, espalda y abdomen.
La empresaria permanece bajo valoración médica mientras continúa el proceso judicial.
Quién es el presunto agresor
Allegados al proceso identificaron al señalado agresor como Jesús Acosta Lizardo, de 45 años.
Las autoridades adelantan verificaciones sobre su identidad debido a que el hombre presentó documentación venezolana —entre ella pasaporte y cédula de ese país—, aunque afirmaba ser colombiano.
Los investigadores también revisan la información consignada en su hoja de vida, en la que aseguraba contar con estudios de maestría en gerencia de proyectos y experiencia laboral en varios restaurantes e incluso como traductor en Monserrate.
Asimismo, las autoridades buscan establecer si los datos entregados durante el proceso de contratación corresponden a la realidad y si existen antecedentes o episodios de violencia registrados en otros países. Hasta el momento, en Colombia no aparecen antecedentes judiciales vigentes en su contra.
La captura y la decisión que generó polémica
Tras la agresión, vecinos del sector lograron auxiliar a la víctima y mantener encerrado al presunto agresor dentro del establecimiento hasta la llegada de uniformados de la Policía Metropolitana.
El hombre fue capturado en flagrancia por el delito de lesiones personales y trasladado inicialmente a la URI de Paloquemao.
Sin embargo, luego de la audiencia preliminar recuperó la libertad mientras continúa la investigación, situación que desató fuertes críticas por parte de las autoridades distritales y de diversos sectores de la opinión pública.
Galán pide cambiar el delito a tentativa de feminicidio
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, rechazó públicamente la decisión judicial y pidió que el caso sea reclasificado.
«Es inexplicable que este hombre haya quedado en libertad.
A pesar de que @SeguridadBOG y @PoliciaBogota actuaron a tiempo y con contundencia, y este salvaje fue capturado, luego, inexplicablemente, fue dejado en libertad.
Esta decisión es inaceptable y pone en claro riesgo a la víctima.
Les pido a las autoridades, de manera respetuosa pero clara, que como hemos solicitado, se cambie el tipo penal de lesiones personales por el de tentativa de feminicidio, se imponga medida de aseguramiento contra el victimario mientras continúa el proceso, y se tengan en cuenta las anotaciones previas que tiene el agresor.
Actos violentos como este no pueden tener espacio en nuestra sociedad. El agresor debe estar en la cárcel y todas las decisiones deben priorizar la protección de la víctima.»
La víctima asegura que ya había observado comportamientos extraños
María Quevedo afirmó que durante los pocos días que el hombre trabajó en la pastelería comenzó a notar conductas que le generaban preocupación.
Según su relato, el empleado invadía constantemente su espacio personal, hacía comentarios sobre su apariencia física e incluso le manifestó que conocía la placa de su vehículo.
La empresaria señaló que precisamente había decidido informarle que no continuaría trabajando en el establecimiento, situación que habría desencadenado la violenta reacción.
Además, aseguró que el agresor la arrastró deliberadamente hasta la cocina del negocio, un lugar donde había cuchillos y donde era menos visible para quienes transitaban por el sector, lo que incrementó su temor por la posibilidad de ser asesinada.
La investigación continúa
Mientras la víctima permanece bajo atención médica y recibe acompañamiento de las autoridades, la Fiscalía y los organismos investigadores continúan recopilando pruebas, verificando la verdadera identidad del señalado agresor y analizando la evidencia en video.
El Distrito insistió en que el proceso penal debe priorizar la protección de la empresaria y que se evalúe la imposición de una medida de aseguramiento contra el presunto responsable mientras avanza la investigación.