
Después de más de tres días de búsqueda en una de las zonas montañosas más complejas del país, las autoridades confirmaron el desenlace. Los cuatro integrantes de una misión de salud y el piloto de la avioneta Cessna T206, matrícula HK-4985, fueron encontrados sin vida. El presidente Abelardo De La Espriella confirmó la noticia y expresó sus condolencias a las familias.
BOGOTÁ. Terminó de manera trágica la búsqueda de la avioneta que transportaba a una misión médica desde el departamento del Chocó hacia Bogotá. El presidente de la República, Abelardo De La Espriella, confirmó este miércoles 16 de septiembre que fueron encontrados sin vida los cinco ocupantes de la aeronave Cessna T206, matrícula HK-4985, accidentada en inmediaciones del Parque Nacional Natural Tatamá.
La confirmación llegó después de más de 72 horas de operaciones desde que se perdió contacto con la aeronave en la mañana del domingo 13 de septiembre. El avión había despegado de Condoto, Chocó, con destino al aeropuerto de Guaymaral, en Bogotá, y su última comunicación fue registrada aproximadamente a las 9:23 a. m., cuando se encontraba en cercanías del cerro Tatamá.
En la avioneta viajaban cuatro mujeres que regresaban después de participar en una brigada médica en Condoto: Perla Costanza Álvarez, Sandy García, María Guzmán y Yuliza —también identificada en algunos reportes como Julissa— Figueredo. El quinto ocupante era el piloto Mehmet Cankaya.
El mensajedel presidente Abelardo De La Espriella
El mandatario confirmó personalmente el desenlace de la operación y publicó un mensaje de condolencias dirigido a los familiares y allegados de las cinco víctimas:
“Con profundo pesar y tristeza confirmo al país el hallazgo del avión Cessna T206, de matrícula HK-4985, que se accidentó mientras cubría la ruta entre Condoto, Chocó, y Guaymaral, en Bogotá.
Lamentablemente, las autoridades confirmaron que todos sus ocupantes fueron hallados sin vida.
Abrazo de corazón a sus familias, amigos y seres queridos en este momento de inmenso dolor.
Los acompaño en su duelo con profundo respeto y elevo mis oraciones al Todopoderoso para que derrame sobre sus hogares consuelo, serenidad y fortaleza para sobrellevar tan irreparable ausencia.
Paz en sus tumbas.
(A.D.L.E) 🇨🇴🐅”
Regresaban de llevar atención médica a Chocó
Detrás del vuelo había una misión humanitaria. Las cuatro mujeres habían viajado hasta Condoto para participar en una brigada de salud que atendió a habitantes de esa región del Chocó, incluidos ciudadanos afectados por el terremoto que golpeó al departamento el pasado 10 de agosto.
La brigada estaba vinculada a la Patrulla Aérea Civil Colombiana, organización que desde hace décadas moviliza voluntarios y profesionales de la salud hacia regiones apartadas donde las comunidades tienen dificultades para acceder a servicios médicos especializados.
La aeronave pertenecía precisamente a la Patrulla Aérea Civil Colombiana. Después de terminar las jornadas asistenciales, el grupo emprendió el domingo el regreso hacia Bogotá.
¿Quiénes eran las cuatro mujeres de la misión médica?
Las víctimas habían dedicado los días anteriores al accidente a prestar servicios de salud a las comunidades de Condoto.
Julissa Figueredo Rodríguez fue identificada como médica radióloga vinculada a la Clínica del Country. Perla Costanza Álvarez figuraba como subgerente de Convenios Médicos de Colmédica Medicina Prepagada, mientras que Sandy García era enfermera. María Guzmán también estaba vinculada a la misma entidad de salud.
Las cuatro regresaban a Bogotá después de completar la misión médica.
La Alcaldía de Condoto había confirmado desde las primeras horas de la emergencia sus identidades y explicado que el grupo había permanecido en el municipio participando en una brigada con especialistas para atender a la población.
Mehmet Cankaya, el piloto voluntario
Al mando de la Cessna estaba Mehmet Cankaya, piloto de origen turco radicado desde hacía años en Colombia y voluntario de la Patrulla Aérea Civil Colombiana.
Cankaya, de 43 años según los perfiles publicados después del accidente, también desarrollaba actividades empresariales en el sector turístico y había encontrado en la aviación una manera de apoyar misiones humanitarias hacia territorios de difícil acceso.
El domingo despegó desde el aeropuerto Mandinga, en Condoto, transportando a las cuatro integrantes de la brigada hacia Bogotá.
La última comunicación fue a las 9:23 de la mañana
La emergencia comenzó durante la mañana del domingo 13 de septiembre.
La Cessna T206 despegó de Condoto con destino al aeropuerto de Guaymaral. A las 9:23 a. m. se produjo el último contacto conocido con la aeronave cuando volaba en inmediaciones del cerro Tatamá, aproximadamente a 33 millas del VOR de Pereira.
Al no volver a establecer comunicación con el piloto, la Aeronáutica Civil activó los protocolos de búsqueda y salvamento.
La zona donde desapareció la avioneta representaba un enorme desafío: montañas, vegetación espesa, lluvias constantes, nubosidad y pendientes que en algunos puntos alcanzan inclinaciones cercanas a los 60 grados.
Un Black Hawk encontró los primeros restos
El lunes 14 de septiembre se produjo el primer avance significativo.
Hacia las 7:30 de la mañana, un helicóptero UH-60 Black Hawk de la Fuerza Aeroespacial Colombiana detectó desde el aire indicios correspondientes a la avioneta en inmediaciones del Parque Nacional Natural Tatamá.
El punto fue localizado en una zona montañosa cercana a la vereda Oscordó, en Pueblo Rico, Risaralda, aproximadamente a 9.000 pies de altitud.
En la operación fueron utilizados helicópteros Bell-212 y UH-60 Black Hawk, además de una aeronave C-90 equipada con sistemas especializados de geolocalización.
El hallazgo desde el aire, sin embargo, no significó que los rescatistas pudieran llegar inmediatamente.
El clima convirtió el rescate en una operación de varios días
Durante lunes y martes, la montaña se convirtió en el principal obstáculo.
Las condiciones meteorológicas obligaron a suspender temporalmente algunas operaciones, mientras los equipos buscaban ventanas de mejor tiempo para insertar rescatistas mediante helicópteros.
La topografía hacía prácticamente imposible una aproximación convencional por tierra. A las fuertes pendientes se sumaban la vegetación cerrada, las lluvias y la dificultad para mantener comunicaciones desde el interior del parque.
Alrededor de 170 personas, entre integrantes de organismos de emergencia, autoridades y voluntarios de comunidades locales, participaron en distintas fases de las labores de búsqueda. También hubo colaboración de integrantes de comunidades indígenas de la región.
Los restos de la avioneta habían quedado distribuidos en diferentes puntos de la montaña, lo que obligó a los rescatistas a ampliar el rastreo alrededor del sitio inicialmente localizado desde el aire.
Más de tres días esperando noticias
Desde el domingo, familiares, compañeros de trabajo y habitantes de Condoto permanecieron pendientes de cada avance.
Primero se confirmó la pérdida de comunicación. Después apareció la señal que permitió concentrar la búsqueda. El lunes fueron detectados los primeros indicios desde el aire y posteriormente se estableció el punto de impacto.
Durante horas todavía permaneció abierta la esperanza de encontrar sobrevivientes, especialmente porque los primeros grupos que consiguieron aproximarse a una parte de los restos no habían localizado a los ocupantes.
Finalmente, este miércoles 16 de septiembre, las autoridades confirmaron que las cinco personas habían fallecido.
Ahora las autoridades aeronáuticas deberán avanzar en la investigación técnica para establecer las circunstancias exactas del accidente de la Cessna T206 HK-4985. Hasta el momento, las autoridades no han establecido públicamente una causa definitiva del siniestro.