La crisis de la Nueva EPS volvió a abrir un debate nacional luego de que el superintendente de Salud, Daniel Quintero, anunciara que evaluará la gestión de los interventores de las EPS bajo medida especial.
El superintendente nacional de Salud, Daniel Quintero Calle, anunció que revisará la gestión y los resultados de quienes actualmente administran las EPS intervenidas, con el propósito de definir su continuidad o retiro. La decisión incluye a los agentes interventores designados por el Gobierno en varias entidades del sistema de salud.
En medio de ese anuncio, el interventor de la Nueva EPS, Jorge Iván Ospina, respondió desde Bucaramanga y aseguró que su permanencia en el cargo no depende directamente del superintendente, sino del presidente Gustavo Petro.
“La renuncia mía me la pide Petro, no Quintero”, afirmó Ospina, al referirse a la solicitud de renuncia protocolaria hecha a los interventores de las EPS bajo intervención.
Ospina sostuvo que los cambios constantes en las administraciones pueden aumentar la inestabilidad del sistema. “Ha tenido inestabilidad las intervenciones y no podríamos sacar adelante una entidad como la Nueva EPS si profundizamos esa inestabilidad”, señaló.
El interventor también defendió su gestión al frente de la entidad. “Yo soy muy bueno y, además, muy responsable de mi trabajo”, expresó durante su declaración a medios.
La Nueva EPS, considerada la EPS más grande del país, atraviesa una grave crisis financiera y operativa. Ospina reconoció que la entidad mantiene millonarias deudas con hospitales, clínicas y proveedores.
“Le debemos casi a todo el mundo”, admitió el interventor.
Según explicó, una de las obligaciones más altas corresponde al Hospital Universitario de Santander. Sin embargo, aseguró que recientemente se hizo un pago cercano a los 22.000 millones de pesos para aliviar parte de esa deuda.
Ospina indicó que la falta de pagos oportunos ha afectado la operación de varias instituciones de salud, especialmente en regiones como Santander y Norte de Santander. También se refirió a dificultades en la entrega de medicamentos y en la oportunidad de algunos servicios.
“El proveedor de salud tiene que pagar médicos, enfermeras, medicamentos e insumos. Si no recibe el pago oportuno, todo entra en inestabilidad”, explicó.
El interventor pidió además a clínicas y hospitales evitar procesos de embargo contra la EPS, al considerar que esas acciones aumentan la presión financiera sobre la entidad.
“Cada vez que nos embargan, se agudiza la crisis”, sostuvo.
Pese al panorama, Ospina aseguró que la Nueva EPS no será liquidada y que se adelantan mesas de trabajo, acuerdos de pago y estrategias para estabilizar la red hospitalaria y farmacéutica.
El pronunciamiento se da en un momento de alta tensión para el sistema de salud. La Contraloría ha advertido que varias intervenciones a EPS no han logrado mejorar sus indicadores financieros ni resolver los problemas de atención, situación que mantiene en incertidumbre a millones de usuarios.
Finalmente, Ospina insistió en que la crisis actual evidencia la necesidad de cambios estructurales en el modelo de salud colombiano.
“En los últimos 20 años se han liquidado cerca de 100 EPS. Si no se cambia el modelo de salud, volveremos a vivir este tipo de crisis cada pocos años”, concluyó.