La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, marcó un punto de inflexión en la historia reciente del crimen organizado en México. El capo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) falleció el domingo durante un operativo encabezado por fuerzas especiales del Ejército mexicano en el municipio de Tapalpa, Jalisco, según confirmó la Secretaría de la Defensa Nacional.
Su muerte desató una ola de violencia en al menos 16 estados del país, con bloqueos carreteros, quema de vehículos y enfrentamientos armados, en lo que autoridades describieron como reacciones de grupos criminales ante la caída de uno de los narcotraficantes más buscados de México y Estados Unidos.
De expolicía a líder criminal
Nacido el 17 de julio de 1966 en Aguililla, Michoacán, Oseguera Cervantes tuvo un origen rural y migró en su juventud a Estados Unidos. En la década de 1980 fue detenido en California por delitos relacionados con drogas y posteriormente deportado a México.
A su regreso, trabajó como policía municipal en Jalisco. Sin embargo, abandonó la corporación y se integró a estructuras del narcotráfico vinculadas inicialmente al Cártel del Milenio. Tras la fragmentación de esa organización, fundó alrededor de 2010 el Cártel Jalisco Nueva Generación, que en pocos años se convirtió en una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas del país.
Expansión y violencia
Bajo su liderazgo, el CJNG consolidó presencia en gran parte del territorio mexicano y fortaleció rutas internacionales de tráfico de drogas, particularmente metanfetamina y fentanilo hacia Estados Unidos.
Las autoridades estadounidenses lo consideraban uno de los principales responsables del flujo de fentanilo hacia su territorio y ofrecían hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura o condena. En años recientes, Washington designó al CJNG como organización terrorista extranjera, intensificando la presión bilateral contra el grupo.
El Departamento de Estado estadounidense informó que brindó apoyo de inteligencia al Gobierno mexicano para ubicar a Oseguera Cervantes. Según su portavoz, el líder criminal era un “objetivo prioritario” para ambos países. Durante el operativo también murieron tres presuntos integrantes del cártel, tres resultaron heridos y dos fueron detenidos.
El operativo y sus consecuencias
De acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional, fuerzas especiales del Ejército, con apoyo aéreo y de la Guardia Nacional, fueron agredidas por hombres armados al intentar ejecutar órdenes de aprehensión. En el intercambio de disparos, Oseguera resultó herido y murió mientras era trasladado en helicóptero a un hospital.
Tras confirmarse su fallecimiento, presuntos miembros del CJNG realizaron bloqueos y ataques en Jalisco y otras entidades. El Gabinete de Seguridad reportó más de 250 bloqueos, la mayoría retirados horas después. En Jalisco se registraron los hechos más graves, con decenas de muertos, incluidos elementos de la Guardia Nacional.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que el país amaneció con “más tranquilidad” tras la jornada violenta y destacó la coordinación entre fuerzas federales y estatales. También reconoció la actuación del Ejército y la Guardia Nacional.
Presión internacional y cooperación bilateral
La muerte de “El Mencho” ocurre en un contexto de creciente presión de Washington hacia México para frenar el tráfico de fentanilo. El Gobierno de Estados Unidos elogió la cooperación de las fuerzas armadas mexicanas y reiteró que continuará trabajando para llevar ante la justicia a quienes envían drogas a su territorio.
Diversos países emitieron alertas a sus ciudadanos en México tras los disturbios, mientras aerolíneas cancelaron vuelos en Guadalajara y Puerto Vallarta. En algunas ciudades se suspendieron actividades públicas y eventos deportivos.
Posibles sucesores de “El Mencho”: cinco nombres que suenan dentro del CJNG
Analistas en seguridad advierten que la muerte de Oseguera podría generar disputas internas dentro del CJNG. Su hijo, Rubén Oseguera González, alias “El Menchito”, cumple cadena perpetua en Estados Unidos, lo que deja abierta la incógnita sobre la línea de sucesión.
Tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, especialistas consultados por medios mexicanos advierten que el CJNG queda sin un heredero único y visible, lo que abre dos rutas: reconfiguración interna (con un mando que logre conciliar plazas y operadores) o fragmentación parcial (con jefaturas regionales buscando autonomía). En ambos escenarios, anticipan un repunte de violencia por la disputa de territorios, finanzas y rutas.
Estos son los cinco perfiles que analistas mencionan como potenciales sucesores —no como una lista cerrada, sino como una fotografía de los mandos con más peso—:
- Juan Carlos Valencia González, “El 03”
Señalado como el “sucesor natural” por su vínculo familiar (hijastro de “El Mencho”) y por su peso en la estructura del cártel. En EE. UU., el Departamento de Estado anunció una recompensa de hasta US$5 millones por información que lleve a su captura y sentencia. - Audias Flores Silva, “El Jardinero”
Identificado como un operador con influencia en Jalisco y Michoacán y asociado a labores de expansión hacia otras entidades. Expertos lo describen como un mando con capacidad operativa y recursos, aun sin pertenecer a las dos familias más visibles dentro del entorno del CJNG. - Ricardo Ruiz Velasco, “El Doble R”
Mencionado como figura relevante en la zona metropolitana de Guadalajara, considerada un punto neurálgico para el CJNG por su valor logístico y simbólico. - Heraclio Guerrero Martínez, “El Tío Lako”
Referido como responsable —junto con redes familiares— de esquemas de huachicol (robo y manejo ilícito de combustibles), una fuente de ingresos que, según especialistas, puede volverse aún más estratégica si el grupo busca diversificar o sostener finanzas en medio de la presión estatal. - Gonzalo Mendoza Gaitán, “El Sapo”
Vinculado al control de operaciones en puertos marítimos, especialmente Manzanillo, clave por el ingreso de precursores químicos para drogas sintéticas. Analistas señalan que quien domine esos nodos puede ganar ventaja decisiva en una transición de poder.
¿Qué viene para el CJNG?
Los expertos consultados coinciden en que las transiciones “tersas” son poco comunes en organizaciones de este tamaño: suelen aparecer fracturas, lealtades cambiantes y “ajustes” internos. El riesgo inmediato, señalan, es que una disputa por la conducción nacional del cártel se traduzca en más ataques, bloqueos y violencia para presionar al Estado, intimidar rivales y marcar territorio.
Especialistas señalan que, en organizaciones de esta naturaleza, la caída del líder puede derivar tanto en reacomodos pactados como en fracturas violentas.
Un legado de violencia
Con 59 años, Nemesio Oseguera Cervantes cerró una trayectoria que lo llevó de policía municipal a encabezar uno de los grupos criminales más influyentes del continente. Su figura estuvo asociada a episodios de extrema violencia, expansión territorial y confrontación directa con el Estado mexicano.
Su muerte representa un golpe estratégico contra el CJNG, pero también abre un periodo de incertidumbre sobre la reconfiguración del crimen organizado en México y el impacto que esto tendrá en la seguridad nacional en los próximos meses.


