
A los 85 años falleció en Barranquilla el legendario locutor, presentador y creador del programa de humor más longevo de la televisión colombiana. Su legado marcó generaciones de humoristas y convirtió la risa en una herramienta para unir al país.
La televisión colombiana perdió este martes a uno de sus grandes referentes. Alfonso Lizarazo Sánchez, el hombre que transformó el humor en un patrimonio de millones de hogares y creador de Sábados Felices, falleció a los 85 años en la ciudad de Barranquilla, dejando un legado que trasciende generaciones de televidentes, artistas y comediantes.
La noticia fue confirmada inicialmente por el humorista Don Jediondo, quien integró durante años el elenco del programa que Lizarazo convirtió en una institución de la televisión nacional.
El reconocido comunicador murió hacia las seis de la tarde en su residencia del barrio El Golf, en el norte de la capital del Atlántico.
Con su partida no solo se despide uno de los rostros más queridos de la pantalla chica; también se cierra uno de los capítulos más importantes de la historia de la televisión colombiana.
El hombre que convirtió la risa en tradición
Nacido el 29 de diciembre de 1940 en Bucaramanga, Alfonso Lizarazo encontró muy temprano su vocación en los micrófonos.
Antes de conquistar la televisión, hizo historia en la radio colombiana durante la década de los sesenta. Fue director de Radio 15, impulsó las recordadas giras musicales de la Nueva Ola y ayudó a proyectar a numerosos artistas que marcaron una época en la música nacional.
Sin embargo, su nombre quedó grabado para siempre en la memoria colectiva en 1972, cuando creó Campeones de la Risa, un formato dedicado al humor que poco tiempo después evolucionaría hasta convertirse en Sábados Felices.
Lo que comenzó como un espacio para contar chistes terminó convirtiéndose en el programa humorístico más longevo de la televisión colombiana y uno de los más antiguos del mundo aún al aire.
Durante más de 25 años, Lizarazo fue su director y presentador. Con su estilo cercano, su voz inconfundible y su sonrisa permanente abrió las puertas a cientos de artistas que encontraron allí la oportunidad de iniciar una carrera profesional.
El maestro de varias generaciones
Para miles de colombianos, las noches de sábado estuvieron inevitablemente ligadas a la figura de Alfonso Lizarazo.
Desde su escenario nacieron o se consolidaron algunos de los humoristas más reconocidos del país. Cada presentación llevaba el sello de un hombre que entendía que el humor era mucho más que entretenimiento: era una forma de reunir a las familias frente al televisor.
Muchos recuerdan una de las expresiones que inmortalizó durante sus años como presentador:
«¡Una feliz noche para todos!»
Con esa sencilla frase saludó durante décadas a millones de colombianos y dio inicio a incontables jornadas de risas que hoy forman parte de la memoria colectiva del país.
Mucho más que televisión
Pero el legado de Alfonso Lizarazo no terminó en los estudios de grabación.
Convencido de que el éxito debía traducirse en ayuda para quienes más lo necesitaban, impulsó la campaña «Lleva una Sonrisa», iniciativa con la que promovió la construcción de escuelas y obras sociales en diferentes regiones de Colombia.
Su compromiso con el servicio público también lo llevó a la política. En 1998 fue elegido senador de la República, cargo que ejerció durante el periodo 1998-2002.
Al concluir su etapa legislativa decidió retirarse de la vida pública y establecer su residencia definitiva en Barranquilla, ciudad donde vivió sus últimos años acompañado de su familia.
Un adiós que enluta al país
Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, las redes sociales se llenaron de mensajes de gratitud y despedida.
Comediantes, actores, periodistas y televidentes recordaron al hombre que abrió las puertas del humor colombiano y que durante décadas creyó en el talento de quienes apenas comenzaban.
Uno de los homenajes más emotivos fue el del humorista Marco Antonio Amaya, quien lo describió como su maestro y mentor.
«Los homenajes se hacen en vida, y así fue con Alfonso Lizarazo Sánchez, quien fue mi maestro, mi amigo y mi mentor. Mentor de muchos humoristas y comediantes que hoy en día llevamos sonrisas por el mundo, pero don Alfonso llevó algo mucho más grande: llevó escuelitas. Hoy le quiero dar gracias a Alfonso por sus enseñanzas y oportunidades. Gracias por su amistad. Hoy que emprendió ese viaje hacia la eternidad, no olvide que allá lo espera su elenco. Dios lo bendiga.»
Un legado imposible de reemplazar
Hablar de Alfonso Lizarazo es hablar de una parte de la historia de Colombia.
Durante más de cinco décadas acompañó a millones de familias, impulsó carreras artísticas, promovió causas sociales y demostró que el humor también podía ser un vehículo de solidaridad.
Su obra más recordada, Sábados Felices, continúa siendo uno de los programas más emblemáticos de la televisión nacional y el testimonio vivo de un proyecto que nació de su creatividad y de su convicción de que siempre habría espacio para una sonrisa.
Con la muerte de Alfonso Lizarazo desaparece uno de los grandes pioneros de la televisión colombiana, pero permanece intacto el legado del hombre que convirtió las noches de sábado en una tradición para varias generaciones de colombianos.