Esta es la mujer asesinada en La Modelo, durante la visita a su esposo 

Salió de su casa para encontrarse con su esposo en prisión. Horas después, su cuerpo fue encontrado sin vida dentro de una celda. Esta es la historia de María Hernández Morales, la mujer que nunca regresó a su hogar.

La mañana del sábado 22 de agosto parecía una más para María Hernández Morales.

Como lo había hecho en otras ocasiones, preparó el viaje que la llevaría hasta Bogotá para visitar a su esposo recluido en la cárcel La Modelo. No imaginaba que ese encuentro sería el último de su vida.

María había nacido en San Zenón, Magdalena, pero desde hacía años estaba radicada en Talaigua Nuevo, Bolívar. Allí era conocida por familiares, vecinos y amigos como una mujer trabajadora, dedicada a su hogar y a la crianza de sus tres hijos.

Su historia estaba ligada a la de William Rafael Martínez Alvarino, el hombre al que acudía a visitar periódicamente en prisión.

Aquella mañana ingresó al centro penitenciario sobre las 10:00 a.m. Todo parecía transcurrir con normalidad.

Las horas pasaron.

Mientras decenas de familias compartían con sus seres queridos privados de la libertad, María permanecía en una celda del pabellón 13 junto al hombre que había decidido acompañar pese a estar tras las rejas.

Pero cerca de las 12:30 del mediodía ocurrió la tragedia.

Los funcionarios penitenciarios encontraron el cuerpo sin vida de la mujer dentro de la celda. La visita había terminado en un feminicidio.

El hombre detrás del crimen

Detrás de la tragedia aparece un nombre que ya figuraba en los expedientes judiciales por violencia contra las mujeres.

William Rafael Martínez Alvarino, de 45 años, no estaba preso por un delito menor.

Cumplía una condena de 21 años y cuatro meses por intentar asesinar a una expareja en 2015.

Los documentos judiciales relatan un ataque brutal.

Armado con una navaja, persiguió a la madre de sus tres hijos por una calle del sur de Bogotá. La alcanzó y la apuñaló más de veinte veces en distintas partes del cuerpo.

El intento de feminicidio dejó secuelas permanentes en la víctima.

Los jueces concluyeron entonces que no se trató de una simple discusión doméstica, sino de una agresión motivada por violencia de género.

Esa decisión lo envió a prisión.

Una historia marcada por la violencia

Paradójicamente, años después de haber sido condenado por atacar a una mujer, Martínez volvió a ser protagonista de un nuevo caso de violencia extrema.

Esta vez la víctima fue María.

La mujer que decidió acompañarlo durante su proceso de reclusión.

La mujer que siguió visitándolo en prisión.

La mujer que atravesó cientos de kilómetros para verlo una vez más.

La misma mujer que terminó perdiendo la vida dentro de los muros de una cárcel.

Tres hijos quedan sin su madre

La muerte de María Hernández Morales deja además una tragedia familiar.

Tres niños quedaron sin la compañía de su madre y enfrentan ahora el dolor de entender cómo una visita familiar terminó convirtiéndose en una noticia nacional.

En Talaigua Nuevo, donde vivía gran parte de su círculo cercano, la conmoción sigue creciendo mientras familiares y amigos intentan asimilar lo ocurrido.

Por ahora, las autoridades continúan reconstruyendo los últimos minutos de vida de María dentro del penal.

Las preguntas que persisten

¿Cómo ocurrió exactamente el crimen?

¿Dónde estaban los controles de vigilancia?

¿Por qué nadie pudo intervenir a tiempo?

¿Cómo una mujer terminó asesinada dentro de una cárcel de máxima seguridad?

Son interrogantes que permanecen abiertos mientras la Fiscalía, el Inpec y el Ministerio de Justicia avanzan en las investigaciones.

Lo único claro hasta ahora es que María Hernández Morales salió de casa para visitar a su esposo y jamás regresó.

Su historia se suma a la larga lista de mujeres que han perdido la vida a manos de quienes alguna vez dijeron amarlas. Y deja una nueva herida en un país que sigue enfrentando el desafío de proteger a las mujeres frente a la violencia de género, incluso en los lugares donde la seguridad debería estar garantizada.