Bogotá amanece con frío y se calienta al mediodía: septiembre dispara los extremos térmicos en Colombia

¿Por qué Bogotá vive días cálidos y mañanas heladas y otros municipios tienen hasta 42° de temperatura?

Las altas temperaturas han batido récords en varias regiones del país, mientras ciudades como Bogotá experimentan madrugadas cada vez más frías. El Ideam atribuye este fenómeno a la combinación de cielos despejados, baja humedad, mayor radiación solar y la influencia de las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño.

Colombia atraviesa uno de los episodios de mayor contraste térmico de los últimos años. Durante los primeros días de septiembre de 2026, varias regiones registraron temperaturas superiores a los 40 grados centígrados, mientras que en zonas de montaña y altiplanos las madrugadas han estado marcadas por descensos inusuales de temperatura, generando amaneceres especialmente fríos.

El fenómeno también se siente en Bogotá. Aunque durante las horas centrales del día los capitalinos han experimentado jornadas soleadas y temperaturas más elevadas de lo habitual para la época, las madrugadas continúan siendo frías debido a la rápida pérdida de calor durante la noche, una situación que el Ideam prevé que continuará durante los próximos días.

Temperaturas récord: municipios por encima de 41 °C

Los datos del Ideam muestran que varias localidades alcanzaron registros históricos o cercanos a máximos históricos entre el 1 y el 9 de septiembre.

Entre los municipios más calientes del país se encuentran:

  • Pailitas (Cesar): 42,0 °C.
  • Fredonia (Antioquia): 41,4 °C.
  • Natagaima (Tolima): 41,2 °C.
  • Saldaña (Tolima): 41,0 °C.
  • Valledupar (Cesar): 40,2 °C.

Particularmente llamativo fue el caso de Fredonia, donde la temperatura registrada superó en casi ocho grados la media histórica de septiembre para el municipio. También sobresalieron anomalías significativas en Urrao (Antioquia), Armenia (Quindío), Pereira (Risaralda), Cartagena, Riohacha y San Sebastián de Mariquita (Tolima), donde los registros se ubicaron entre cinco y siete grados por encima de los promedios climáticos habituales.

Nuevos récords en varias ciudades

El Ideam reportó además que entre el 1 y el 9 de septiembre se establecieron nuevos récords de temperatura máxima en distintas estaciones meteorológicas del país.

Uno de los casos más relevantes fue Tunja, donde se alcanzaron 24,2 °C, un valor 1,8 °C superior al récord histórico para este periodo. Ocaña llegó a 32,2 °C, mientras que Cartagena alcanzó 38,3 °C y Barrancabermeja se acercó a los 39 °C. En Fredonia, los 41,4 °C superaron el récord anterior en 1,2 °C.

Según la autoridad meteorológica, este episodio ha tenido especial incidencia en la región Caribe, los valles interandinos de los ríos Magdalena y Cauca, el Eje Cafetero y varios departamentos andinos, entre ellos Antioquia, Tolima, Cesar, Bolívar y La Guajira.

Frío intenso en las madrugadas

Mientras las tardes se han vuelto más calientes, las noches y madrugadas cuentan una historia distinta.

El Ideam registró temperaturas mínimas considerablemente inferiores a los promedios históricos en varios municipios de la región Andina. Los casos más representativos fueron:

  • Cerinza (Boyacá): 2,2 °C.
  • Pupiales (Nariño): 2,2 °C.
  • Paipa (Boyacá): 2,4 °C.
  • Duitama (Boyacá): 3,0 °C.
  • Toca (Boyacá): 3,2 °C.

Yopal (Casanare) presentó la anomalía negativa más pronunciada, con una temperatura mínima de 17,6 °C, equivalente a 4,8 grados por debajo de lo normal para la época, convirtiéndose además en la única estación que rompió un récord histórico de temperatura mínima durante este periodo.

¿Por qué Bogotá vive días cálidos y mañanas heladas?

La explicación está en la atmósfera.

El Ideam señala que durante septiembre se han presentado cielos despejados, baja nubosidad, poca humedad y una radiación solar más intensa, condiciones que permiten que la superficie terrestre se caliente rápidamente durante el día. Sin embargo, la ausencia de nubes también facilita que ese calor escape con rapidez durante la noche.

En Bogotá, además, influye la altitud. La ciudad se encuentra a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar, lo que favorece descensos térmicos importantes en las horas previas al amanecer. Por esta razón es posible pasar de madrugadas cercanas a un solo dígito a tardes con sensación térmica mucho más cálida bajo radiación directa.

Los expertos explican que este comportamiento no significa que el país se esté enfriando. Por el contrario, los promedios climáticos para los próximos meses apuntan a temperaturas generales por encima de lo normal debido al fortalecimiento del fenómeno de El Niño.

El Niño amplifica el calor

El boletín climático del Ideam indica que las condiciones de El Niño continúan fortaleciéndose y que existe una alta probabilidad de déficits de lluvia entre septiembre y noviembre en amplias zonas del Caribe, la región Andina y parte de la región Pacífica.

La entidad proyecta anomalías positivas en las temperaturas máximas, con incrementos que podrían oscilar entre 2 °C y 5 °C por encima de los valores normales en varias zonas del territorio nacional.

Riesgos para la salud, la agricultura y el agua

El Ideam advirtió que estos extremos térmicos pueden afectar diversos sectores.

Las altas temperaturas incrementan el riesgo de incendios forestales, elevan el consumo de agua y energía y pueden provocar golpes de calor, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. Por su parte, las madrugadas frías pueden afectar cultivos sensibles, actividades pecuarias y ecosistemas de alta montaña.

Lo que viene para los próximos días

Las proyecciones del Ideam señalan que las temperaturas máximas seguirán aumentando entre el 10 y el 12 de septiembre, especialmente en la región Caribe y los valles interandinos. Paralelamente, las temperaturas mínimas continuarán descendiendo entre el 11 y el 13 de septiembre.

La entidad prevé que uno de los enfriamientos más marcados se presente en la Sabana de Bogotá, el nororiente de Boyacá, Nariño, Cauca y sectores del Tolima, manteniendo el escenario que ya se ha vuelto habitual para millones de colombianos: tardes abrasadoras y madrugadas sorprendentemente frías.