Juzgado frena temporalmente fumigación aérea con glufosinato en Putumayo y exige estudios sobre sus riesgos

El Juzgado Tercero Promiscuo del Circuito de Puerto Asís suspendió provisionalmente el plan piloto con el que el Gobierno pretendía probar nuevamente la aspersión aérea para erradicar cultivos ilícitos en Putumayo, esta vez utilizando glufosinato de amonio en lugar de glifosato. La decisión se mantendrá mientras las autoridades entregan información técnica y científica que permita evaluar los posibles efectos sobre la salud humana, las fuentes hídricas, los cultivos lícitos, la biodiversidad y especies polinizadoras como las abejas.

Un juzgado de Putumayo puso freno, al menos temporalmente, al plan con el que el Gobierno Nacional buscaba probar el regreso de la aspersión aérea de cultivos ilícitos, una estrategia que durante años ha generado controversias judiciales, ambientales y sanitarias en Colombia.

El Juzgado Tercero Promiscuo del Circuito de Puerto Asís admitió una acción de tutela promovida por la Fundación Tiempo para Transformación Social y decretó una medida provisional que suspende temporalmente el plan piloto de aspersión aérea con glufosinato de amonio previsto para el departamento.

La decisión no resuelve todavía de fondo la tutela ni significa una prohibición definitiva del herbicida. Lo que hace el despacho judicial es impedir que se ejecute por ahora la prueba mientras obtiene de las entidades involucradas la información necesaria para determinar los eventuales riesgos de la estrategia.

La tutela busca la protección de derechos fundamentales relacionados con la vida, la integridad personal, la salud, el agua, el ambiente sano, la participación ciudadana y la protección de la biodiversidad.

La organización accionante sostiene que no se opone a la erradicación de los cultivos ilícitos, sino a que los posibles impactos de un nuevo producto químico sean evaluados mediante su aplicación directa sobre el territorio y las comunidades.

El piloto pretendía intervenir hasta 1.000 hectáreas

La controversia comenzó después de que el Gobierno y la Policía Nacional avanzaran en la puesta en marcha de un nuevo plan experimental para combatir los cultivos de coca.

La Dirección de Antinarcóticos confirmó que el programa se desarrollaría en Putumayo como una “fase experimental, controlada, limitada, temporal y evaluable”.

La Policía informó además que utilizaría dos aeronaves AT-802, especialmente acondicionadas para la aplicación aérea del producto, únicamente sobre polígonos previamente habilitados.

El proyecto contemplaba una prueba durante siete días y una intervención máxima de 1.000 hectáreas, con el propósito de medir la eficacia del glufosinato de amonio y evaluar si puede convertirse en una alternativa dentro de la estrategia contra los cultivos ilícitos.

Las zonas exactas de operación no fueron reveladas por razones de seguridad.

La prueba tampoco podría realizarse en ecosistemas protegidos ni en territorios de comunidades étnicas cuando exista obligación de consulta previa.

Además, la implementación requería cumplir las condiciones ambientales correspondientes, entre ellas las relacionadas con el plan de manejo ambiental.

El juzgado pide información antes de permitir la prueba

El punto central de la controversia está en determinar si existen suficientes estudios científicos y técnicos sobre los efectos que podría generar el glufosinato cuando es aplicado desde aeronaves y a gran escala sobre territorios rurales.

La medida provisional busca precisamente evitar que el experimento comience antes de que el juez pueda valorar esa información.

Por ahora, no deberán ejecutarse las aspersiones objeto del plan piloto mientras el despacho recopila los elementos necesarios para pronunciarse de fondo.

Entre los aspectos que deberán ser analizados están los posibles efectos sobre la salud de las comunidades, fuentes de agua, cultivos legales, biodiversidad, fauna, flora y polinizadores como las abejas, además de los riesgos derivados de la denominada deriva del producto, es decir, la posibilidad de que las gotas sean desplazadas fuera del área que se pretende fumigar.

Esta última preocupación resulta especialmente relevante en Putumayo porque muchos cultivos de coca están ubicados en zonas rurales donde también existen viviendas campesinas, fuentes de agua, animales y cultivos destinados al consumo o comercialización.

Varias entidades deberán responder

El juzgado requirió con carácter urgente información de las instituciones relacionadas con la política de erradicación y con la autorización del piloto.

Entre ellas se encuentran el Consejo Nacional de Estupefacientes, el Ministerio de Justicia y del Derecho, el Ministerio de Defensa y la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional, además de las autoridades ambientales que tengan competencia sobre la ejecución y evaluación del programa.

La documentación será utilizada por el despacho para determinar si existen garantías suficientes antes de permitir una operación de estas características.

La suspensión, por tanto, tiene carácter provisional.

¿Qué es el glufosinato de amonio?

El producto escogido por las autoridades no es glifosato.

El glufosinato de amonio es la sal de amonio del glufosinato, un herbicida no selectivo de amplio espectro utilizado para controlar malezas y pastos.

Su fórmula molecular es C5H15N2O4P y actúa inhibiendo una enzima de las plantas denominada glutamina sintetasa. Como consecuencia, se produce una acumulación de amoníaco y se afecta la fotosíntesis, provocando finalmente la muerte de la planta.

Es importante aclarar que “glufosinato de amonio” no significa simplemente una mezcla de glufosinato con fertilizante de amonio: se trata de una sal química específica utilizada como principio activo de herbicidas comerciales.

El producto ha sido comercializado internacionalmente bajo diferentes marcas y se utiliza en agricultura para controlar malezas de hoja ancha y gramíneas.

En Estados Unidos, por ejemplo, existen productos con glufosinato registrados para usos agrícolas en cultivos como maíz, algodón, soya, canola, cítricos, uvas, olivos, remolacha azucarera, frutos secos y algunos frutales, además del control de malezas en determinadas áreas no agrícolas.

También puede utilizarse sobre cultivos genéticamente desarrollados para tolerar este herbicida.

Sin embargo, que un producto tenga usos agrícolas autorizados bajo determinadas condiciones no significa automáticamente que esté demostrada su inocuidad para una operación de aspersión aérea destinada a erradicar coca en las condiciones ambientales y sociales de la Amazonía colombiana. Esa diferencia forma parte precisamente del debate que deberá resolver el juez.

Europa dejó expirar la autorización del glufosinato

El tratamiento regulatorio del glufosinato tampoco es idéntico en todos los países.

En la Unión Europea, la aprobación de la sustancia activa expiró el 31 de julio de 2018, después de que el solicitante retirara la petición para renovar su autorización.

Esto debe diferenciarse de afirmar que existe una “prohibición mundial”: el producto continúa teniendo usos autorizados en otros países, entre ellos Estados Unidos.

La discusión internacional gira alrededor de las condiciones de exposición, las dosis, los posibles impactos ambientales y los riesgos para trabajadores, población y especies no objetivo.

¿Es peligroso para las personas?

El glufosinato de amonio no debe presentarse como un producto inocuo.  Las fichas internacionales de seguridad química advierten riesgos asociados con determinadas formas y niveles de exposición. La información compilada por PubChem, de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, incluye clasificaciones de peligro que advierten que puede ser nocivo si es ingerido o inhalado y recoge alertas relacionadas con exposición prolongada y toxicidad reproductiva.

Sin embargo, el nivel real de riesgo depende de factores como concentración, dosis, formulación, forma de aplicación, duración y ruta de exposición.

Precisamente por ello, la controversia judicial en Putumayo no consiste solamente en determinar si el glufosinato se utiliza como herbicida en el mundo, sino si existen estudios suficientes para establecer qué ocurre cuando se dispersa desde una aeronave sobre zonas donde pueden existir personas, animales, agua y cultivos legales.

Glifosato y glufosinato no son lo mismo

Aunque sus nombres son parecidos, glifosato y glufosinato son sustancias diferentes.

El glifosato es otro herbicida de amplio espectro y actúa mediante un mecanismo bioquímico distinto. Su uso en Colombia para la erradicación aérea de coca se convirtió durante décadas en una de las políticas más controvertidas de la lucha contra las drogas.

En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer —IARC, organismo de la Organización Mundial de la Salud— clasificó al glifosato como “probablemente carcinógeno para los humanos”, Grupo 2A.

Esa clasificación identifica un peligro y no significa que cualquier exposición necesariamente produzca cáncer. Otras autoridades regulatorias internacionales han llegado a conclusiones diferentes sobre el riesgo cancerígeno en las condiciones autorizadas de uso.

En Colombia, sin embargo, la clasificación de la IARC fue uno de los elementos que llevó al Ministerio de Salud a recomendar en 2015 la suspensión de las fumigaciones aéreas.

Ese mismo año, el Consejo Nacional de Estupefacientes suspendió el programa de aspersión aérea con glifosato.

Lo que ha dicho la Corte Constitucional

Posteriormente, la Corte Constitucional convirtió el principio de precaución en un elemento central de cualquier discusión sobre la reanudación de las aspersiones.

En la Sentencia T-236 de 2017, al estudiar las afectaciones denunciadas por comunidades de Nóvita, Chocó, la Corte concluyó que los programas de aspersión con glifosato planteaban riesgos significativos para la salud humana y ordenó adoptar medidas para reducirlos.

La jurisprudencia también ha advertido sobre posibles impactos ambientales.

La Corte señaló que la fumigación puede afectar especies como peces, anfibios, roedores e insectos, especialmente porque los cultivos ilícitos suelen estar localizados en ecosistemas de alta biodiversidad.

Posteriormente, en el Auto 387 de 2019, la Sala Plena insistió en que la aspersión aérea representa un riesgo superior a la aplicación terrestre y recordó los posibles impactos sobre fuentes hídricas y animales, incluidas las abejas.

La jurisprudencia no puede resumirse simplemente diciendo que la Corte “prohibió para siempre el glifosato”. Lo que estableció fue un conjunto de exigencias constitucionales, ambientales, sanitarias y de participación, sustentadas especialmente en el principio de precaución, para una eventual reanudación de las aspersiones.

El Gobierno había vuelto a abrir la puerta a las fumigaciones

La discusión tomó un nuevo rumbo con la llegada del Gobierno de Abelardo De La Espriella.

En agosto de 2026, el Consejo Nacional de Estupefacientes expidió la Resolución 0006 de 2026, que derogó la resolución de 2015 que había suspendido el uso del glifosato dentro del programa aéreo.

La derogatoria, sin embargo, no significó que las avionetas pudieran comenzar inmediatamente a fumigar.

Cualquier operación debe superar requisitos ambientales, técnicos, sanitarios y constitucionales.

Pocos días después apareció la segunda apuesta: probar glufosinato de amonio como posible alternativa.

La Policía aseguró que el piloto había sido diseñado para cumplir las disposiciones del Consejo Nacional de Estupefacientes y las condiciones técnicas, operacionales, ambientales y de s