
El presidente Abelardo de la Espriella estrenó oficialmente una de las nuevas sedes de la Presidencia de la República en Barranquilla. Está ubicada dentro del Batallón Paraíso, en terrenos de la Segunda Brigada del Ejército, y funciona en una edificación neoclásica que data de 1938. Cuenta con niveles subterráneos, búnker, sala de situaciones, oficinas y sistemas especiales de seguridad. Su adecuación, realizada en pocas semanas, involucró aportes privados, recursos del propio mandatario y generó una controversia sobre su financiación. El nuevo modelo presidencial contempla despachos en Barranquilla, Bogotá, Cali y Medellín, mientras la Casa de Nariño será convertida en museo.
Barranquilla se convirtió oficialmente en uno de los centros de operación del Gobierno Nacional. El presidente Abelardo de la Espriella comenzó a utilizar la nueva sede presidencial habilitada dentro del Batallón Paraíso, en las instalaciones de la Segunda Brigada del Ejército Nacional.
La apertura materializa una de las promesas que De la Espriella hizo desde antes de posesionarse: reducir la concentración del poder Ejecutivo en Bogotá y establecer despachos presidenciales en diferentes regiones.
La elección de Barranquilla tiene, además, un componente personal. Aunque De la Espriella nació en Bogotá y fue criado en Montería, desde hace años está radicado en Barranquilla, ciudad donde tiene su residencia y una de las sedes de su firma de abogados. Desde su elección, la capital del Atlántico se convirtió también en una de sus principales bases de reuniones políticas y gubernamentales.
Un edificio construido en 1938
La nueva sede no fue construida desde cero para la Presidencia.
Se trata de una edificación de estilo neoclásico republicano construida en 1938, localizada dentro del complejo militar del Batallón Paraíso.
El inmueble tiene, por tanto, cerca de nueve décadas de historia y durante ese tiempo ha sufrido diferentes intervenciones para adaptarlo a las necesidades institucionales.
En 2011, el Ministerio de Defensa y la Gobernación del Atlántico realizaron inversiones para convertirlo en sede del Comando Conjunto del Caribe, desde donde se ejercía mando operacional sobre unidades del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea desplegadas en los departamentos del norte del país.
Ahora, 15 años después, parte de esa infraestructura militar fue nuevamente transformada, esta vez para permitir que funcione como despacho del jefe de Estado.
Así es por dentro la nueva sede presidencial
Uno de los aspectos que más llama la atención está bajo tierra.
El edificio cuenta con varios niveles subterráneos concebidos para soportar ataques, que fueron acondicionados bajo los protocolos de protección necesarios para el presidente, sus funcionarios y los integrantes de su esquema de seguridad.
Dentro de esa infraestructura se encuentra una sala de situaciones, diseñada para que el mandatario pueda dirigir reuniones de seguridad y recibir información en tiempo real.
La sala está equipada con sistemas de comunicaciones y videovigilancia que permiten al presidente reunirse con los altos mandos de las Fuerzas Militares y de la Policía, recibir informes de inteligencia y hacer seguimiento a operaciones.
Además, el complejo cuenta con despachos para el presidente y su equipo, espacios para reuniones, áreas administrativas y las instalaciones necesarias para recibir funcionarios y desarrollar actividades oficiales.
Una fachada que recuerda a la Casa Blanca
La transformación exterior tampoco pasó inadvertida.
La construcción conserva su tejado rojo, pero recibió una fachada con paneles y un frontispicio sostenido por columnas. Sobre la entrada se instaló la inscripción “Presidencia de la República”.
La apariencia generó comparaciones en redes sociales y medios de comunicación con una especie de “Casa Blanca tropical”.
En la fachada también fueron incorporados elementos institucionales y referencias al lema “Libertad y Orden”, tradicionalmente incluido en el escudo de Colombia.
La sede está localizada en una zona estratégica del norte de Barranquilla, próxima al Gran Malecón, barrios residenciales y el corredor industrial cercano al río Magdalena. Su ubicación dentro de una instalación militar fue considerada especialmente favorable para los protocolos de seguridad presidencial.
La remodelación se hizo en pocas semanas
La adecuación se desarrolló contra el tiempo.
Las obras comenzaron antes de la posesión presidencial y durante varias semanas trabajadores realizaron jornadas extendidas para transformar el inmueble.
Reportes posteriores señalan que cerca de 200 trabajadores participaron en la fase final de las adecuaciones, con jornadas que llegaron hasta altas horas de la noche.
El edificio ya está terminado y en funcionamiento.
De la Espriella comenzó a utilizarlo para actividades oficiales y desde allí realizó una de sus primeras alocuciones presidenciales, en medio de la atención de la emergencia generada por el terremoto del pasado 10 de agosto.
También desde Barranquilla el mandatario presentó la nueva cúpula de las Fuerzas Militares, reforzando el carácter operativo que tendrá este despacho.
¿Cuántos metros cuadrados tiene?
Aunque han trascendido numerosos detalles sobre la estructura, los niveles subterráneos y las obras realizadas, hasta ahora no existe información pública oficial suficientemente precisa que permita establecer el número exacto de metros cuadrados que ocupa exclusivamente la nueva sede presidencial.
El complejo del Batallón Paraíso se encuentra sobre un terreno militar mucho más extenso, por lo que no debe confundirse el área total del predio con la superficie del edificio acondicionado para el jefe de Estado.
La información disponible señala que el predio general del Batallón comprende alrededor de 51 hectáreas, pero esa cifra corresponde al terreno militar y no al área de la sede presidencial.
¿Quién pagó la remodelación?
La financiación fue uno de los aspectos más controvertidos desde que comenzaron a conocerse las imágenes de las obras.
Inicialmente, el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, señaló que la adecuación contaba con participación de privados y habló también de recursos de la Gobernación. Una de sus declaraciones apuntó a una cifra cercana a $2.000 millones, además de aportes en especie de empresarios.
Entre quienes participaron aparecen empresarios de la región. Los hermanos Daes, vinculados a Tecnoglass, fueron mencionados por el gobernador como aportantes de elementos como puertas y ventanas de alta seguridad.
Sin embargo, posteriormente surgieron versiones distintas sobre el origen exacto de los recursos.
El propio De la Espriella defendió la remodelación y aseguró que parte de las adecuaciones las estaba pagando personalmente:
“Lo estoy poniendo de mi plata”.
El entonces presidente electo afirmó que las obras se financiaban con recursos propios y donaciones de empresarios, mientras persistían las preguntas sobre el alcance de una eventual participación presupuestal de la Gobernación.
Información conocida posteriormente señala que el mobiliario habría tenido un costo cercano a $700 millones, financiado con recursos propios del presidente.
Por su parte, en otra declaración pública, Verano aseguró que su administración no había destinado recursos directamente a las obras y que había actuado como coordinadora de apoyos privados, incluyendo materiales de construcción, carpintería de aluminio y ventanería.
Por esas versiones parcialmente diferentes, no existe hasta ahora un consolidado público definitivo que permita establecer con precisión el costo total de todas las intervenciones y cuánto correspondió a recursos públicos, privados o personales del mandatario.
El debate por las donaciones privadas
La participación empresarial generó cuestionamientos desde sectores de oposición, que solicitaron revelar la identidad de todos los donantes, el valor de sus contribuciones y las condiciones jurídicas bajo las cuales privados pueden financiar adecuaciones de una instalación pública destinada al despacho presidencial.
El debate se concentra especialmente en la necesidad de garantizar transparencia y prevenir posibles conflictos de interés posteriores.
El Gobierno y los promotores del proyecto han defendido, por su parte, la instalación de la sede como parte de la estrategia para descentralizar la Presidencia y permitir que el jefe de Estado trabaje permanentemente desde las regiones.
Barranquilla tendrá más de un espacio presidencial
El Batallón Paraíso no será necesariamente el único escenario utilizado por el mandatario en Barranquilla.
Inicialmente se contempló la histórica Casa de la Aduana como posible sede. La alternativa fue evaluada por autoridades locales, aunque existieron reparos relacionados con las condiciones de ubicación y seguridad.
Posteriormente se planteó utilizar inmuebles históricos de la ciudad para consejos de ministros, encuentros institucionales y recepción de delegaciones.
Entre los espacios mencionados dentro del esquema presidencial en Barranquilla aparecen el Batallón Paraíso, la Casa Catinchi y la Estación Montoya, cada uno con funciones diferentes dentro de la presencia institucional del Gobierno en la capital del Atlántico.
Barranquilla, ciudad de residencia del presidente
La decisión de instalar allí un despacho permanente también refleja la relación personal de De la Espriella con la ciudad.
El mandatario lleva años afincado en Barranquilla, donde reside y desarrolló parte importante de su actividad profesional antes de llegar a la Presidencia.
Después de ganar las elecciones, convirtió a la ciudad en su principal centro de operaciones durante la transición. Allí sostuvo reuniones con sus futuros ministros y recibió delegaciones internacionales, representantes del Gobierno de Estados Unidos, del Banco Interamericano de Desarrollo y diplomáticos.
Su propósito es que esa dinámica continúe durante el Gobierno.
De la Espriella incluso ha planteado impulsar una reforma constitucional para reconocer a Barranquilla como capital alterna de Colombia, dentro de su propuesta de descentralización.
En Bogotá despachará desde el Palacio de San Carlos
El cambio también alcanza a Bogotá.
De la Espriella anunció antes de posesionarse que no utilizará la Casa de Nariño como su despacho habitual.
Cuando se encuentre en la capital del país trabajará desde el Palacio de San Carlos, histórica edificación localizada en el centro de Bogotá donde actualmente funciona el Ministerio de Relaciones Exteriores.
El Palacio de San Carlos no es ajeno a esa función. En diferentes momentos de la historia republicana fue utilizado como Casa Presidencial antes de que la sede del Ejecutivo regresara definitivamente a la Casa de Nariño a comienzos de la década de 1980.
De la Espriella explicó:
“No voy a despachar desde la Casa de Nariño, pero voy a ir a Bogotá”.
Y sobre San Carlos agregó:
“Ahí voy a estar despachando y trabajando por Bogotá”.
Casa de Nariño se convertirá en museo
La decisión más simbólica del nuevo esquema es precisamente el futuro de la histórica sede presidencial.
De la Espriella dio instrucciones a su ministra de Cultura para avanzar en la transformación de la Casa de Nariño en un museo abierto al público.
“Le he dado la instrucción a la ministra de Cultura, Paola Holguín, que vuelva la Casa de Nariño un museo abierto al público”.
La Casa de Nariño ha sido durante décadas el principal símbolo del poder Ejecutivo colombiano y allí funcionan espacios como el Salón Bolívar, el Salón Amarillo, el Salón de la Independencia y la Plaza de Armas.
La propuesta implica que el inmueble conservaría su valor histórico e institucional, pero dejaría de ser el lugar cotidiano desde el que despacha el jefe de Estado.
Presidencia con varias sedes
El modelo que pretende consolidar De la Espriella rompe con la idea de una Presidencia concentrada casi exclusivamente en Bogotá.
Barranquilla tendrá una sede permanente; Bogotá conservará el despacho presidencial en el Palacio de San Carlos y el Gobierno anunció sedes alternas en Cali y Medellín.
La estrategia forma parte del discurso de descentralización con el que el mandatario llegó al poder y que comenzó desde la transición, cuando promovió encuentros regionales con alcaldes y gobernadores.
La sede del Batallón Paraíso es hasta ahora la expresión física más visible de ese modelo: un edificio militar de 1938, transformado en pocas semanas, con despacho presidencial, sistemas especiales de comunicaciones, búnker y sala de situaciones, desde donde el presidente podrá dirigir asuntos de Gobierno y reuniones de seguridad sin trasladarse a Bogotá.
Barranquilla pasa así de ser la ciudad de residencia y uno de los principales centros profesionales de Abelardo de la Espriella a convertirse formalmente en una de las sedes desde donde se ejercerá la Presidencia de la República durante los próximos cuatro años.