Artemis II alista el regreso tripulado de la humanidad al entorno de la Luna

Está es la tripulación, la ruta y la historia que revive la nueva misión de la NASA

Cuatro astronautas viajarán en una misión de unos 10 días alrededor de la Luna, en el primer vuelo tripulado más allá de la órbita baja terrestre en más de medio siglo.

La misión Artemis II se perfila como uno de los hitos espaciales más importantes de esta década. La NASA la presenta como el primer vuelo tripulado del programa Artemis y como la primera misión con astronautas a bordo de una nave Orion impulsada por el cohete SLS, en un viaje de sobrevuelo lunar que marcará el regreso humano al espacio profundo por primera vez en más de 50 años. Según la agencia, el lanzamiento está previsto no antes del 1 de abril de 2026, con una duración aproximada de 10 días.

La tripulación está integrada por cuatro astronautas: Reid Wiseman, comandante de la misión; Victor Glover, piloto; Christina Koch, especialista de misión; y Jeremy Hansen, especialista de misión de la Agencia Espacial Canadiense. La NASA destaca que se trata de un equipo con experiencia operativa y simbología histórica: Glover será el primer afroamericano en una misión lunar, Koch será la primera mujer en volar hacia las cercanías de la Luna y Hansen será el primer canadiense en participar en una misión lunar.

Artemis II no aterrizará en la superficie lunar. Su objetivo central es probar, con seres humanos a bordo, todos los sistemas necesarios para futuras misiones de alunizaje. La NASA explica que el vuelo servirá para verificar el desempeño del cohete SLS, la cápsula Orion, los sistemas de soporte vital, la navegación, las comunicaciones y las operaciones de la tripulación en una misión real de espacio profundo. En otras palabras, será el ensayo decisivo antes de los siguientes pasos del programa Artemis, cuyo propósito es volver a llevar astronautas a la Luna y preparar el camino hacia futuras expediciones a Marte.

De acuerdo con la agenda oficial divulgada por la NASA, la nave despegará desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, y en unos ocho minutos colocará a la tripulación en el espacio. A partir de allí, Orion iniciará una trayectoria alrededor de la Luna y luego emprenderá el regreso a la Tierra. La agencia ha indicado que el recorrido total rondará las 685.000 millas, equivalentes a cerca de 1,1 millones de kilómetros, durante una travesía de aproximadamente 10 días.

Debido a la microgravedad, los astronautas del Artemis II crecerán 2 cm y regresarán a la Tierra con 20 días menos de edad.

Dos colombianas en esta misión espacial

A esa misión histórica también se asoma talento colombiano desde dos posiciones distintas, pero decisivas. Una de las protagonistas es Liliana Villarreal, ingeniera nacida en Cartagena, quien hoy se desempeña como directora de aterrizaje y recuperación de Artemis II en el programa Exploration Ground Systems del Centro Espacial Kennedy. La NASA le asignó la responsabilidad de liderar tanto la recuperación nominal como la de contingencia de los astronautas y de la nave Orion cuando la cápsula americe en el océano Pacífico al cierre de la misión. En términos operativos, su trabajo no está en el despegue ni en la órbita lunar, sino en una de las fases más críticas del viaje: garantizar que la tripulación regrese a salvo a la Tierra tras completar su recorrido alrededor de la Luna.

La trayectoria de Villarreal dentro de la agencia espacial le dio un lugar clave en el programa lunar. Antes de asumir su actual cargo, fue subdirectora de flujo de Artemis I, con responsabilidades sobre la integración, el montaje por etapas y las pruebas del cohete SLS y de la nave Orion dentro del edificio de ensamblaje de vehículos de la NASA. Esa experiencia la convirtió en una pieza de continuidad técnica entre la misión no tripulada que abrió el camino y el vuelo que ahora llevará astronautas a las cercanías de la Luna. Su función en Artemis II, por tanto, está concentrada en coordinar equipos, procedimientos y tiempos de rescate en el momento en que la cápsula vuelva a entrar en la atmósfera y enfrente condiciones extremas antes del amerizaje.

La otra colombiana con peso en esta nueva era lunar es Diana Trujillo, ingeniera aeroespacial caleña que en 2024 se convirtió en directora de vuelo de la NASA. Su formación académica incluye estudios en el College of DuPage, la Universidad de Florida y la Universidad de Maryland, camino que construyó tras emigrar desde Colombia a Estados Unidos siendo joven. Antes de llegar a esta nueva posición, Trujillo había sido reconocida por su trabajo en exploración robótica, primero como supervisora técnica de planificación y ejecución y luego como líder táctica de misión del rover Perseverance. Ese recorrido la llevó de Marte al corazón de las operaciones tripuladas de la agencia.

En el caso de Artemis, el papel de Trujillo se ubica en la estructura que dirige las operaciones del vuelo desde el Centro Espacial Johnson, en Houston. La NASA explicó que los directores de vuelo encabezan equipos de controladores, expertos en ingeniería y personal de apoyo, y toman decisiones en tiempo real que son críticas para la seguridad de los astronautas. La propia agencia señaló que la cohorte a la que pertenece Trujillo fue seleccionada para supervisar operaciones de la Estación Espacial Internacional, programas comerciales tripulados y misiones Artemis a la Luna. Su función, entonces, no es la de una vocera simbólica del programa, sino la de una oficial de mando dentro del sistema que sostiene la misión minuto a minuto desde tierra.

La arquitectura técnica de la misión también es parte de la noticia. Artemis II será la primera misión tripulada del enorme cohete SLS, el lanzador desarrollado para misiones de espacio profundo, y de la cápsula Orion, diseñada para transportar astronautas más allá de la órbita terrestre baja. La NASA subraya que esta será la continuación de Artemis I, la misión no tripulada que en 2022 probó el sistema alrededor de la Luna y regresó con éxito a la Tierra. Artemis II, por tanto, no parte de cero: recoge el legado de esa prueba y lo lleva ahora a una escala humana.

La tripulación de Artemis II fue anunciada oficialmente en abril de 2023. Reid Wiseman, exjefe de la Oficina de Astronautas de la NASA, asumirá la conducción de una misión que combina pilotaje, ciencia y alta exigencia técnica. Victor Glover, veterano de la Marina de Estados Unidos y astronauta con experiencia en la Estación Espacial Internacional, ocupará el puesto de piloto. Christina Koch, quien ya protagonizó una de las permanencias más largas de una mujer en el espacio, será especialista de misión. Jeremy Hansen, coronel de la Fuerza Aérea canadiense, completa una tripulación que simboliza además el carácter internacional del programa.

El viaje de Artemis II inevitablemente reactiva la memoria de la antigua carrera lunar. La Luna fue el escenario más visible de la rivalidad entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética durante la Guerra Fría. NASA recuerda que el punto de quiebre inicial fue el lanzamiento del Sputnik 1 por la Unión Soviética el 4 de octubre de 1957, hecho que alteró el equilibrio político, tecnológico y militar del mundo e inauguró la llamada era espacial.

Después vendrían otros golpes simbólicos de Moscú en esa competencia. El más fuerte fue el vuelo de Yuri Gagarin en 1961, aunque en la narrativa estadounidense el gran impulso político llegó cuando el presidente John F. Kennedy propuso llevar a un hombre a la Luna antes de que terminara la década. La NASA resume ese periodo como una etapa “alimentada por la competencia con la Unión Soviética”, conocida precisamente como la carrera espacial.

Esa “pelea” con Rusia —en rigor, con la Unión Soviética de entonces— fue una disputa por prestigio, liderazgo tecnológico y poder geopolítico más que una confrontación militar directa en la Luna. El programa Apollo fue la respuesta estadounidense a esa presión, y culminó con el alunizaje del Apollo 11 en julio de 1969. Artemis II no busca reeditar esa rivalidad en los mismos términos. De hecho, la propia NASA ha subrayado en documentos históricos y programáticos que el contexto actual es muy distinto: frente a la lógica competitiva del siglo XX, Artemis se apoya en alianzas internacionales y cooperación entre agencias.

Aun así, el peso histórico del nuevo vuelo es innegable. Artemis II será la primera misión tripulada alrededor de la Luna desde la época del Apollo 17, en 1972, y la primera en sacar astronautas más allá de la órbita baja terrestre en más de medio siglo. Eso convierte a esta misión en una frontera técnica y simbólica: no solo probará una nave, sino que reabrirá una ruta que la humanidad prácticamente no ha transitado desde los años setenta. (NASA)

La misión también tiene una fuerte carga narrativa. Si Apollo fue la historia de una carrera contrarreloj en plena Guerra Fría, Artemis intenta presentarse como la historia de un regreso más amplio, sostenido y diverso. La NASA ha insistido en que el programa busca llevar a la primera mujer, a la primera persona negra y a una nueva generación de exploradores a la superficie lunar en futuras etapas. Artemis II es, en ese libreto, el capítulo que debe demostrar que el regreso es viable. (NASA)

En términos periodísticos, Artemis II mezcla pasado y futuro. Lleva los nombres de cuatro astronautas del presente, pero detrás de ellos viajan también las fechas grandes de la exploración lunar: 1957, cuando el Sputnik soviético abrió la carrera; 1961, cuando la Casa Blanca decidió competir por la Luna; 1969, cuando Apollo 11 selló la victoria estadounidense; 1972, cuando terminó la era de los viajes lunares tripulados; 2022, cuando Artemis I reabrió el camino; y 2026, cuando Artemis II buscará devolver a los seres humanos al entorno lunar. (NASA)

Si todo sale según el plan, el vuelo no dejará huellas en el polvo lunar, pero sí una marca en la historia de la exploración espacial. Porque antes de volver a pisar la Luna, la NASA necesita demostrar que puede regresar a ella con astronautas a bordo, rodearla con seguridad y traerlos de vuelta. Ese es el sentido real de Artemis II: no es todavía el alunizaje, pero sí el viaje que debe probar que la Luna vuelve a estar al alcance de la humanidad.