La investigación sobre el hecho de violencia ocurrido en inmediaciones de una producción vinculada a la serie Sin senos sí hay paraíso, en el barrio Los Laches, en Bogotá, avanza con base en un amplio material probatorio que permitió reconstruir la secuencia del ataque en el que murieron dos integrantes del equipo de grabación, un tercer trabajador resultó herido y el agresor falleció posteriormente.
De acuerdo con la reconstrucción de las autoridades, sustentada en 35 horas de video, 45 fotogramas y ocho entrevistas, el caso no se originó dentro del set de grabación ni obedeció a un hurto o a un intento de robo, como se especuló en un primer momento. Según la Policía, todo comenzó en la vía pública, a pocos metros del lugar donde se desarrollaba la producción audiovisual.
El brigadier general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, explicó que la primera víctima se encontraba apoyada sobre una reja, en el exterior del lugar donde se realizaban actividades relacionadas con la grabación, cuando fue sorprendida por el agresor. “Sin mediar palabra lo ataca… por la espalda, con un arma cortopunzante”, señaló el oficial al referirse al inicio de la secuencia.
Según el análisis de los videos de seguridad, el atacante pasó inicialmente frente a la víctima, avanzó varios metros y luego regresó. Ese movimiento quedó registrado como una de las piezas clave de la investigación. “Camina 20 metros más y se devuelve. Ya cuando va llegando, saca el arma”, relató Cristancho sobre la trayectoria que siguió el agresor antes del primer ataque.
La Policía insistió en que las grabaciones descartan que se hubiera tratado de un hecho asociado a hurto. “No fue un hurto, ni intento de hurto… no trató de entrar al set”, afirmó el comandante, quien precisó que la agresión se produjo completamente en espacio público.
Tras el primer ataque, varios compañeros de la víctima salieron a intervenir. Fue en ese momento cuando el agresor volvió a arremeter y atacó a otras personas del equipo de producción. Como resultado de esa acción, una segunda persona murió y una más quedó herida. Esta última fue trasladada a un centro médico y permanece bajo atención especializada.
Finalmente, quienes se encontraban en el sitio lograron reducir al atacante, causándole la muerte. Ese episodio dio lugar a la captura de cuatro personas, quienes fueron puestas a disposición de la Fiscalía por la muerte del agresor. Sin embargo, posteriormente recuperaron la libertad. La defensa de los involucrados ha planteado que actuaron en legítima defensa, una tesis que deberá ser valorada por las autoridades judiciales dentro del proceso.
“Seguramente ya en el proceso tendrán que demostrar cuál fue el alcance de esta legítima defensa”, indicó el general Cristancho al referirse al curso del expediente.
La reconstrucción del caso también incluyó el perfil del atacante, identificado como Josué Cubillos García, de 24 años. De acuerdo con la información conocida por los investigadores, el joven tenía antecedentes por amenazas y un historial clínico relacionado con afectaciones en salud mental. Según la Policía, presentaba un diagnóstico psiquiátrico de trastorno psicótico asociado al consumo de sustancias psicoactivas, así como un diagnóstico diferencial de esquizofrenia. También había recibido atención médica y registraba antecedentes de hospitalización.
Las autoridades establecieron además que un día antes del ataque, Cubillos García había acudido al Instituto Roosevelt para solicitar su historia clínica. En ese momento, según la Policía, presentó varias identificaciones distintas, lo que impidió localizar el documento que buscaba. Al no obtener respuesta, se tornó agresivo, por lo que fue retirado del lugar por personal de seguridad. Durante ese procedimiento le fue incautada un arma cortopunzante.
Para los investigadores, ese antecedente podría estar directamente relacionado con lo ocurrido al día siguiente. “Creemos que como vio en la puerta a su primera víctima, pensó que hacía parte de la seguridad y lo agredió”, explicó Cristancho. El oficial añadió que, hasta ahora, no se ha encontrado una hipótesis distinta que permita explicar el ataque.
En el barrio Los Laches y en el Instituto Roosevelt, según la información recopilada, ya era conocido el comportamiento agresivo del joven. También se conoció que residía en el barrio Nuevo Sur, en la localidad de Tunjuelito, y que había sido denunciado previamente por amenazas. “Esta persona amenazaba constantemente a gente”, aseguró el comandante de la Policía Metropolitana.
Otras verificaciones conocidas dentro de la investigación indican que Cubillos García había sido estudiante de un colegio distrital en el barrio Muzú y posteriormente cursó estudios técnicos. No obstante, con el paso del tiempo empezó a registrar problemas relacionados con consumo de drogas. En reportes médicos de 2024 aparecía recibiendo atención ambulatoria y figuraba con diagnóstico de consumo dependiente. También presentaba diagnósticos asociados a ansiedad y bipolaridad.
Mientras la investigación penal continúa, familiares de las víctimas y del trabajador herido han pedido que se esclarezcan plenamente los hechos y se determinen las responsabilidades correspondientes. Entre ellos están allegados de Raúl Vanegas, quien se recupera en el hospital San Ignacio tras resultar lesionado durante el ataque.
La tragedia también generó reacciones en el ámbito cultural y televisivo. Gustavo Bolívar, creador del universo narrativo del que se desprende Sin senos sí hay paraíso, expresó públicamente su pesar por lo sucedido y lamentó “la muerte de los compañeros de la producción”, además de enviar un mensaje de solidaridad a sus familias y al equipo de trabajo.
Con el avance de la investigación, las autoridades sostienen que la secuencia registrada en video permite establecer una línea clara de tiempo: el agresor se acercó a la primera víctima en la vía pública, la atacó sin que mediara conversación, luego arremetió contra otras personas que intentaron intervenir y, finalmente, fue reducido por quienes estaban en el lugar. Todo ello ocurrió en cuestión de minutos y a pocos metros de una jornada de grabación que terminó convertida en escenario de una tragedia.
Qué es la Esquizofrenia
La esquizofrenia es un trastorno mental grave que afecta la forma en que una persona piensa, siente y percibe la realidad. Puede manifestarse a través de síntomas como alucinaciones, delirios, pensamientos desorganizados y alteraciones en la conducta. De acuerdo con especialistas en salud mental, quienes padecen esta enfermedad pueden tener dificultades para distinguir entre lo real y lo que no lo es, lo que impacta su vida cotidiana y sus relaciones sociales. Su origen es multifactorial e incluye componentes biológicos, psicológicos y ambientales, y requiere diagnóstico clínico y tratamiento continuo.
En algunos casos, la esquizofrenia puede estar asociada al consumo de sustancias psicoactivas, lo que agrava los síntomas y dificulta el manejo de la enfermedad. Expertos advierten que la combinación de trastornos mentales y problemas de adicción incrementa el riesgo de episodios de descompensación, conductas impulsivas y deterioro progresivo si no se recibe atención adecuada. Por ello, los enfoques de tratamiento suelen incluir atención psiquiátrica, acompañamiento psicológico y programas de rehabilitación enfocados tanto en la salud mental como en la dependencia a sustancias.


