Mientras el mundo mira a la cápsula Orión en su tramo final hacia la Tierra, una colombiana tiene en sus manos una de las fases más delicadas de toda la misión: recibir a los cuatro astronautas de Artemis II en el océano Pacífico y liderar la operación que debe sacarlos sanos y salvos del agua. Se trata de Liliana Villarreal, ingeniera nacida en Cartagena, hoy directora de aterrizaje y recuperación de Artemis II en el Centro Espacial Kennedy de la NASA.
Villarreal no solo ocupa un cargo técnico de alto nivel. En esta misión es la responsable de coordinar la recuperación nominal y de contingencia de la tripulación y del hardware de Orión, una tarea que empieza mucho antes del amerizaje y que exige entrenamiento conjunto con la Marina de Estados Unidos, protocolos médicos, maniobras aéreas y procedimientos de seguridad que deben ejecutarse en cuestión de minutos.
Quién es Liliana Villareal
Su historia también tiene sello colombiano. NASA detalla que Villarreal nació en Cartagena, se mudó con su familia a Miami a los 10 años, estudió ingeniería aeroespacial en el Instituto Tecnológico de Georgia, obtuvo además una maestría en gestión de tecnología en la Universidad de Miami, trabajó para Boeing y se integró a NASA en 2007. Antes de asumir este rol, fue una de las responsables de integración, ensamblaje y pruebas del cohete SLS y la nave Orión para Artemis I.
El regreso de Artemis II será, técnicamente, una prueba tan exigente como el lanzamiento. Orión llegará a la atmósfera terrestre a unos 40.000 kilómetros por hora, sufrirá temperaturas extremas y dependerá de su escudo térmico para sobrevivir al reingreso. NASA ha explicado que la nave hará una entrada controlada, perderá comunicación por unos minutos debido al plasma que se forma alrededor de la cápsula y luego desplegará un sistema de 11 paracaídas para bajar su velocidad antes del contacto con el mar.
Después del amerizaje, el trabajo pasa a manos del equipo de Villarreal. La cápsula será asegurada en mar abierto, la tripulación será extraída y trasladada por helicóptero al USS John P. Murtha, donde les harán las primeras valoraciones médicas. NASA prevé que todo el rescate de la tripulación y su traslado al buque tome alrededor de dos horas.
La hora clave para Colombia ya está definida. Aunque durante la jornada circularon horarios distintos, la referencia oficial de NASA fija el amerizaje para las 8:07 p. m. del este de Estados Unidos, es decir, 7:07 p. m. en Colombia, frente a la costa de San Diego. La transmisión especial de NASA+ empezará a las 5:30 p. m. hora colombiana.
Villarreal también ha sido una de las voces que mejor ha explicado el operativo. NASA le dedicó un episodio del pódcast “Curious Universe”, publicado el 2 de abril, en el que detalla el “playbook” del regreso, los planes alternos y los ensayos que prepararon a su equipo para traer a casa a los astronautas. Además, la agencia divulgó en YouTube una explicación técnica del plan de reentrada, amerizaje y recuperación con participación de la propia directora de aterrizaje y recuperación.
En otras palabras, cuando Orión toque el Pacífico esta noche, el final del viaje no dependerá solo de motores, escudos y paracaídas. También dependerá de la precisión de una colombiana que hoy ocupa una de las posiciones más sensibles del programa lunar más ambicioso de este siglo.
La curiosidad: no viajaron solo cuatro, sino casi seis millones “más”
Aunque la cápsula solo lleva a cuatro astronautas, la misión cargó además un archivo digital con los nombres del público que participó en la campaña “Send Your Name with Artemis II”. NASA informó inicialmente que los nombres serían guardados en una tarjeta SD dentro de Orión, y al cierre del registro la página oficial mostraba 5.647.889 inscripciones. Es decir, no fueron exactamente 6 millones, pero sí casi 5,65 millones, una cifra que puede resumirse como “cerca de seis millones” de personas con una “tarjeta de embarque” simbólica para volar alrededor de la Luna.
Ese detalle convirtió a Artemis II en una misión también emocional: millones de personas pudieron seguirla no solo como espectadores, sino como participantes simbólicos de una travesía que reabre la ruta humana hacia la Luna. Y esta noche, cuando Orión golpee el Pacífico y sea recuperada, no terminará únicamente un viaje de cuatro astronautas. Cerrará, en directo, una misión que NASA convirtió en una experiencia compartida a escala planetaria.


