
Un operativo de inteligencia y control adelantado por la Policía Nacional evitó lo que las autoridades califican como un posible atentado de gran magnitud contra instalaciones militares y policiales en Cali, a tan solo dos días de la posesión presidencial programada para el próximo 7 de agosto.
La operación se desarrolló sobre la vía Panamericana, en el kilómetro 87, sector de la vereda San Rafael, en jurisdicción de Santander de Quilichao, donde uniformados interceptaron un autobús de servicio público que, según la investigación preliminar, había sido acondicionado para funcionar como un bus bomba. En el interior del vehículo fueron encontrados 420 kilogramos de nitrato de amonio distribuidos en siete cilindros explosivos, además de siete estructuras que presuntamente serían utilizadas como rampas de lanzamiento.
De acuerdo con los reportes de inteligencia, el vehículo tendría como destino la ciudad de Cali y sería utilizado para ejecutar acciones terroristas durante los actos relacionados con la posesión del presidente electo Abelardo De La Espriella, evento para el cual las autoridades han reforzado las medidas de seguridad debido a la presencia de altos funcionarios nacionales e invitados especiales.
Las investigaciones señalan que detrás de la presunta planificación del atentado estaría el Frente Jaime Martínez, una estructura perteneciente al Estado Mayor Central de las disidencias de las antiguas Farc. Según información suministrada por organismos de inteligencia, el principal responsable de la adecuación técnica del vehículo sería alias “Max Max”, identificado por las autoridades como uno de los principales expertos en explosivos de esa organización armada ilegal.
Asimismo, inteligencia militar sostiene que la acción habría sido ordenada por alias “Iván Mordisco”, máximo jefe de dicha estructura armada, con el propósito de generar un hecho de alto impacto mediático y operativo durante una de las jornadas institucionales más importantes del país. Estas afirmaciones hacen parte de las hipótesis investigativas que deberán ser verificadas en el marco de los procesos judiciales correspondientes.
Tras la interceptación del automotor, unidades antiexplosivos activaron de inmediato los protocolos de seguridad para evitar cualquier riesgo para la población civil. Los siete artefactos fueron trasladados a una zona rural segura de Santander de Quilichao, donde se realizó una detonación controlada para neutralizar completamente la amenaza. Las autoridades confirmaron que la destrucción del material se efectuó sin que se registraran afectaciones a personas o viviendas cercanas.
Además del cargamento explosivo, la Policía incautó el autobús utilizado para el transporte de los cilindros y las siete rampas de lanzamiento halladas en su interior. Los elementos serán sometidos a análisis técnicos y forenses con el fin de establecer detalles sobre la fabricación, procedencia y posible destino final de la carga.
La denominada Operación Prometeo fue desarrollada de manera conjunta por unidades de la Dirección de Inteligencia Policial (Dipol), la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín), la Dirección de Antinarcóticos (Diran), la Dirección de Tránsito y Transporte (Ditra) y el Bloque de Búsqueda para el Multicrimen en el Suroccidente. Según fuentes oficiales, la intervención fue posible gracias a labores de seguimiento e información obtenida por organismos de inteligencia que permitieron identificar movimientos sospechosos en uno de los corredores estratégicos que conectan al Cauca con el Valle del Cauca.
El hallazgo se produce en un contexto de persistentes tensiones de seguridad en el suroccidente colombiano, una región donde grupos armados ilegales mantienen presencia y han protagonizado ataques contra la Fuerza Pública, infraestructura estratégica y población civil. El Frente Jaime Martínez ha sido señalado en múltiples ocasiones por las autoridades como una de las estructuras con mayor capacidad militar y de movilidad en esta zona del país.
Mientras avanzan las investigaciones para identificar a los responsables del transporte y la coordinación de la operación, los organismos de seguridad mantienen máxima alerta en Cali y en otros puntos estratégicos del país de cara a la posesión presidencial del próximo 7 de agosto. Las autoridades han reiterado que continuarán desarrollando operaciones preventivas con el objetivo de garantizar la seguridad de los actos oficiales y evitar cualquier amenaza contra la población.