La Fiscalía General de la Nación anunció la expedición de siete órdenes de captura contra altos mandos de la Segunda Marquetalia por su presunta responsabilidad en el magnicidio del senador y excandidato presidencial Miguel Uribe Turbay. La decisión fue dada a conocer por la fiscal general, Luz Adriana Camargo, y por el director de la Policía, general William Rincón, durante una rueda de prensa en Bogotá. Entre los buscados están Luciano Marín Arango, alias “Iván Márquez”; Géner García Molina, alias “John 40”; José Manuel Sierra, alias “Zarco Aldinever”; alias “Rumba”; Alberto Cruz Lobo, alias “Enrique Marulanda”; Diógenes Medina, alias “Gonzalo” o “Chalo”; y Kendric Téllez Álvarez, alias “Yopo”.
Según la Fiscalía, la investigación permitió concluir que el crimen no fue un hecho aislado, sino una operación estructurada entre la red urbana que ejecutó el atentado y la Segunda Marquetalia, organización a la que el ente acusador atribuye la orden del asesinato. Camargo afirmó que el magnicidio tuvo un móvil “político-instrumental”, ligado a la condición de Uribe Turbay como senador y figura presidencial, y sostuvo que el caso apunta a un intento de afectar la democracia colombiana.
El anuncio se produjo después de la condena y colaboración judicial de Simeón Pérez Marroquín, alias “El Viejo”, señalado como articulador entre esa disidencia y la estructura criminal que materializó el ataque. De acuerdo con la información revelada por medios nacionales, Pérez Marroquín aceptó cargos dentro de un preacuerdo y entregó detalles sobre la presunta cadena de mando del crimen. Entre otras cosas, dijo que quien impartió la orden directa fue alias “Zarco Aldinever” y que el enlace con la estructura insurgente habría sido alias “Yako” o “Yopo”, un excombatiente que volvió a las armas.
Miguel Uribe Turbay fue atacado el 7 de junio de 2025 en el parque El Golfito, en el barrio Modelia de Bogotá, cuando un adolescente se le acercó y le disparó con una pistola Glock de 9 milímetros, que según la investigación fue alterada para aumentar su letalidad. El político permaneció hospitalizado por más de dos meses y murió el 11 de agosto de 2025. Por este caso han sido capturadas nueve personas y al menos cuatro ya han sido condenadas.
En materia de recompensas, las autoridades informaron que ofrecen hasta 5.000 millones de pesos por información que permita ubicar a alias “Iván Márquez”, y hasta 4.000 millones por datos sobre alias “John 40” y alias “Zarco Aldinever”. La Fiscalía señaló que la búsqueda de estos jefes se concentra especialmente en la zona de frontera con Venezuela, donde operan estructuras de la Segunda Marquetalia.
Uno de los puntos más sensibles del anuncio oficial fue la situación de alias “Zarco Aldinever”. Aunque en agosto de 2025 el Ministerio de Defensa dio por cierta su muerte en Venezuela tras una emboscada atribuida al ELN, la Fiscalía ahora sostiene que no cuenta con prueba concluyente de ese fallecimiento y, por eso, mantiene vigente la orden de captura en su contra. Esa diferencia deja abierta una tensión entre la versión oficial sostenida por el Gobierno en 2025 y la posición actual del ente acusador, que prefiere hablar de ausencia de confirmación judicial plena.
La fiscal Camargo también marcó distancia frente a otras hipótesis políticas que han circulado sobre el caso. En particular, dijo no tener conocimiento de elementos que vinculen a una supuesta “Junta del Narcotráfico” con el asesinato, y reiteró que la línea investigativa consolidada apunta a la Segunda Marquetalia como autora intelectual del crimen. Esa afirmación refuerza la tesis que la Policía ya venía manejando desde meses atrás, pero ahora queda respaldada por la confesión de uno de los condenados y por la nueva ofensiva judicial contra la cúpula de esa disidencia.
Con esta decisión, el proceso entra en una nueva fase: la del señalamiento directo a la jefatura de una estructura armada ilegal como presunta responsable del magnicidio de una de las figuras políticas más visibles del país. Queda por verse si las órdenes de captura se traducirán en resultados operativos, especialmente en un contexto fronterizo complejo y con uno de los principales señalados —“Zarco Aldinever”— aún rodeado por la incertidumbre sobre si realmente murió o sigue prófugo.


