El presidente aseguró que recuperó el documento para viajar a EE. UU. y dijo que la devolución aplica hasta el cierre de su periodo presidencial. La afirmación reabre el debate sobre cuándo perdió ese permiso, bajo qué contexto ocurrió y qué implicaciones tuvo en la relación bilateral.
El presidente Gustavo Petro informó este martes 17 de marzo de 2026 que su visa para ingresar a Estados Unidos le fue restituida. Lo hizo a través de un mensaje publicado en su cuenta de X, en el que precisó que el documento fue devuelto únicamente por el tiempo restante de su mandato presidencial.
El mensaje completo del mandatario fue el siguiente:
“Mi visa hacia EEUU como presidente me fue devuelta hasta el final del mandato.
Después realmente no necesito visa, pero espero, dado que no hay razón alguna para estar allí, que se me retire de la lista por decisión propia del gobierno de EEUU.
Había Europa y el resto del mundo no tengo problema para viajar”. Presidente Petro
La declaración fue interpretada como la confirmación de que, al menos en esta etapa, Petro volvió a contar con autorización para viajar a territorio estadounidense en calidad de jefe de Estado. También dejó ver que la restitución tendría un límite temporal: el final de su periodo presidencial, previsto para el 7 de agosto de 2026.
Cuándo dijo Petro que le habían quitado la visa
La primera vez que el presidente habló públicamente sobre la pérdida de su visa fue el 21 de abril de 2025, durante un consejo de ministros en la Casa de Nariño. En esa intervención dijo: “Yo ya no puedo ir, porque creo que me quitaron la visa; no tenía necesidad de tener visa, pero bueno. Ya vi al Pato Donald varias veces, entonces me voy a ver otras cosas”. Esa frase quedó consignada en la transcripción oficial divulgada por la Presidencia.
Sin embargo, en ese momento no hubo una confirmación oficial pública de Washington sobre una revocatoria formal.
Sanciones de EE. UU. y lista OFAC
El escenario cambió meses después. El 24 de octubre de 2025, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), anunció sanciones contra Gustavo Petro, su esposa Verónica Alcocer, su hijo Nicolás Petro y el ministro del Interior Armando Benedetti. En su comunicado oficial, el Tesoro indicó que Petro fue designado bajo la Orden Ejecutiva 14059, vinculada a autoridades antinarcóticos, y sostuvo que la medida respondía a supuestas conductas que, según Washington, habrían contribuido materialmente o implicado un riesgo significativo de contribuir al tráfico ilícito internacional de drogas.
En ese mismo documento, el Tesoro estadounidense argumentó que, desde la llegada de Petro al poder, la producción de cocaína en Colombia había aumentado y que su política de “paz total” habría favorecido el crecimiento de organizaciones criminales. Esas afirmaciones fueron la base pública de la decisión adoptada por Washington en octubre de 2025.
La inclusión en la lista de sancionados tuvo efectos financieros y políticos inmediatos. Entre sus implicaciones estuvieron restricciones para operaciones con personas y empresas estadounidenses, además de un fuerte deterioro diplomático.
Reunión Donald Trump – Gustavo Petro en la Casa Blanca
Petro y Trump sostuvieron una reunión privada en la Casa Blanca el 3 de febrero de 2026, en medio de un proceso de recomposición de la relación entre Colombia y Estados Unidos tras la crisis diplomática de enero. El encuentro se dio después de varios contactos reservados y de una primera llamada de distensión entre ambos gobiernos. Más adelante, el 12 de marzo, Reuters informó que ambos presidentes volvieron a hablar por teléfono y que Trump le expresó a Petro que era bienvenido en Estados Unidos, una señal de que el canal político entre los dos mandatarios seguía abierto.
La reunión en Washington se enmarcó en una agenda de seguridad, energía, narcotráfico y cooperación bilateral, temas que han marcado la relación reciente entre Bogotá y Washington. Luego de semanas de tensiones y cruces públicos. En ese contexto, el acercamiento fue leído como un intento de estabilizar la relación bilateral y mantener la coordinación entre ambos gobiernos en asuntos estratégicos para la región.
Qué se sabe de las razones de la devolución
Hasta ahora, ni el Departamento de Estado ni la Casa Blanca han difundido públicamente, en las fuentes consultadas, una explicación detallada sobre las razones específicas de la restitución anunciada por Petro este 17 de marzo. Lo que sí dijo el mandatario es que la devolución opera “como presidente” y “hasta el final del mandato”, una precisión que sugiere un alcance atado a su condición de jefe de Estado y no necesariamente a una rehabilitación plena de su situación frente a todas las medidas adoptadas por Washington en 2025. Esa interpretación es una inferencia a partir del mensaje del presidente, no una explicación oficial de Estados Unidos.
En su publicación, Petro también expresó que después de terminar su mandato no cree necesitar visa para viajar a Estados Unidos y agregó que espera ser retirado de la “lista” por decisión del propio gobierno estadounidense. Con esa referencia, el presidente aludió a la lista de sanciones de OFAC, conocida en el debate público colombiano como “lista Clinton”.
Un episodio marcado por contradicciones y tensión diplomática
El episodio de la visa quedó atravesado por dos momentos distintos. El primero ocurrió en abril de 2025, cuando Petro dijo que creía que le habían quitado el documento, pero entonces no hubo confirmación oficial y surgieron versiones contradictorias desde Colombia y Estados Unidos. El segundo llegó en octubre de 2025, cuando el Tesoro sí anunció sanciones formales contra el mandatario, un hecho que tensó al máximo la relación bilateral y que terminó afectando su capacidad de viajar a ese país. La devolución anunciada ahora parece cerrar, al menos de forma parcial y temporal, ese capítulo.


