
Leonel Enrique Llanos Paternina es señalado de conducir la motocicleta utilizada para movilizar al sicario que atacó al empresario arrocero Gustavo Andrés Aponte Fonnegra y a su escolta el pasado 11 de febrero en el norte de Bogotá. La investigación apunta ahora a una impactante hipótesis: el verdadero objetivo del atentado habría sido otro hombre con características físicas y vestimenta similares a las de Aponte.
La investigación por el asesinato del reconocido empresario Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, propietario de Arroz Sonora, registra un avance clave más de seis meses después del ataque sicarial que conmocionó a Bogotá: la Fiscalía confirmó la primera captura de uno de los presuntos integrantes de la estructura que habría participado en el crimen.
Se trata de Leonel Enrique Llanos Paternina, señalado por los investigadores como el hombre que habría conducido la motocicleta utilizada para transportar al sicario encargado de ejecutar el atentado.
Sin embargo, el avance judicial viene acompañado de un giro todavía más sorprendente en el expediente. La línea investigativa que mantiene la Fiscalía apunta a que Aponte no habría sido el verdadero objetivo de los sicarios y su asesinato habría sido consecuencia de una equivocación.
El empresario murió el 11 de febrero de 2026, después de ser atacado cuando salía de un gimnasio ubicado en el sector de La Cabrera, sobre la calle 85 con carrera Séptima, en el norte de Bogotá.
En el atentado también murió su escolta, Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, un policía retirado que lo acompañaba en ese momento.
¿Quién es el primer capturado?
De acuerdo con la información conocida dentro del proceso, Leonel Enrique Llanos Paternina sería uno de los hombres que habría prestado apoyo logístico para ejecutar el crimen.
La Fiscalía lo señala específicamente de ser el conductor de la motocicleta en la que se movilizó el sicario.
Tras su captura comenzaron las respectivas audiencias ante un juez de control de garantías.
Llanos Paternina deberá responder dentro del proceso por homicidio en calidad de coautor, porte ilegal de armas y su presunta participación logística en el atentado.
Su captura representa un avance importante porque hasta ahora las autoridades habían reconstruido buena parte de la ejecución del crimen mediante cámaras de seguridad, testimonios y otros elementos técnicos, pero continuaban trabajando para identificar y judicializar a quienes participaron directamente.
Las autoridades mantienen las investigaciones para ubicar al hombre que habría disparado contra Aponte y su escolta, así como establecer quiénes integraban la estructura que planeó el atentado y quién ordenó el homicidio.
La principal hipótesis: Gustavo Aponte habría muerto por equivocación
El elemento que cambia sustancialmente la lectura inicial del asesinato es la hipótesis que actualmente sigue la Fiscalía.
Los investigadores consideran que los integrantes de la organización criminal no pretendían asesinar a Gustavo Aponte.
El verdadero objetivo, según la información conocida del proceso, habría sido un hombre identificado como Olimpo Antonio Oliver Peñaranda.
La investigación habría establecido que ese hombre presentaba características morfológicas y de vestuario similares a las que tenía Aponte durante la tarde del atentado.
La hipótesis indica que los integrantes de la organización criminal venían realizando seguimientos a Oliver Peñaranda, pero habrían confundido al empresario cuando salió del gimnasio.
El abogado Mario Iguarán, representante de víctimas de la familia Aponte, aseguró que los elementos recopilados dentro de la investigación respaldan esa línea.
“Dentro de la investigación, está plenamente acreditado por prueba testimonial, documental y técnica que de lo que se trató fue de un lamentable error”, afirmó.
Iguarán agregó que los integrantes de la organización que ejecutó el ataque tenían otro objetivo.
“Estos sujetos, miembros de una organización criminal, de una oficina de sicarios, pretendían asesinar al señor Olimpo Antonio Oliver Peñaranda”, aseguró el abogado.
La Fiscalía deberá ahora continuar recaudando elementos materiales probatorios que permitan establecer toda la cadena criminal detrás del atentado y determinar por qué Oliver Peñaranda habría sido seleccionado como objetivo.
Así fue el asesinato frente al gimnasio
El crimen ocurrió en la tarde del miércoles 11 de febrero de 2026, en uno de los sectores más exclusivos y transitados del norte de Bogotá.
Aponte había asistido a un gimnasio localizado en inmediaciones de la calle 85 con carrera Séptima, en La Cabrera.
Las primeras reconstrucciones realizadas por las autoridades establecieron que el sicario llegó anticipadamente al sector.
El entonces comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá explicó que las cámaras permitieron establecer que se trató de un ataque cuidadosamente preparado. Los investigadores determinaron que el agresor esperó a las víctimas y tenía ubicada previamente la motocicleta que utilizaría para escapar.
Uno de los elementos que llamó particularmente la atención fue la apariencia del atacante: vestía saco y corbata, una posible estrategia para pasar inadvertido en la zona.
Cuando Aponte salió acompañado por su escolta, el atacante abrió fuego contra ellos.
Los dos hombres fueron trasladados a la Clínica del Country, pero fallecieron como consecuencia de las heridas.
Posteriormente, el sicario escapó en una motocicleta conducida, según sostiene ahora la Fiscalía, por Llanos Paternina.
El asesinato de su escolta también hace parte del caso
En el atentado también perdió la vida Luis Gabriel Gutiérrez Garzón, quien trabajaba como escolta del empresario y había pertenecido a la Policía Nacional.
Gutiérrez estaba retirado de la institución desde 2021 y posteriormente se había dedicado a actividades de seguridad privada.
Las primeras indagaciones conocidas después del doble homicidio señalaron que las víctimas no habían informado previamente sobre amenazas que permitieran anticipar un atentado.
Precisamente esa circunstancia abrió desde el comienzo diferentes líneas investigativas sobre los posibles móviles.
La hipótesis de la equivocación podría explicar por qué el empresario terminó siendo víctima de una operación criminal aparentemente planificada pese a que, inicialmente, no aparecían amenazas conocidas en su contra.
¿Quién era Gustavo Andrés Aponte?
Aponte era uno de los empresarios reconocidos del sector agroindustrial colombiano y pertenecía a una familia con una larga tradición en los negocios del campo.
Tenía alrededor de 46 años al momento de su asesinato y era padre de cuatro hijos.
Era propietario y directivo de Arroz Sonora, compañía cuya historia está estrechamente vinculada a la familia Aponte.
La marca comenzó operaciones en Tolima en 1978. El Grupo Aponte, ligado al empresario ganadero Adolfo Aponte Acuña, adquirió inicialmente una participación en la empresa y posteriormente tomó el control de la compañía.
Con el paso de los años, el negocio dejó de ser solamente un molino regional y se convirtió en uno de los actores importantes del mercado arrocero colombiano.
Aponte representaba la tercera generación de una familia dedicada a la agroindustria.
Su actividad empresarial no estaba limitada al arroz.
También estuvo vinculado a compañías del sector de empaques, entre ellas Flexo Spring, y desarrollaba actividades ganaderas.
Dentro de sus inversiones agropecuarias aparecían las fincas La Angostura y La Alcancía, vinculadas a proyectos de ganadería de alta genética.
Arroz Sonora y un importante patrimonio empresarial
Para el momento de su muerte, Arroz Sonora había alcanzado una posición relevante dentro de la industria nacional.
Información publicada después del asesinato señalaba que la compañía registraba ventas anuales cercanas a los $850.000 millones y utilidades superiores a los $9.000 millones, convirtiéndose además en uno de los mayores compradores de arroz paddy del país.
Aponte también tenía intereses en la industria de empaques y en actividades ganaderas, por lo que después del homicidio los investigadores revisaron inicialmente sus movimientos empresariales, relaciones comerciales y actividades desarrolladas antes del atentado.
Sin embargo, la nueva hipótesis conocida dentro del proceso aleja, al menos por ahora, la posibilidad de que sus actividades empresariales fueran necesariamente el origen del asesinato.
Su faceta social y religiosa
Además de sus negocios, Aponte era conocido por su profunda fe religiosa y su trabajo social.
Hacía parte del consejo directivo de la Fundación Aponte Rojas, organización dedicada al acompañamiento y formación de niños, jóvenes y familias en condiciones de vulnerabilidad.
La fundación desarrollaba parte de su actividad social en sectores populares de Bogotá.
Personas cercanas al empresario destacaron después de su muerte su participación frecuente en actividades religiosas y proyectos de ayuda a comunidades vulnerables.
Incluso, pocas horas antes de ser asesinado, había participado en actividades relacionadas con su vida religiosa.
¿Qué falta por esclarecer?
La captura de Llanos Paternina es apenas una pieza dentro de una investigación que todavía tiene interrogantes fundamentales por resolver.
La Fiscalía busca establecer quién disparó, quién contrató a la organización criminal, quién impartió la orden y quiénes participaron en los seguimientos y la planeación logística.
También deberá esclarecer por qué Olimpo Antonio Oliver Peñaranda habría sido el verdadero objetivo, quién quería asesinarlo y cuáles eran las razones detrás de ese supuesto encargo criminal.
Otro aspecto determinante será reconstruir cómo ocurrió la presunta confusión y qué elementos llevaron a los sicarios a concluir que Gustavo Aponte era el hombre al que buscaban.
La Fiscalía cuenta, según el abogado de la familia, con prueba testimonial, documental y técnica que respaldaría la hipótesis del error.
La captura del presunto conductor de la motocicleta podría permitir avanzar en la identificación del resto de participantes y reconstruir los movimientos de la organización antes y después del ataque.
Más de seis meses después del doble homicidio, la investigación entra así en una nueva etapa. Lo que inicialmente parecía un ataque cuidadosamente dirigido contra un poderoso empresario del sector arrocero podría terminar siendo, de acuerdo con la hipótesis que hoy sigue la Fiscalía, un crimen ejecutado contra la persona equivocada.