Investigación accidente del Hércules en Putumayo se centra en cajas negras, videos y evidencia en tierra

Las autoridades analizan fallas mecánicas, peso de la aeronave y decisiones operacionales, mientras la Fuerza Aeroespacial dice que el avión estaba apto para volar

La investigación por el accidente del avión Hércules C-130H de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), siniestrado poco después de despegar de Puerto Leguízamo, Putumayo, avanzará sobre tres ejes principales: los registros de vuelo, la evidencia recogida en tierra y la reconstrucción técnica de la maniobra final de la aeronave. De manera oficial, el balance más reciente da cuenta de 69 fallecidos y 58 heridos, en una de las tragedias aéreas militares más graves de los últimos años en Colombia.

La aeronave accidentada, el FAC 1016, cubría la ruta Puerto Leguízamo–Puerto Asís. De acuerdo con la relación oficial entregada por las autoridades militares y reiterada en reportes periodísticos, a bordo iban 127 personas: 11 tripulantes, 113 militares del Ejército y 2 integrantes de la Policía Nacional. El accidente ocurrió minutos después del despegue, cuando el aparato cayó a aproximadamente 1,8 kilómetros de la pista, tras un viraje en descenso cuyas causas aún no han sido establecidas.

Qué se investigará

La FAC abrió una investigación técnica formal bajo protocolos nacionales e internacionales. El proceso incluirá el análisis de las cajas negras —tanto los datos de vuelo como las grabaciones de cabina—, la revisión de videos del despegue y de la caída, entrevistas a sobrevivientes y personal de apoyo, así como la evaluación de factores técnicos, humanos y ambientales. Según lo informado por el comandante de la institución, también habrá acompañamiento de expertos de Estados Unidos para validar hallazgos.

Uno de los puntos clave será el examen especializado de los motores y de otros componentes que resultaron afectados por el incendio posterior al impacto. Las autoridades han advertido que esa fase puede tardar, porque varias piezas deberán ser revisadas por fabricantes y técnicos especializados antes de establecer una causa concluyente.

Las hipótesis que están sobre la mesa

Aunque no existe una conclusión oficial, las primeras hipótesis que circulan entre expertos consultados por medios nacionales y voces del ámbito militar retirado apuntan a tres posibilidades: falla de motor o de motores durante el ascenso inicial, problemas de peso y balance y factores humanos u operacionales durante una fase crítica del vuelo.

La hipótesis mecánica se apoya en videos conocidos hasta ahora, en los que algunos analistas dicen percibir una posible pérdida de potencia o desaceleración. En esa línea, la pregunta central es si el avión sufrió una reducción de empuje en uno o varios motores justo después del despegue, cuando la aeronave aún volaba a baja altura y con un margen de reacción muy reducido.

También ha surgido la discusión sobre el peso total transportado. Algunos analistas han puesto el foco en la cantidad de uniformados a bordo y en el impacto que ello pudo tener sobre la sustentación, especialmente en una fase de ascenso inicial. Sin embargo, esa línea sigue siendo una hipótesis no confirmada y dependerá de la revisión de los cálculos de carga, distribución de peso y condiciones operacionales del momento.

En cuanto al factor humano, la investigación deberá establecer si hubo alguna decisión operacional determinante o si la tripulación intentó una maniobra de emergencia para recuperar control o forzar un aterrizaje antes del impacto. Por ahora, las autoridades no han atribuido responsabilidad a la tripulación y han insistido en esperar los resultados técnicos.

«No hay evidencia de un ataque externo» Presidente

Tanto el Gobierno como los mandos militares han señalado de forma preliminar que no hay evidencia de un ataque externo contra la aeronave. El presidente Gustavo Petro afirmó que no se observan signos de explosión previa ni indicios de que el siniestro hubiera sido causado por un cohete o un dron, mientras que otros reportes coinciden en que las detonaciones escuchadas después correspondieron al incendio y a la munición transportada por la tropa.

Tampoco hay, de momento, una conclusión oficial que vincule el accidente con la longitud de la pista de Puerto Leguízamo. Ese punto también fue mencionado por el presidente, quien dijo que la pista estaba habilitada para ese tipo de aeronave, aunque aclaró que la investigación deberá establecer con precisión qué ocurrió en los segundos previos a la caída.

Qué dijo el comandante de la Fuerza Aeroespacial

El comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, general Carlos Fernando Silva, sostuvo que el avión “se encontraba en condiciones de aeronavegabilidad para el cumplimiento de su misión” y que también lo estaban los 11 miembros de la tripulación. En su declaración, insistió en que el proceso investigativo debe avanzar con respaldo técnico y sin conclusiones apresuradas.

Silva detalló que la aeronave fue fabricada en 1983 y llegó a Colombia en 2020, y que luego fue sometida a un mantenimiento mayor programado con un costo cercano a 3 millones de dólares. Según el oficial, ese proceso permitió devolverla al servicio con horas de vuelo disponibles suficientes, al punto de afirmar que, bajo los parámetros de uso habituales, el aparato todavía podía operar durante varias décadas más.

El comandante también explicó que, tras despegar de Bogotá a las 7:00 a. m., la aeronave aterrizó en Puerto Leguízamo hacia las 8:23 a. m. para embarcar personal militar. Más tarde, en el trayecto siguiente, con 113 soldados a bordo, ocurrió el accidente a las 9:41 a. m. Esa cronología será una de las bases de la reconstrucción técnica del siniestro.

El debate sobre el estado de la flota

La tragedia abrió además una discusión pública sobre la antigüedad de la flota militar. El presidente Petro cuestionó el uso de aeronaves de segunda mano y habló de equipos “obsoletos”, mientras la FAC respondió con datos de mantenimiento, horas remanentes y revisiones programadas para defender que el Hércules accidentado estaba técnicamente habilitado para operar. Esa diferencia de posiciones ha trasladado el debate del plano político al técnico, donde la evidencia pericial será la que determine qué falló.

Una investigación que apenas comienza

Por ahora, la conclusión oficial sigue abierta. La prioridad inmediata está en el análisis de los registradores de vuelo, la inspección de los restos de la aeronave y la recopilación de testimonios de sobrevivientes y rescatistas. Solo después de esa revisión será posible establecer si la tragedia fue consecuencia de una falla mecánica, un problema de carga, una cadena de decisiones operacionales o una combinación de factores.