
El departamento enfrenta una de las emergencias forestales más graves de los últimos años. Los reportes conocidos este viernes hablan de hasta 24 conflagraciones en 13 municipios y más de 20.000 hectáreas afectadas. En San Luis, ocho viviendas fueron consumidas totalmente y otras cuatro sufrieron daños. La UNGRD reportaba a las 10:30 de la mañana 11 incendios activos en Tolima. Gualanday, Coello, es uno de los puntos más críticos.
El fuego continúa avanzando en diferentes regiones del Tolima y mantiene en máxima alerta a autoridades, organismos de socorro y comunidades rurales. Durante la noche del jueves 20 y la madrugada de este viernes 21 de agosto se intensificaron varias conflagraciones, especialmente en Gualanday, corregimiento de Coello, mientras nuevos reportes muestran la dimensión de una emergencia que ya ha consumido miles de hectáreas de vegetación, cultivos y bosques.
Los balances han cambiado rápidamente durante las últimas horas debido a la aparición, control y reactivación de diferentes focos. La gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, reportó durante la mañana hasta 22 incendios forestales en 14 municipios, mientras otro balance conocido posteriormente habló de 24 conflagraciones en 13 municipios.
La cifra de afectación ambiental también es alarmante: autoridades departamentales estiman que alrededor de 20.000 hectáreas han sido alcanzadas por las llamas.
El reporte operativo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con corte a las 10:30 de la mañana del viernes 21 de agosto, permitió precisar cuáles emergencias continuaban activas y requerían atención prioritaria.
11 incendios permanecían activos en Tolima
Según el balance de la Sala de Crisis de la UNGRD, a esa hora Colombia tenía 12 incendios forestales activos: 11 en Tolima y uno en Cundinamarca.
Los incendios activos reportados en territorio tolimense eran:
- Suárez: sector Cerro Las Mercedes.
- Carmen de Apicalá: sector Bomberos Garagoa.
- San Luis: Escuela Nacional de Entrenamiento Policial (CENOP).
- Alvarado: sector Mesa de las Yeguas.
- Armero: vereda Maracaibo.
- Villahermosa: vía Líbano-Villahermosa.
- Rovira: corregimiento La Reforma.
- San Sebastián de Mariquita: vereda La María.
- Chaparral: vereda Tamirco.
- Chaparral: vereda La Unión.
- Coyaima: vereda Meche San Cayetano.
El hecho de que el consolidado de la UNGRD registre 11 incendios activos, mientras otros balances departamentales hablan de entre 22 y 24 conflagraciones, responde a diferencias en los horarios de corte y a que algunos eventos pueden encontrarse controlados, en liquidación o todavía bajo verificación.
A escala nacional, el reporte de las 10:30 de la mañana señalaba 21 eventos en seguimiento, 12 incendios activos y 10 controlados, en medio de la segunda temporada de menos lluvias.
Más de 20.000 hectáreas afectadas
La dimensión ambiental de la emergencia es enorme.
Los balances departamentales conocidos este viernes estiman que las llamas han afectado alrededor de 20.000 hectáreas, entre pastos, rastrojos, cultivos, árboles y ecosistemas naturales.
La emergencia se ha expandido rápidamente. El 17 de agosto se hablaba de aproximadamente 11.000 hectáreas afectadas, mientras desde julio ya se habían registrado cerca de 100 eventos relacionados con incendios en el departamento.
Las altas temperaturas, la reducción de las precipitaciones, la vegetación seca y los fuertes vientos están favoreciendo la propagación del fuego y dificultando las operaciones de extinción.
San Luis: ocho viviendas destruidas
Uno de los municipios que presenta el panorama más grave es San Luis.
El alcalde Ricardo Acosta informó que aproximadamente el 20 % del territorio municipal se ha quemado en menos de diez días.
El mandatario confirmó además que ocho viviendas quedaron completamente destruidas por las llamas y otras cuatro resultaron afectadas.
La emergencia representa igualmente una amenaza para la actividad ganadera: alrededor de 25.000 cabezas de ganado se encuentran en riesgo debido a la destrucción de pastos, pérdida de fuentes de alimentación, dificultades para acceder al agua y avance de los incendios.
Las llamas también llegaron a las inmediaciones de la Escuela Nacional de Entrenamiento Policial (CENOP), convirtiendo este sector en uno de los puntos prioritarios de las operaciones.
Gualanday, rodeado por las llamas
Otro de los escenarios más dramáticos se encuentra en Gualanday, corregimiento del municipio de Coello.
Entre la tarde y noche del jueves y las primeras horas de este viernes, enormes columnas de humo y llamas rodearon diferentes sectores de la población.
Los reportes preliminares estiman que solo en esta zona el incendio ha consumido más de 300 hectáreas, mientras varias viviendas y predios rurales permanecen amenazados.
La emergencia llegó a comprometer sectores cercanos a la vía nacional y generó restricciones sobre el corredor Ibagué-Espinal.
La gravedad de la situación llevó al municipio de Coello a declarar urgencia manifiesta, mecanismo con el que la administración busca disponer rápidamente de bienes, servicios y recursos para contratar apoyo aéreo y fortalecer las operaciones contra las llamas.
El fuego también avanzó hacia sectores como Caimito y Las Avispas, donde las autoridades reportaron nuevas afectaciones.
Más de 150 bomberos en Coello
La respuesta en Gualanday y Coello obligó a realizar un importante despliegue.
Más de 150 bomberos de diferentes municipios fueron enviados a la zona para combatir las llamas. Participan unidades procedentes de Suárez, Armero Guayabal, Villahermosa, Líbano, Rovira, Chaparral, Carmen de Apicalá, Coyaima, Coello, Espinal, Fresno e Ibagué.
También fueron desplegados el Grupo Táctico de Bomberos Forestales de Riosucio y unidades especializadas procedentes de Boyacá y Girardot.
A estas capacidades se suman integrantes del Ejército, Policía, Fuerza Aeroespacial, Defensa Civil, UNGRD y cuerpos de bomberos procedentes de otros departamentos.
Suárez y Carmen de Apicalá: terreno dificulta las operaciones
El ministro del Interior, Rodrigo Lara, entregó un balance sobre las dificultades que enfrentan los equipos desplegados en terreno.
En Carmen de Apicalá y Suárez, las características geográficas están complicando las labores terrestres, por lo que las autoridades han tenido que recurrir al apoyo aéreo de la UNGRD y de la Policía.
La situación es especialmente compleja en áreas montañosas donde los vehículos no pueden ingresar y los bomberos deben desplazarse a pie cargando herramientas y equipos.
Armero Guayabal: hasta dos horas para llegar al fuego
En Armero Guayabal, otro de los puntos críticos, los organismos de emergencia enfrentan dificultades similares.
Los desplazamientos hasta algunos sectores afectados pueden tardar aproximadamente dos horas, lo que complica transportar agua y mantener abastecidas las bombas utilizadas para combatir el incendio.
Los incendios también mantienen operaciones en Chaparral, Ortega, Coyaima, Rovira, Villahermosa y Mariquita, entre otros municipios.
Coyaima: viviendas lograron ser protegidas
En Coyaima, los organismos de emergencia lograron proteger varias viviendas que estaban amenazadas directamente por las llamas.
Sin embargo, las autoridades mantienen la alerta porque el incendio podría extenderse hacia otras áreas y eventualmente avanzar en dirección a Chaparral.
Precisamente Chaparral tenía este viernes dos focos activos reportados oficialmente: uno en la vereda Tamirco y otro en La Unión.
La fauna silvestre, otra víctima de la emergencia
Los incendios no solamente están destruyendo viviendas, cultivos y vegetación.
El impacto sobre la fauna silvestre comienza a convertirse en una tragedia paralela.
En las zonas afectadas han sido encontrados animales muertos, heridos o con quemaduras. Entre las especies expuestas aparecen venados, zarigüeyas, armadillos, iguanas, zorros, búhos, osos hormigueros, conejos silvestres, serpientes, ardillas, osos perezosos y numerosas especies de aves.
En algunos sectores las llamas han alcanzado alturas cercanas a cinco metros, reduciendo considerablemente las posibilidades de escape de animales que habitan bosques y zonas de vegetación densa.
La pérdida de miles de hectáreas implica además destrucción de hábitat, fuentes de alimento y refugios naturales, por lo que las consecuencias ambientales permanecerán incluso después de extinguir los incendios.
Refuerzos desde otros departamentos
La magnitud de la emergencia superó las capacidades ordinarias de algunos municipios y obligó a movilizar apoyo desde otras regiones.
Al Tolima han llegado o están siendo enviados equipos procedentes de Huila, Bogotá, Valle del Cauca y otras regiones, mientras Ejército, Policía, Fuerza Aeroespacial, Bomberos y UNGRD mantienen operaciones conjuntas.
El ministro Rodrigo Lara confirmó que brigadas del Valle del Cauca se desplazaban hacia las zonas afectadas y reconoció que los cuerpos de bomberos requieren más equipos especializados.
La prioridad, según el Gobierno, es proteger las poblaciones y evitar que las llamas alcancen viviendas, infraestructura estratégica y nuevas áreas de bosque.
Gobernadora advierte sobre posibles incendios provocados
Las autoridades también comenzaron a investigar las causas de las conflagraciones.
La gobernadora Adriana Magali Matiz aseguró que, además de incendios relacionados con quemas que se salen de control, existen reportes que obligan a investigar una posible intervención criminal en algunos puntos.
Particularmente en Coello, habitantes reportaron presuntamente haber observado personas en motocicletas en sectores donde posteriormente aparecieron focos de fuego.
La gobernadora aseguró que la información está siendo investigada y que Policía y Ejército adelantan labores de inteligencia para establecer qué ocurrió.
Por ahora, no existe una conclusión judicial que permita atribuir esos incendios a personas determinadas.
Tolima enfrenta una emergencia ambiental de grandes proporciones
El panorama cambia prácticamente cada hora.
Mientras algunos incendios son controlados, otros se reactivan debido a los vientos, las altas temperaturas y las condiciones extremadamente secas de la vegetación.
Los diferentes cortes conocidos durante este viernes reflejan esa dinámica: la UNGRD registraba 11 incendios activos en Tolima a las 10:30 de la mañana, mientras los reportes departamentales contabilizaban entre 22 y 24 conflagraciones o frentes de atención en 13 o 14 municipios.
Más allá de esa variación operativa, la dimensión de la emergencia ya es evidente: alrededor de 20.000 hectáreas afectadas, viviendas destruidas, miles de animales de producción en riesgo, fauna silvestre muerta o herida y comunidades enteras amenazadas por el avance del fuego.
Gualanday y San Luis concentran buena parte de la atención, pero los incendios permanecen distribuidos por el norte, centro y sur del departamento.
Las autoridades mantienen activos los puestos de mando y las operaciones terrestres y aéreas. La prioridad durante las próximas horas será evitar pérdidas humanas, proteger viviendas y controlar los focos antes de que las condiciones meteorológicas permitan una nueva expansión de las llamas.