
Cuando Petro llegó a la Presidencia, el galón de gasolina costaba mas de nueve mil pesos. Cuando se fue, casi 16.000. La gasolina subió casi 73 % en cuatro años, más del doble que la inflación.
¿La excusa? Tapar el hueco del fondo de estabilización de precios de los combustibles. Lo que pocos saben, es que en 2024 se alcanzó el precio internacional, y sin embargo Petro siguió incrementándolo. A comienzos de 2026, según los expertos, pagábamos hasta cuatro mil pesos de más por cada galón. Este dinero se destinó a cubrir el subsidio del diésel, tema este que el gobierno Petro nunca se atrevió a enfrentar. Ah, y la rebajita de 500 pesos llegó, qué casualidad, semanas antes de elecciones.
Como si fuera poco, nos dejó a Ecopetrol, la gallina de los huevos de oro, poniendo menos huevos. Utilidades por el piso, dividendos a la mitad, un presidente de la empresa enredado con la justicia y ni un contrato nuevo de exploración.
Ahora, razonablemente, el presidente Abelardo de la Espriella frenó el alza de la gasolina en septiembre y en octubre. Tiene sentido: el país viene de un terremoto, la inflación volvió a subir, el Banco de la República acaba de subir las tasas de interés al 12,25 % y el bolsillo de la gente está apretado.
Pero frenar es apenas el primer paso. La guerra entre Estados Unidos e Irán, que tiene casi cerrado el estrecho de Ormuz, mantiene el barril de petróleo rondando los cien dólares. Y aquí el diésel se vende unos ocho mil pesos por debajo de su precio real. Ese hueco podría pasar este año de seis billones de pesos, y de una u otra forma lo pagamos todos.
¿Cuál va a ser la regla para fijar el precio? ¿Qué va a pasar con el diésel? ¿De dónde va a salir la plata?. Esperamos que el Ministerio de Hacienda y el Gobierno Nacional presenten pronto una solución sostenible. O que, por lo menos, nos digan cómo se va a preparar el país para las subidas del barril y para el sube y baja del dólar. Que la gasolina cueste lo que vale, ni un peso más.
En breve, De la Espriella deberá asumir una decisión difícil: ajustar el diésel con un déficit que esta proyectado en 6.6 billones de pesos, sin afectar el sector transporte evitando que se encarezca el precio de la comida y los ojos tienen que estar puestos en Ecopetrol. Necesitamos una gerencia técnica que vuelva a explorar, para que la empresa vuelva a ser la gallina de los huevos de oro y el orgullo de los colombianos. Sola no va a arreglar la problemática de los combustibles, pero sin ella no hay con qué.
El Presidente está siendo extremamente coherente con sus promesas de campaña. Pero hay que reconocer que el país lo dejaron peor de lo que imaginamos. Tendrá que ser extremadamente creativo el gobierno, para atender las demandas sociales sin incrementar impuestos ni el precio de los combustibles.