La Fiscalía le imputó tres feminicidios agravados en concurso. En la diligencia judicial, el procesado admitió su responsabilidad por el crimen de una mujer de 42 años y de sus hijas, de 20 y 17 años, halladas sin vida en una vivienda del barrio Atalayas, en el sur de Bogotá.
La audiencia contra Cristian Camilo Valencia Hurtado cerró este miércoles con una decisión clave para el proceso: el hombre señalado de asesinar a su pareja y a las dos hijas de ella en una vivienda de Bosa aceptó los cargos formulados por la Fiscalía. La diligencia se adelantó el 25 de marzo de 2026 y dejó formalmente vinculado al procesado por tres feminicidios agravados, en concurso, por el crimen de Deisy Anaimer Granados Arboleda, de 42 años; Karen Juliana Penagos Granados, de 20; y Santhal Daniela Penagos Granados, de 17.
La imputación se produjo un día después del hallazgo de los cuerpos en una casa del barrio Atalayas, en la localidad de Bosa. Según la reconstrucción conocida hasta ahora, el caso salió a la luz el 24 de marzo, cuando familiares de las víctimas, preocupados porque habían dejado de responder llamadas y mensajes, acudieron a la vivienda y, con apoyo de la Policía y del Cuerpo de Bomberos, lograron ingresar al inmueble. Dentro de la casa fueron encontrados los tres cuerpos sin vida y también el hoy procesado, con aparentes signos de intoxicación.
Lo que pasó en la audiencia
Durante la audiencia de imputación, la Fiscalía le atribuyó a Valencia Hurtado la autoría de tres feminicidios agravados. El Espectador reportó que el ente acusador presentó los cargos por el asesinato de una mujer y sus dos hijas, una de ellas menor de edad, y que, una vez escuchó la formulación, el procesado aceptó los cargos ante el juez. Esa admisión marca el rumbo del expediente, porque deja superada la discusión sobre la imputación y encamina el caso hacia la etapa de individualización de pena y sentencia.
En la exposición de la Fiscalía, citada por ese medio, se indicó que los hechos ocurrieron dentro de la vivienda donde el procesado convivía con Deisy Granados y con las dos hijas de ella. La fiscal del caso reconstruyó que la familia había perdido contacto con las víctimas desde la noche del viernes 20 de marzo, varios días antes del hallazgo, una circunstancia que ahora hace parte central del análisis de tiempo, modo y lugar del crimen.
El alcance penal de la imputación también fue destacado en la audiencia. De acuerdo con la información divulgada por El Espectador, la pena base parte de 500 meses de prisión por el delito más grave y podría aumentar por el concurso de conductas y por el hecho de que una de las víctimas era menor de edad. Esa referencia no equivale todavía a una condena concreta, pero sí muestra la gravedad con la que la Fiscalía y la justicia están tratando el caso.
El contexto del caso
La escena fue descubierta tras una alerta a la línea de emergencias. El comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, brigadier general Giovanni Cristancho, explicó que las patrullas llegaron luego de una llamada de un familiar y que, al encontrar la vivienda cerrada por dentro, requirieron el apoyo de los Bomberos para ingresar. Una vez adentro, encontraron los cuerpos de las tres mujeres y al presunto agresor aún en el inmueble.
Las víctimas fueron identificadas como Deisy Anaimer Granados Arboleda, de 42 años, y sus hijas Karen Juliana Penagos Granados, de 20 años, y Santhal Daniela Penagos Granados, de 17. Valencia Hurtado era la pareja de Deisy y padrastro de las dos jóvenes. Distintos reportes coinciden en que el señalado agresor fue capturado en el lugar y trasladado a un centro médico por un aparente intento de envenenamiento. El general Cristancho lo resumió así: “El victimario, pareja y padrastro de las víctimas, quien se encontraba en el lugar de los hechos, inmediatamente fue capturado, remitido a centro médico por aparente intento de envenenamiento”.
El caso provocó una fuerte reacción institucional en Bogotá. El alcalde Carlos Fernando Galán afirmó que el crimen no solo enluta a una familia, sino a toda la ciudad, mientras la Secretaría Distrital de la Mujer anunció acompañamiento psicosocial y jurídico para los allegados de las víctimas. La secretaria Laura Tami pidió a la Fiscalía avanzar “con celeridad y rigor” en el esclarecimiento de los hechos y advirtió que no puede haber impunidad frente a la violencia contra las mujeres.
La Policía de Bogotá informó en horas de la mañana del martes 24 de marzo de 2026 sobre el caso de un hombre que habría asesinado a tres mujeres en Bosa, al sur de Bogotá. Los hechos ocurrieron en el barrio Atalayas.
El brigadier general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, se pronunció sobre este hecho:
“Con profundo dolor informamos sobre un trágico hecho que ha impactado a una familia en la localidad de Bosa. La llamada de la línea 123 realizada por un familiar de las víctimas alertó a los uniformados, quienes acudieron esta mañana a una residencia ubicada en el barrio Atalayas de la localidad de Bosa”.
Los uniformados acudieron inmediatamente con apoyo del Cuerpo Oficial de Bomberos, quienes ingresaron a la vivienda y encontraron los cuerpos sin vida de tres mujeres: una de 42 años y sus dos hijas, de 17 y 20 años. El presunto feminicida, pareja y padrastro de las víctimas respectivamente, se encontraba en el lugar de los hechos. La Policía lo capturó al instante y lo remitió a un centro médico por aparente intento de envenenamiento.
Qué sigue en el proceso
Con la aceptación de cargos, el proceso entra en una fase distinta. la decisión judicial que deberá fijar la sanción definitiva dentro del expediente. Por ahora, el dato central es que la audiencia terminó con la admisión de responsabilidad del hombre señalado de cometer uno de los casos de violencia feminicida más graves conocidos este año en Bogotá.
La investigación, sin embargo, no se agota con esa aceptación. Las autoridades todavía deben consolidar todos los elementos de contexto sobre lo ocurrido dentro de la vivienda de Atalayas, el momento exacto de las muertes, la secuencia de los hechos y los antecedentes de la convivencia entre el procesado y las víctimas.


