La Personería de Bogotá encendió una nueva alarma sobre la crisis que enfrenta la Nueva EPS en la capital, advirtiendo que la entidad atraviesa un colapso operativo que estaría vulnerando de manera grave y sistemática el derecho a la salud de miles de ciudadanos.
Según el organismo de control, entre enero y septiembre de este año se han registrado 1.943 quejas de afiliados que no recibieron atención, lo que convierte a la Nueva EPS en la entidad con mayor número de reclamos en la ciudad: una de cada cinco quejas contra las EPS corresponde a esta aseguradora.
El panorama descrito por la Personería da cuenta de fallas profundas en la operación diaria de la EPS. La mayoría de los usuarios se quejan por la falta de entrega de medicamentos y por la imposibilidad de acceder a citas médicas. De hecho, el 49% de los reclamos se relaciona con demoras prolongadas en la entrega de fórmulas, mientras que un 36% corresponde a pacientes que no logran conseguir citas con especialistas o médicos generales. La entidad advierte que no se trata de episodios aislados, sino del resultado de un colapso estructural que tiene causas técnicas y financieras. La misma EPS, según el reporte, ha reconocido problemas en la implementación de un nuevo software de gestión, así como dificultades económicas que están afectando la atención.
Este deterioro interno ha desencadenado un efecto dominó cuyo impacto recae directamente sobre los pacientes. La Personería asegura que la crisis con los operadores farmacéuticos, como Audifarma, está dejando a los afiliados sin medicamentos esenciales para sus tratamientos. Además, las deudas acumuladas con los hospitales han llevado a que instituciones como el Hospital de San José suspendan servicios a la Nueva EPS, lo que explica la falta generalizada de citas y la ruptura de la red de atención.
La situación es tan crítica que el 95,3% de las quejas que recibe la Personería deben ser enviadas a la Superintendencia Nacional de Salud debido a la ausencia de respuesta por parte de la EPS. Esto deja a los pacientes en una situación de desprotección que puede derivar en complicaciones médicas, interrupción de tratamientos y salidas voluntarias forzadas de centros asistenciales por falta de atención oportuna.
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El personero de Bogotá, Andrés Castro Franco, fue contundente al describir la gravedad del escenario: “Esto es un colapso de la atención. Los datos confirman que la Nueva EPS está fallando en lo más básico: medicamentos y citas. Estamos hablando de vidas en riesgo. La Personería hace un llamado para que se adopten acciones inmediatas por parte de la EPS y de la Superintendencia de Salud. La salud de los bogotanos no es un trámite que pueda esperar”.
Frente a esta crisis, la Personería anunció que continuará con su vigilancia estricta y evaluará las acciones legales necesarias para garantizar la protección de los derechos de los ciudadanos, mientras la atención en la Nueva EPS sigue en el centro de la preocupación institucional y ciudadana.


