La Fiscalía judicializó a tres presuntos integrantes de una red delincuencial que, según la investigación, simulaba ser una misión médica para ingresar a residencias y establecimientos de comercio en zonas de alto poder adquisitivo de Bogotá. Los procesados fueron enviados a prisión por decisión de un juez, mientras avanza el proceso por hurtos y secuestros que habrían superado los 145 millones de pesos.
La investigación de la Fiscalía y los seguimientos de la Policía permitieron identificar a Wilmer Yesid Jiménez Ardila, Ana Yasiris Mena Mena, alias “La Negra”, y Fabián Octavio Chivatá Giraldo como presuntos responsables de una cadena de robos cometidos en Usaquén, Teusaquillo y Suba, entre otras zonas de la capital. De acuerdo con el ente acusador, los tres fueron imputados por los delitos de hurto calificado agravado y secuestro extorsivo agravado. Ninguno aceptó los cargos y un juez de control de garantías les impuso medida de aseguramiento en centro carcelario.
Cómo operaba la estructura
Según la reconstrucción judicial conocida hasta ahora, la banda identificaba previamente a víctimas con capacidad económica alta y a establecimientos ubicados en sectores exclusivos. Luego usaba una ambulancia Hyundai Starex de placas QEF052 como fachada para acercarse sin despertar sospechas. En algunos casos, simulaban una emergencia médica o se presentaban como parte de una tripulación asistencial; en otros, dos integrantes ingresaban primero como supuestos clientes o visitantes y, cuando la víctima bajaba la guardia, llegaban más hombres armados para ejecutar el asalto.
La Fiscalía sostiene que, durante los robos, los hoy capturados y otros posibles cómplices intimidaban a las víctimas con pistolas y taladros, las amarraban o retenían dentro de los inmuebles y les exigían entregar dinero, joyas, tarjetas bancarias, equipos tecnológicos y otros objetos de valor. En algunos episodios, incluso habrían obligado a los afectados a realizar o facilitar transferencias desde sus cuentas mientras permanecían bajo amenaza.
Uno de los datos que más llamó la atención de los investigadores es que la ambulancia no solo servía para llegar al lugar, sino también para huir rápidamente por la ciudad con apariencia de vehículo prioritario. El automotor acumulaba cinco comparendos por transitar por el carril de TransMilenio y por realizar “piques”, y que incluso había sido inmovilizado en septiembre de 2024, aunque luego reapareció en circulación.
El caso de San Patricio: amenazas, videollamada y un robo de 95 millones
Uno de los hechos que la Fiscalía atribuye a esta red ocurrió el 30 de agosto de 2024, hacia las 11 de la mañana, en el barrio San Patricio, en el norte de Bogotá. Dos mujeres de la organización habrían ingresado primero a la vivienda y simulado llamadas telefónicas. Poco después, la ambulancia se estacionó frente al inmueble y descendieron varios hombres. La víctima fue reducida, amarrada de pies y manos, y luego trasladada hasta otra propiedad de su familia en el sector de Multicentro, donde la banda buscaba ampliar el hurto.
Durante ese recorrido, según la Fiscalía, los delincuentes realizaron una videollamada a la esposa del afectado y la intimidaron con un arma de fuego para que entregara información y facilitara el acceso a bienes y cuentas. El fiscal José Eduardo Martínez afirmó en audiencia que también amenazaron al hombre “con un taladro en su cabeza diciéndole que le iban a perforar el cráneo si no entregaba sus pertenencias y objetos de valor”. En ese solo episodio, el robo habría ascendido a 95 millones de pesos, entre una camioneta, tarjetas de crédito, joyas y equipos tecnológicos.
Otro atraco en Teusaquillo y más hechos bajo indagación
La investigación también vincula a la estructura con un robo cometido el 17 de octubre de 2024 en el restaurante chino Casa Mandarín, ubicado en el barrio Palermo, en Teusaquillo. Dos integrantes entraron primero como comensales y, cuando el dueño se disponía a cerrar el establecimiento, ingresaron al menos otras tres personas armadas que lo sometieron a él, a sus empleados y a clientes. En ese atraco habrían robado dinero de la caja, celulares y joyas.
Las autoridades también han relacionado la ambulancia con por lo menos otros dos episodios: un atraco a una estación de gasolina en el sur de Bogotá y el ingreso a un inmueble desocupado en Suba, de donde fueron sustraídos materiales avaluados en más de 7 millones de pesos. En total, la Fiscalía les atribuye al menos cinco eventos delictivos, cuyo monto conjunto supera los 145 millones de pesos.
Qué papel habría tenido cada capturado
De acuerdo con la investigación, Wilmer Yesid Jiménez Ardila fungía como conductor de la ambulancia usada en los asaltos, mientras que Fabián Octavio Chivatá Giraldo se presentaba como supuesto auxiliar de enfermería para darle credibilidad a la operación. Ana Yasiris Mena Mena, alias “La Negra”, aparece señalada como parte activa del grupo en la ejecución de los robos y en la aproximación inicial a algunas víctimas.
Las autoridades ahora rastrean también a la mujer que figura como propietaria de la ambulancia, así como a otros posibles integrantes que habrían escoltado el vehículo en motocicletas durante algunos desplazamientos. Esa parte de la investigación sigue abierta.
Un antecedente que vuelve a poner la mira sobre Jiménez Ardila
El nombre de Wilmer Yesid Jiménez Ardila ya había aparecido en una investigación periodística anterior relacionada con una ambulancia que presuntamente simulaba accidentes de tránsito para cometer atracos en Cundinamarca. Ese antecedente no hace parte, por ahora, de la imputación conocida en este proceso, pero sí refuerza las indagaciones sobre un eventual uso sistemático de vehículos de emergencia como fachada criminal. (
Por ahora, los tres capturados permanecen privados de la libertad mientras continúa el proceso penal. La imputación por hurto calificado agravado y secuestro extorsivo agravado deja ver la gravedad con la que la Fiscalía valora los hechos: no se trata solo de robos, sino de episodios en los que las víctimas habrían sido retenidas, amordazadas y sometidas a amenazas extremas para obligarlas a entregar bienes y dinero.
La investigación sigue abierta para establecer si hubo más partícipes, si la ambulancia fue usada en otros asaltos y si la red tenía mayor alcance del que hasta ahora ha sido documentado.


