La mañana después de ser reportada la desaparición de Yulixa Toloza, los investigadores judiciales llegaron a un inmueble ubicado en el barrio Venecia, localidad de Tunjuelito, en Bogotá, donde, según el expediente, funcionaba la clínica estética Beauty Laser M.L. y también residían personas vinculadas al caso de María Fernanda Cáceres.
El informe de campo describe que el lugar estaba en un segundo y tercer piso, con acceso por escaleras y señalización del apartamento 201. En las fotografías judiciales aparecen la fachada del edificio, el pasillo de ingreso, habitaciones, baños, cocina, zonas de sala y varios espacios adaptados con camillas, equipos, sillas, muebles metálicos y elementos propios de procedimientos estéticos.
En una de las habitaciones se observa el logo de Beauty Laser, camillas, una silla de procedimientos y mobiliario médico. En otra zona fueron fijados computadores, monitores, cargadores y documentos. Los investigadores reportaron como elementos materiales probatorios un sobre con documentos, una planilla de talla y medidas y un computador portátil HP con su cargador.
Los investigadores encontraron un inmueble que, aunque funcionaba como centro de estética bajo el nombre de Beauty Laser M.L., en realidad conservaba la apariencia de un apartamento residencial adaptado de manera improvisada para realizar procedimientos invasivos.
Las fotografías judiciales muestran un estrecho acceso por escaleras hasta el segundo piso, largos pasillos oscuros y varias habitaciones convertidas en supuestas salas de atención. No se observa un quirófano formal ni áreas claramente diferenciadas para cirugía, esterilización o recuperación médica. En lugar de ello, había camas comunes, muebles domésticos y camillas metálicas distribuidas en distintos cuartos. Algunas habitaciones tenían mesas auxiliares, sillas plásticas, lámparas y elementos médicos mezclados con objetos personales, lo que evidenciaba que el lugar también era utilizado como vivienda.
Las imágenes muestran espacios reducidos, con poco control sanitario visible y sin las condiciones propias de una clínica habilitada para cirugías estéticas complejas. Los baños y zonas comunes tenían apariencia doméstica y el expediente no evidencia la existencia de una sala quirúrgica dotada con equipos hospitalarios especializados, sistemas de monitoreo clínico avanzado ni protocolos visibles de bioseguridad. La inspección judicial también dejó constancia de planillas médicas, formatos de medidas corporales y documentos asociados a procedimientos de lipólisis láser realizados en ese mismo apartamento.
El expediente también incluye el consentimiento informado firmado por Yulixa Consuelo Toloza para un procedimiento de lipólisis láser. Allí se lee que la paciente aceptaba someterse al tratamiento y declaraba conocer sus condiciones.
Sobre el procedimiento, el consentimiento señala: “la lipólisis láser es una técnica donde el médico esculpe artísticamente el cuerpo, removiendo el exceso de tejido adiposo”. También advierte que el procedimiento se realiza con anestesia local más sedación médica y que el láser “produce menos hematomas y pérdida de sangre”, según el texto firmado.
El documento enumera riesgos y posibles consecuencias. Entre ellos menciona: “mareo, cefalea, sangrado, tromboembolias, tromboembolismo pulmonar, infección, seroma, quemaduras en la piel y dolor local”.
En los cuidados, el consentimiento indica el uso obligatorio de faja: “uso de faja post operatoria de alta compresión durante 30 días por 24 horas”. También ordena “consumo de líquidos: 2 litros al día”, evitar el alcohol y drogas durante la recuperación, y abstenerse de relaciones sexuales aproximadamente por 90 días.
El documento advierte que los resultados dependen del paciente y del cumplimiento de los controles. Una cláusula señala que Beauty Laser M.L. no se hacía responsable por malos resultados si la paciente no seguía las indicaciones médicas o postoperatorias.
La diligencia de inspección dejó registro fotográfico de la casa-consultorio: habitaciones con camas, espacios con camillas, baños, pasillos, cocina y áreas donde presuntamente se prestaban servicios estéticos. En el expediente, los investigadores dejaron constancia de que el lugar no solo era usado como vivienda, sino también como centro de procedimientos estéticos.