Artemis II despegó rumbo a la Luna tras breve retraso. Dos ingenieras colombianas en el equipo de la NASA

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La misión de la NASA partió desde Florida con cuatro astronautas a bordo de la nave Orion, luego de una demora de minutos por revisiones técnicas; en el equipo destacan las colombianas Liliana Villarreal y Diana Trujillo.

La misión Artemis II despegó este miércoles 1 de abril de 2026 desde el Complejo de Lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy, en Florida, y abrió un nuevo capítulo en la exploración espacial tripulada. A las 6:35 de la tarde, hora del este de Estados Unidos, el cohete SLS levantó vuelo con la cápsula Orion y una tripulación de cuatro astronautas que emprenderá un viaje de aproximadamente 10 días alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra. La NASA confirmó que se trata del primer vuelo tripulado de su programa Artemis y del regreso de seres humanos más allá de la órbita baja terrestre por primera vez desde la era Apolo.

El lanzamiento tuvo una breve demora frente a la hora inicialmente prevista. Durante la cuenta regresiva, la NASA extendió la pausa en T-10 minutos para dar tiempo a los ingenieros de completar preparativos finales. Antes de eso, los equipos también revisaron un sensor de temperatura en la batería del sistema de aborto de lanzamiento, que luego fue considerado un problema de instrumentación que no comprometía la seguridad del vuelo. Además, los ingenieros resolvieron una incidencia en el hardware que se comunica con el sistema de terminación de vuelo, mecanismo de seguridad que permite destruir el cohete desde tierra si se desvía de su trayectoria para proteger al público.

Superado ese compás de espera, la secuencia terminal avanzó con precisión. La directora de lanzamiento, Charlie Blackwell-Thompson, realizó la votación final de “go/no-go”, y el equipo dio luz verde unánime para entrar en los últimos 10 minutos del conteo. La NASA detalló que en esa fase el secuenciador terrestre tomó el control automático del proceso para presurizar tanques, activar software de vuelo, transferir sistemas a energía interna y verificar miles de sensores antes del encendido. En los segundos finales se iniciaron los ignitores de quema de hidrógeno, a T-10 segundos llegó la orden de arranque de motores, a T-6,36 segundos encendieron los cuatro motores RS-25 y en T-0 se produjo la ignición de los dos propulsores sólidos y el despegue.

La salida del SLS fue seguida por una cadena de hitos técnicos en apenas minutos. Siete segundos después del despegue, el cohete comenzó la maniobra de giro y cabeceo; a los 56 segundos alcanzó velocidad supersónica; a 1 minuto y 12 segundos atravesó el punto de máxima presión aerodinámica; a los 2 minutos y 9 segundos se separaron los dos grandes propulsores sólidos; y poco después fueron desechadas estructuras de protección como el sistema de aborto y los carenados del adaptador. A los 8 minutos y 2 segundos ocurrió el apagado de los motores principales de la etapa central y, segundos después, la separación de esa etapa, dando paso a la fase de operaciones de la etapa criogénica intermedia y la configuración orbital de Orion.

La NASA explicó que el SLS Block 1, usado para Artemis II, combina dos tipos de propulsión. En la etapa central utiliza cuatro motores RS-25 alimentados por hidrógeno líquido y oxígeno líquido criogénicos, mientras que el empuje inicial también depende de dos propulsores sólidos de cinco segmentos, más grandes que los del antiguo transbordador espacial. La etapa criogénica intermedia, conocida como ICPS, también usa un sistema de hidrógeno líquido y oxígeno líquido mediante un motor RL10, que será clave para colocar a Orion en la trayectoria que la llevará hacia la Luna.

Ese detalle del combustible es central para entender la magnitud del despegue. El hidrógeno líquido y el oxígeno líquido deben mantenerse a temperaturas extremadamente bajas para conservarse en estado criogénico, y su combinación permite una propulsión de alta eficiencia para misiones de espacio profundo. A esa arquitectura se suman los propulsores sólidos, que entregan la mayor parte de la fuerza en los primeros dos minutos del ascenso. La propia NASA señaló que cada uno de esos boosters mide 177 pies de altura y genera más de 3,6 millones de libras de empuje al momento del lanzamiento.

La misión no contempla un alunizaje. Artemis II llevará a Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen en un recorrido de unos 10 días alrededor de la Luna y de regreso. La NASA la presenta como una misión de prueba para verificar sistemas de soporte vital, navegación, operaciones manuales, comunicaciones y desempeño de la nave Orion con tripulación a bordo, antes de futuras misiones que sí buscarán acercarse más a la superficie lunar. Tras el lanzamiento, la agencia confirmó además el despliegue completo de las cuatro alas solares de Orion, un paso clave para suministrar energía al vehículo durante el viaje.

El vuelo también reabre una línea histórica que permanecía cerrada desde la era Apolo. La última vez que seres humanos viajaron al entorno de la Luna fue con Apollo 17, en diciembre de 1972. Eso significa que Artemis II parte después de más de 53 años sin vuelos tripulados hacia el espacio cislunar; el aniversario 54 se cumplirá en diciembre de 2026. La dimensión simbólica del hecho es enorme: no es un nuevo alunizaje, pero sí el regreso de astronautas a una ruta que la humanidad no recorría desde hace más de medio siglo.

En el plano político, el despegue también provocó reacciones en Washington. Medios internacionales reportaron que el presidente Donald Trump celebró el lanzamiento y lo enmarcó dentro del liderazgo espacial de Estados Unidos. Además, la propia NASA había señalado días antes, al presentar iniciativas alineadas con la política espacial nacional, que busca “regresar a la Luna antes del final del mandato del presidente Trump” y consolidar una presencia sostenida que mantenga el liderazgo estadounidense en el espacio.

A ese capítulo histórico se suma un aporte colombiano de alto nivel dentro del programa Orion. Liliana Villarreal, ingeniera nacida en Cartagena, figura en la NASA como directora de aterrizaje y recuperación de Artemis II en el área de Exploration Ground Systems. Su función se concentra en la fase final de la misión: liderar la operación de recuperación de la cápsula y de la tripulación cuando Orion americe en el océano Pacífico al concluir el viaje. Es decir, su responsabilidad está asociada a una de las etapas más delicadas del programa: traer de vuelta a salvo a los cuatro astronautas tras su paso por el entorno lunar.

La otra colombiana destacada es Diana Trujillo, ingeniera aeroespacial nacida en Cali, hoy vinculada al cuerpo de directores de vuelo de la NASA. La agencia informó que Trujillo estudió ingeniería aeroespacial en la Universidad de Maryland, con formación adicional en la Universidad de Florida, además de su paso por Miami-Dade College y la NASA Academy en Langley. Antes de asumir este rol, trabajó en misiones de Marte como Perseverance y Curiosity. En 2024, la propia NASA en español destacó que, como directora de vuelo, ayudaría a impulsar “esta nueva era de misiones Artemis a la Luna”, una posición desde la que participa en la conducción operativa de vuelos tripulados desde el Centro Espacial Johnson, en Houston.

Con Artemis II ya en vuelo, la NASA no solo puso en marcha una misión de prueba, sino una operación que mezcla tecnología de última generación, presión política, simbolismo histórico y talento internacional. El despegue de Orion, después de un retraso breve pero tenso, reactivó la ruta lunar para la exploración tripulada y dejó una imagen poderosa para esta década: la humanidad volvió a apuntar, con astronautas a bordo, hacia la vecindad de la Luna.