La fiscal general de la Nación, Luz Adriana Camargo, confirmó que la investigación contra Zulma Guzmán se amplió tras el hallazgo de nueva evidencia científica que, según dijo, permitiría establecer similitudes con al menos otro episodio de envenenamiento ocurrido un año antes. La jefe del ente acusador advirtió que las autoridades evalúan si están frente a un posible caso de asesinato serial, mientras avanzan las pesquisas sobre otros envíos de alimentos presuntamente contaminados con talio y sigue en curso el proceso de extradición desde el Reino Unido.
La investigación que adelanta la Fiscalía General de la Nación contra Zulma Guzmán sumó en las últimas horas nuevos elementos que podrían cambiar el alcance judicial del caso. La fiscal general, Luz Adriana Camargo, reveló que el expediente ya no se limita al envenenamiento que tiene como una de las víctimas a Elvira Restrepo, sino que ahora incorpora evidencia que apuntaría a un posible patrón repetido de ataques con una metodología similar.
Según explicó la funcionaria, la Fiscalía encontró elementos científicos y de criminalística que permitieron detectar coincidencias entre el caso más reciente y otro episodio ocurrido aproximadamente un año antes, también relacionado con una familiar de la investigada. A partir de esos hallazgos, la jefe del ente acusador sostuvo que se analiza la posibilidad de que las autoridades estén frente a una conducta sistemática.
“Tenemos evidencia cierta de otro caso, de aproximadamente hace un año, que involucra a una familiar de la señora Zulma”, afirmó Camargo, al referirse a los avances del proceso.
La fiscal fue más allá y explicó que la principal línea de análisis se basa en la repetición del método de ataque. “Tenemos el mismo método de envenenamiento y el grupo de investigación y de criminalística ha encontrado evidencia científica que corroboraría un episodio de envenenamiento similar, en unas características muy similares, lo cual nos hace pensar en que podemos estar ante un tema de un episodio de asesinato serial”, señaló.
La investigación se amplía: cuatro envíos sospechosos y al menos tres mujeres en la mira de los investigadores
De acuerdo con la información entregada por la Fiscalía, las pesquisas permitieron rastrear cuatro envíos de alimentos sospechosos dirigidos a tres mujeres distintas, un dato que refuerza la hipótesis de una posible reiteración en el uso de alimentos adulterados como mecanismo de ataque.
La línea investigativa se fortaleció tras el hallazgo de pruebas toxicológicas que vincularían a Guzmán con el envenenamiento de su cuñada, en un episodio ocurrido el 25 de enero de 2025, cuando la víctima habría recibido chocolates contaminados con talio.
Ese caso, que inicialmente aparecía como un hecho aislado, ahora es examinado bajo una perspectiva mucho más amplia. Para los investigadores, la repetición del método, la selección de víctimas dentro de un mismo círculo y la existencia de envíos similares en fechas cercanas son elementos que podrían mostrar una secuencia criminal sostenida en el tiempo.
Camargo explicó que la investigación se mantiene abierta y que todavía se recopila información para definir el alcance real del expediente. “Estamos efectivamente haciendo ese tipo de evaluaciones. El equipo de investigación, como ustedes lo saben, es un equipo muy activo. Su componente es básicamente un componente médico y un componente técnico. Y efectivamente, estamos recaudando información para identificar si se amplía o no”, indicó.
El caso de Elvira Restrepo, una de las piezas clave del expediente
Uno de los episodios que hoy ocupa un lugar central dentro de la investigación es el de Elvira María Restrepo, identificada como cuñada de Zulma Guzmán. Según la reconstrucción de los hechos, el 8 de enero de 2025 habría sido enviado un paquete con chocolates a su residencia en el norte de Bogotá, en circunstancias que ahora son objeto de revisión judicial.
Ese envío, según la información conocida, llegó con apariencia de normalidad y con elementos destinados a generar confianza en la destinataria. Entre ellos, una tarjeta con el membrete de una reconocida universidad. El detalle cobró relevancia para los investigadores porque, según la reconstrucción del caso, ese mismo día Guzmán y Restrepo habrían coincidido en una reunión de exalumnos en la que se entregaron chocolates similares.
Horas más tarde, Restrepo recibió un nuevo paquete prácticamente idéntico, pero que hoy forma parte del expediente penal por la sospecha de haber sido adulterado con talio.
La gravedad del cuadro clínico de la víctima llevó a que fuera atendida inicialmente en la Fundación Santa Fe de Bogotá y posteriormente trasladada a Estados Unidos para recibir atención especializada, debido a la severidad de su estado de salud.
Un posible patrón criminal con alimentos adulterados
La Fiscalía sostiene que el intento de envenenamiento de Elvira Restrepo no sería un episodio aislado. Según la información expuesta por la fiscal general, las autoridades también investigan nuevos intentos de envenenamiento contra al menos otras dos personas durante el último año, todos con características que guardan semejanza entre sí.
Los registros ya documentados ubican envíos de alimentos en fechas clave: 8 de enero, 3 de abril y 5 de abril de 2025. Esa cronología coincide con el periodo en el que ocurrieron los hechos más graves del caso principal, incluido el envío de frambuesas con chocolate presuntamente contaminadas que, según la Fiscalía, terminó causando la muerte de dos menores de edad en Bogotá.
Uno de los elementos que más llama la atención de los investigadores es la repetición de una misma fórmula: alimentos enviados a domicilio, con apariencia legítima, usando mecanismos para no despertar sospechas y dirigidos a personas del mismo entorno.
Por ahora, la Fiscalía no ha emitido una conclusión definitiva sobre todos los episodios, pero sí dejó claro que los nuevos hallazgos refuerzan la necesidad de evaluar si se trató de eventos independientes o de una cadena de hechos planeados con anticipación.
El caso central: las frambuesas con talio y la muerte de dos menores
El origen del caso que hoy tiene repercusión nacional se remonta a abril de 2025, cuando dos menores de 13 y 14 años murieron luego de consumir frambuesas cubiertas de chocolate contaminadas con talio. Una tercera menor sobrevivió, aunque requirió atención médica y recuperación posterior. También fue afectado Martín De Bedout, hermano de una de las niñas fallecidas.
La investigación penal se concentró desde entonces en reconstruir la cadena logística del envío: quién compró los productos, cómo se coordinó su entrega, quién intervino en la operación y cómo el talio terminó en los alimentos.
Los análisis forenses y toxicológicos, según la Fiscalía, permitieron establecer que esa sustancia fue el agente causante del envenenamiento. A partir de ese hallazgo, el caso tomó una nueva dimensión judicial y abrió la puerta para revisar otros hechos que podrían estar conectados.
La posible participación de una cómplice
Otro de los puntos que sigue bajo análisis es la eventual intervención de una tercera persona en la logística de los envíos. La Fiscalía investiga si una presunta cómplice habría participado en la remisión de los productos sospechosos.
Dentro de esa línea aparece mencionada Zenaida Pava Vargas, nombre que figura en varias diligencias ya legalizadas ante jueces de control de garantías y a cuyo nombre se habrían tramitado algunos de los domicilios. Las autoridades revisan facturas electrónicas, registros de entrega y movimientos asociados con esos envíos.
No obstante, la defensa de Pava sostiene que ella no conocía ningún eventual plan criminal y que su identidad pudo haber sido suplantada. Esa versión, de acuerdo con la información conocida, sigue bajo verificación por parte de las autoridades, teniendo en cuenta además que la mujer reside fuera del país.
La Fiscalía, por ahora, no ha cerrado esa línea y mantiene abiertas varias hipótesis sobre la autoría material e intelectual de los envíos.
Captura en el Reino Unido y proceso de extradición
La dimensión internacional del caso se consolidó luego de que Zulma Guzmán fuera capturada en el Reino Unido en cumplimiento de una notificación roja de Interpol. La mujer fue ubicada tras un episodio ocurrido en diciembre de 2025, cuando fue recuperada del río Támesis en Londres y posteriormente quedó bajo custodia de las autoridades británicas.
Desde entonces, el proceso de extradición avanza bajo seguimiento de ambos gobiernos. La fiscal general explicó que Colombia ha insistido en la necesidad de que Guzmán sea enviada al país para evitar escenarios de impunidad y permitir el avance integral del proceso penal.
Sin embargo, el trámite enfrenta exigencias adicionales de las autoridades del Reino Unido, especialmente en relación con las condiciones de reclusión que tendría la acusada en Colombia. Sobre ese punto, Camargo admitió que el sistema penitenciario colombiano representa un desafío para este tipo de procesos.
“Las condiciones carcelarias, no solo para la señora Zulma, sino para cualquier privado de la libertad, es necesario que se mejoren. Ese estándar de prisiones que nosotros tenemos es un estándar realmente intolerable. Entonces, nosotros también tenemos que hacer caso cuando nos están diciendo que una extradición puede bloquearse por esa falta de garantías que ofrece nuestro sistema penitenciario”, expresó.
La fiscal indicó que una de las alternativas planteadas por Colombia es el traslado de Guzmán a La Picota, aunque también se contempla la verificación de espacios en El Buen Pastor. “La alternativa es La Picota. Igual, va a haber una visita, una visita que hace el equipo de defensa y una visita que es asistida también por las autoridades del Reino Unido para verificar esas condiciones, tanto en La Picota como en el espacio del Buen Pastor”, precisó.
Un caso con componente médico, técnico y forense
Camargo insistió en que la investigación no se basa en especulaciones, sino en un trabajo técnico desarrollado por un equipo interdisciplinario. Según dijo, el grupo encargado del caso tiene una composición especializada, con apoyo médico y criminalístico, y está dedicado a establecer con precisión la conexión entre los distintos episodios.
Ese enfoque resulta clave, especialmente porque el talio es una sustancia altamente tóxica, difícil de detectar y con capacidad de causar daños severos e incluso la muerte. Su utilización como posible agente de envenenamiento ha elevado la complejidad del caso y ha exigido un soporte pericial robusto para documentar cada hecho.
Las conclusiones preliminares, según lo expuesto por la Fiscalía, apuntan a la existencia de un patrón criminal sistemático con uso reiterado de talio como sustancia tóxica, aunque la determinación final dependerá del cierre de las pruebas y del desarrollo procesal del caso.
Lo que está en juego en la investigación
El expediente contra Zulma Guzmán se encuentra en una etapa decisiva. Por un lado, la Fiscalía busca robustecer con evidencia científica la tesis de que no se trató de un único ataque, sino de varios hechos conectados entre sí. Por otro, el proceso de extradición desde el Reino Unido será determinante para que la mujer comparezca ante la justicia colombiana y se definan las responsabilidades penales.
La investigación también tiene implicaciones para las víctimas y sus familias, pues la eventual confirmación de un patrón serial modificaría de manera sustancial la lectura judicial del caso y su gravedad penal.
Por ahora, la posición oficial de la Fiscalía es que existen indicios serios para ampliar la investigación. No obstante, será el avance de las diligencias y la consolidación de la prueba científica lo que permita establecer con certeza si los hechos configuran un caso de asesinatos e intentos de envenenamiento en serie.


