El excanciller Álvaro Leyva Durán compareció ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, órgano encargado de investigar y juzgar a los presidentes en ejercicio, por las cartas y declaraciones públicas en las que sugirió que el jefe de Estado, Gustavo Petro, tendría un problema de consumo de sustancias psicoactivas. Durante su intervención, Leyva admitió no tener pruebas directas y reconoció que no ha presenciado ningún acto de consumo por parte del mandatario.
La audiencia, realizada de manera virtual y con una duración superior de más de cuatro horas, se llevó a cabo en el marco de la indagación preliminar que abrió la Comisión por presunta calumnia y otros posibles delitos derivados de las afirmaciones del exministro.
“No lo vi directamente. Claro que no”
Uno de los momentos más tensos de la jornada se produjo cuando el abogado del presidente Petro, Alejandro Carranza, le pidió a Leyva responder con un “sí” o “no” si había visto alguna vez al mandatario consumir drogas. Tras rehusarse en principio a responder de manera categórica, Leyva finalmente contestó:
“No, directamente no. Claro que no”.
En repetidas ocasiones durante su intervención, Leyva dejó claro que no tiene evidencia directa ni material sobre sus afirmaciones, pese a haberlas presentado anteriormente como certezas.
“Ya señalé que quizá en dos oportunidades, pero presencialmente de ninguna manera (…) Para saber que alguien tiene fiebre no se necesita estar presencialmente. Hay muchísimas maneras de llegar a la verdad, pero si usted me dice ‘presencialmente’, tengo que decirle absolutamente de la forma más clara: no”.
Ante la insistencia de los comisionados sobre si cuenta con conocimiento directo del supuesto deterioro de salud del presidente, respondió:
“¿Qué quiere decir ‘conocimiento directo’? ¿Que yo le haya dado cucharaditas? ¿O que tenga fotos? Perdóneme, suena feo. Es que es algo de conocimiento público, de conocimiento universal. Demostrar lo evidente no es fácil, porque está frente a la mirada de todo el mundo”.
La “evidencia” de Leyva: portales web y rumores
Durante la diligencia, Leyva insistió en que su percepción sobre el estado de salud del presidente se basa en hechos que, según él, son “públicos”, como lo ocurrido en Florencia, Italia, en julio de 2022, cuando Petro habría estado en una fiesta durante una visita oficial.
“He conversado con gente que estuvo allí. Gente que lo vio consumir. Pero no le puedo pedir a esa gente que me dé una foto”, señaló, solicitando además que la Comisión realice diligencias presenciales en lugares como La Guajira, donde —dijo— hay personas dispuestas a declarar.
Leyva también reconoció que su testimonio se ha formado en parte a partir de artículos publicados en portales de internet, algunos de ellos sin sustento verificable, y no de pruebas concretas.
“No podemos ser tan parroquiales. Seamos un poquito universales porque el presidente es el jefe de Estado y ejerce su jefatura también más allá de las fronteras”.
Comentarios sobre Laura Sarabia
En las cartas que envió a Petro y que posteriormente publicó en redes sociales, Leyva también insinuó que la entonces directora del Departamento Administrativo de la Presidencia, Laura Sarabia, estaría relacionada con el suministro de drogas al mandatario. En la audiencia, sin embargo, se abstuvo de reiterar esa acusación y ofreció disculpas por una de las frases más controvertidas, en la que afirmaba que Sarabia “satisfacía necesidades personales” del presidente.
“Ha sido malinterpretada (la frase). Pido excusas por esa equivocación”, declaró.
Cuando fue interrogado sobre quién conocía, según él, los supuestos problemas de salud del presidente, respondió:
“Sería una irresponsabilidad ir más allá de lo que yo puedo dar como testimonio propio. No me voy a poner a especular. No especulo”.
¿Golpe de Estado?
En su intervención también negó haber planeado un golpe de Estado, aunque reconoció que ha abogado públicamente por la renuncia del mandatario.
“Yo quiero es que renuncie”, dijo ante los comisionados.
No obstante, se le recordó que, habría asegurado a congresistas en Estados Unidos que contaba con el respaldo de sectores políticos y “grupos armados y no armados” para provocar la caída del gobierno “en no más de 20 días”.
Peticiones finales
El exministro pidió que su testimonio sea valorado con base en futuras diligencias presenciales en terreno:
“Hay gente que quiere dar el testimonio, pero frente a autoridad, porque lo demás es chiste. Pero allá en la Guajira hay gente que está dispuesta a hablar”.
El excanciller, quien fue una de las figuras más influyentes del gabinete durante su primer año y medio en la Cancillería, terminó distanciado del presidente tras recibir una sanción disciplinaria. En medio de ese rompimiento, sus cartas públicas marcaron un punto de inflexión en su relación con el Gobierno, al punto de convertirse en uno de sus críticos más duros.
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