Quiénes serán los abogados de Zulma Guzmán en Londres y cómo se libra la batalla para frenar su extradición a Colombia

La defensa de Zulma Guzmán ciudadana colombiana ante la Corte de Magistrados de Westminster estaría a cargo de abogados especializados en extradiciones complejas. El proceso, que apenas inicia, se concentra en garantías, derechos humanos y legalidad, no en el juzgamiento de los hechos.

Londres / Bogotá. A pocos días de una nueva audiencia ante la Westminster Magistrates’ Court, se conocieron detalles clave sobre el equipo jurídico que representará a Zulma Guzmán en el proceso de extradición solicitado por Colombia. La mujer, investigada por el presunto envenenamiento con talio de dos menores de edad en Bogotá, enfrenta ahora una fase decisiva en el sistema judicial británico, donde la discusión no gira sobre su culpabilidad o inocencia, sino sobre si cumple —o no— las condiciones legales y humanitarias para ser enviada a su país de origen.

Una defensa de “altas ligas” en Londres

Focus Noticias conoció que la defensa en el Reino Unido estaría encabezada por Katy Smart, abogada de la firma Sonn Macmillan Walker, reconocida por su trabajo en litigios complejos de extradición y cooperación judicial internacional. Smart ha ganado notoriedad por haber logrado frenar solicitudes de extradición formuladas por países como Polonia y Ucrania en procesos por delitos financieros y de “cuello blanco”, apoyándose en argumentos de derechos humanos y condiciones de salud de los requeridos.

En el esquema jurídico inglés, la estrategia se divide entre solicitors y barristers. Mientras la solicitor prepara el caso, coordina peritajes y define la línea de defensa, el barrister es el abogado autorizado para intervenir oralmente ante el juez. En este expediente, el barrister que ha sido mencionado como posible representante en estrados es James Stansfeld, especialista en audiencias de extradición, quien ya habría actuado en diligencias preliminares.

No se descarta, según fuentes consultadas, la eventual participación de Edward Fitzgerald, uno de los juristas más reconocidos del Reino Unido en materia de derechos humanos y extradición, conocido internacionalmente por su rol en el caso de Julian Assange. Su eventual vinculación elevaría el perfil jurídico del proceso, aunque hasta ahora no existe confirmación oficial.

Del otro lado: el abogado en Colombia

ImageQuiénes serán los abogados de Zulma  Guzmán en Londres y cómo se libra la batalla para frenar su extradición a Colombia. Colombia, el expediente avanza en una vía paralela. La Fiscalía General de la Nación ha señalado que Guzmán es investigada como presunta autora o cómplice de homicidio y tentativa de homicidio, y que el proceso se tramita inicialmente con un abogado de oficio que la representa ante los despachos judiciales mientras se define su situación internacional.

En el caso liderado por la fiscal Elsa Cristina Reyes, ha indicado que hasta finales del año pasado no se había presentado un abogado particular en Colombia en nombre de la investigada, pese a que ya existían elementos materiales probatorios en el expediente.

Sin embargo, Focus Noticias conoció que la empresaria ya ha realizado acercamientos con un abogado en el país.

Proceso de extradición

En noviembre del año pasado, Guzmán —de 54 años— manifestó por mensajes a un allegado su preocupación por estar siendo vinculada a un doble homicidio y la dificultad económica para contratar defensa.

El escenario cambió, el 17 de diciembre de 2025 Zulma Guzmán se lanzó al frío río Támesis y fue rescatada por las autoridades y luego llevada a un centro psiquiátrico, días después se  dio su detención en Londres con base en una Notificación Roja de Interpol y la formalización de la solicitud de extradición por parte de Colombia. Desde entonces, la defensa en el Reino Unido se activó con un enfoque especializado y de alto perfil.

La primera audiencia: Guzmán no aceptó su extradición

En la primera audiencia ante la Corte de Westminster, la magistrada a cargo verificó la identidad de la requerida y le formuló la pregunta central de esta etapa: si aceptaba voluntariamente ser extraditada a Colombia. Zulma Guzmán respondió que no.

Esa negativa, aclararon fuentes judiciales, no detiene el proceso, pero sí lo extiende y abre una fase probatoria y de alegatos que puede durar entre ocho meses y un año, además porque se debe hacer una seguimiento del tema siquiatrico. “En esta diligencia inicial solo se preguntan datos de identificación y la voluntad de aceptar o no la extradición”, explicó Bejarano. “A partir de la oposición, el caso entra en un trámite más largo y técnico”. que podría durar más de ocho meses.

Detención preventiva en HMP Thameside

Concluida la primera audiencia ante la Corte de Magistrados de Westminster,  la magistrada Sara ordenó detención preventiva y dispuso el traslado de Guzmán a HMP Thameside, una prisión privada de categoría B ubicada en Thamesmead, al sureste de Londres, a aproximadamente una hora del centro de la ciudad. El establecimiento tiene capacidad para cerca de 450 mujeres y, según fuentes penitenciarias, suele albergar internas sin perfil criminal de alta peligrosidad, incluidas personas sujetas a procesos de extradición.

La decisión busca asegurar su comparecencia a las próximas audiencias y evitar riesgos de fuga mientras se define el curso del trámite. Este caso es conocido por la prensa britanica como «la asesina de las frambuesas».

El eje del proceso en Londres: extradición, no juicio

Es clave subrayar que el trámite ante Westminster no es un juicio penal. El magistrado británico evalúa si la solicitud colombiana cumple los requisitos del tratado bilateral y de la legislación británica de extradición. Entre los aspectos que se analizan están:

  • La validez formal de la orden y la solicitud.
  • El principio de doble incriminación.
  • Las garantías de debido proceso en el país requirente.
  • El estado de salud física y mental de la persona solicitada.
  • El riesgo de trato inhumano o degradante.

En este punto, la defensa de Guzmán podría apoyarse en informes médicos derivados de su hospitalización en Londres, tras haber sido rescatada del río Támesis en diciembre de 2025 en un episodio que fue interpretado como un presunto intento de suicidio. Aunque posteriormente fue dada de alta y declarada apta para enfrentar el proceso, ese antecedente podría ser central en la argumentación basada en la Convención Europea de Derechos Humanos.

Las posibles líneas de defensa

Especialistas consultados coinciden en que la estrategia para frenar la extradición podría articularse alrededor de tres ejes:

  1. Salud mental y riesgo suicida, bajo el artículo 3 de la Convención Europea, si se acredita que el traslado a Colombia implicaría un riesgo real y actual.
  2. Derecho a un juicio justo (artículo 6), alegando un ambiente de prejuzgamiento mediático que podría afectar sus garantías.
  3. Abuso del proceso de extradición, una vía menos frecuente, pero posible en casos excepcionales.

Audiencias, custodia y lo que viene

Guzmán permanece recluida en HMP Bronzefield, una prisión femenina de alta seguridad ubicada a unos 45 minutos de Londres. Hasta ahora no ha solicitado libertad bajo fianza, opción que el sistema británico contempla incluso en procesos graves, aunque su concesión depende del riesgo de fuga y de la valoración judicial.

La audiencia programada —de trámite— servirá para confirmar su identidad, reiterar su negativa a una extradición voluntaria y fijar el calendario de las siguientes diligencias. El proceso completo podría extenderse entre ocho meses y dos años, con eventuales recursos ante instancias superiores del Reino Unido.

Un caso que trasciende fronteras

Mientras en Colombia la Fiscalía asegura contar con evidencia para sustentar la acusación, en Londres la discusión se libra en otro terreno: el de la cooperación judicial internacional, los estándares de derechos humanos y la legalidad del traslado. La participación de abogados con experiencia en extradiciones de alto perfil anticipa un proceso largo y técnico, cuyo desenlace no se definirá en una sola audiencia.

Por ahora, el expediente entra en su fase más visible ante la justicia británica, con un equipo de defensa que buscará cerrar la puerta a la extradición y con las autoridades colombianas decididas a sostener su solicitud ante uno de los tribunales más observados del sistema penal inglés.