Nuevos detalles de la parranda en la cárcel de Itaguí. Nelson Velásquez da su versión

La presentación del cantante vallenato Nelson Velásquez al interior de la cárcel La Paz de Itagüí sigue generando controversia nacional, luego de que se conocieran videos e imágenes del evento y de que el Inpec confirmara que la actividad no fue autorizada por la entidad. El caso ya desencadenó investigaciones internas, cambios en la dirección del penal y la suspensión temporal de los diálogos de la llamada paz urbana con voceros de estructuras criminales recluidas en ese centro penitenciario.

De acuerdo con los reportes conocidos este 9 de abril, la parranda se realizó en el patio 1 de la cárcel La Paz, donde permanecen privados de la libertad varios cabecillas de organizaciones criminales del Valle de Aburrá que han participado en acercamientos con el Gobierno nacional. Fotografías y videos divulgados públicamente muestran al artista ingresando al penal con parte de su equipo y, posteriormente, sobre una tarima junto a su agrupación, en un montaje que evidenciaría una logística mayor a la de una visita ordinaria.

El procurador general, Gregorio Eljach, confirmó que la Procuraduría Regional de Antioquia abrió una investigación preliminar por la parranda vallenata en la que participó el cantante Nelson Velásquez en la cárcel de Itagüí.

Lo que muestran los videos y por qué creció la polémica

Las imágenes conocidas del evento muestran una presentación musical en un espacio acondicionado con tarima y sonido, además de mesas con asistentes, comida y botellas de licor. La denuncia pública fue impulsada por la concejala de Medellín Claudia Carrasquilla, mientras que el concejal Andrés Tobón también rechazó lo ocurrido y cuestionó cómo ingresaron al penal estos elementos. Hasta ahora, no existe una lista oficial pública de todos los asistentes a la fiesta, por lo que la identidad de todos los participantes sigue sin confirmarse plenamente.

Según lo divulgado por distintos medios, dentro del evento habría habido catering, meseros, comida y bebidas alcohólicas. También se ha señalado que la celebración se produjo en medio del proceso de interlocución del Gobierno con estructuras criminales del Valle de Aburrá, lo que elevó el impacto político del caso.

La versión del mánager de Nelson Velásquez

En medio del escándalo, Álex Eduardo Díaz, mánager del cantante, aseguró que el equipo del artista acudió a cumplir una contratación y que no verificó la situación judicial de quienes organizaron la actividad. Según su versión, a ellos se les informó que se trataba de una actividad dentro de la cárcel y asumieron que contaba con los permisos correspondientes, ya que no tuvieron inconvenientes para ingresar.

El representante también afirmó que Nelson Velásquez interpretó entre tres y cinco canciones y negó que se hubiera tratado de un concierto de gran formato en los términos en que se ha descrito públicamente. Además, dijo que la contratación no fue hecha directamente por el Inpec, sino por un intermediario identificado únicamente como “Carlos”, a quien, según explicó, ya conocían de otros eventos. Díaz sostuvo que no le consta cuánto se pagó por la presentación y aseguró que no sabe si esa persona tenía relación con internos del penal.

La posición del entorno del cantante ha sido que el artista “se presenta donde es contratado” y que no tiene relación directa con cabecillas o integrantes de organizaciones criminales. Esa defensa fue reiterada después de que la presencia del cantante en el penal se convirtiera en uno de los puntos centrales de la polémica.

La reacción del Inpec

El Inpec informó que la parranda no fue aprobada ni autorizada por la Dirección General de la entidad, ni por el Gobierno nacional ni por el Ministerio de Justicia. Tras conocerse los hechos, el instituto anunció una investigación disciplinaria contra siete funcionarios que estaban de servicio durante la visita, ordenó el cambio inmediato del director encargado del establecimiento, dispuso el traslado del comandante de vigilancia e intervino el pabellón de alta seguridad con grupos especiales.

Las primeras decisiones oficiales evidencian que, para el Inpec, el ingreso del cantante y de su equipo plantea dudas sobre los controles aplicados dentro del penal. El caso también podría tener alcances penales y disciplinarios.

Impacto en la mesa de paz urbana

La controversia no se limitó al ámbito penitenciario. La Delegación de Paz Urbana del Gobierno anunció la suspensión inmediata de la agenda de interlocución con los voceros de las estructuras criminales recluidas en Itagüí, al considerar que los hechos denunciados no hacen parte de las garantías de funcionamiento del espacio sociojurídico. El Gobierno señaló que la suspensión se mantendrá hasta tener claridad sobre las responsabilidades en lo ocurrido.

Esa decisión convirtió la parranda en un episodio con repercusiones institucionales y políticas, al golpear de forma directa una de las mesas de diálogo más sensibles del proceso de paz urbana en el Valle de Aburrá.

Quién pagó el evento y qué sigue

Uno de los puntos que sigue bajo investigación es quién financió la presentación y el resto de la logística del evento. Reportes periodísticos citan denuncias según las cuales la fiesta habría sido costeada con aportes de cabecillas recluidos en el penal y que solo la presentación del artista habría tenido un valor cercano a 100 millones de pesos, aunque esa cifra no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades. También se ha mencionado que el costo total del evento podría haber sido mucho mayor.

Por ahora, el caso permanece abierto en varios frentes: la investigación del Inpec, la verificación de eventuales responsabilidades disciplinarias y penales, y la revisión de lo ocurrido dentro de la cárcel durante un día de visitas. a.