El caso del niño de siete años con hemofilia fallecido en febrero de 2025 sigue generando controversia nacional. Mientras la EPS sostiene que el tratamiento fue continuo, la familia denuncia fallas en la atención y el presidente Gustavo Petro leyó apartes de la historia clínica del menor para defender la actuación estatal.
La muerte de Kevin Arley Acosta Pico, un niño de siete años con hemofilia tipo A, continúa en el centro de un intenso debate judicial y sanitario en Colombia. Un informe técnico de la Nueva EPS, entidad intervenida por el Gobierno, concluyó que el menor sí recibió de manera continua su tratamiento médico y que su fallecimiento se produjo por un trauma craneoencefálico severo tras una caída en bicicleta.
Sin embargo, la familia del menor, la Defensoría del Pueblo y distintos sectores médicos cuestionan la versión oficial y sostienen que hubo fallas en la entrega oportuna de medicamentos y en la atención de la emergencia.
Informe técnico de la Nueva EPS
En el documento técnico divulgado por la entidad, la Nueva EPS aseguró que Kevin Acosta tenía un “manejo clínico especializado” debido a su hemofilia severa, diagnosticada desde los nueve meses de edad.
Según la EPS, el menor recibía profilaxis con factor VIII cada 28 días y el tratamiento fue suministrado “de forma continua entre octubre de 2019 y diciembre de 2025”.
La entidad indicó que la muerte del niño fue consecuencia directa de un trauma craneoencefálico severo accidental y no de la suspensión del tratamiento para la hemofilia. En ese sentido, sostuvo que la atención médica y el suministro de medicamentos se realizaron conforme a los protocolos.
No obstante, el informe reconoce que el cambio de municipio de atención del menor generó un retraso en la aplicación correspondiente a uno de los ciclos mensuales del medicamento. Según la EPS, esa situación se produjo por trámites administrativos de portabilidad dentro del sistema de salud.
La entidad también afirmó que la última dosis certificada del medicamento figura con fecha del 14 de diciembre de 2025, un día después del accidente, lo que contradice denuncias previas sobre una presunta falta prolongada del tratamiento.
Óscar Galves, interventor de la Nueva EPS desde noviembre, explicó en entrevista con La FM su versión sobre el caso de Kevin, un niño de 7 años con hemofilia que falleció tras un accidente. Galves señaló que el problema se originó en un trámite de portabilidad del servicio de salud entre departamentos y lamentó profundamente lo sucedido: “Lamentamos terriblemente este suceso. Somos padres de familia y conocemos el dolor que en este momento embarga a la familia de Kevin”. Según indicó, el menor recibía su tratamiento regularmente hasta el 14 de diciembre de 2025, cuando su madre solicitó traslado desde Huila hacia Santander.
El interventor detalló que, tras la solicitud, la EPS gestionó una IPS en Santander para continuar el tratamiento, con una cita programada para el 27 de enero. Sin embargo, aseguró que al día siguiente se solicitó nuevamente portabilidad hacia Pitalito, Huila, lo que impidió aplicar la dosis de enero: “La mamá solicitó una portabilidad… se actuó de inmediato”, pero luego “este ‘ir y venir’ no hizo posible colocarle la dosis del mes de enero”. La dosis pendiente fue reprogramada para el 10 de febrero.
Galves relató que el 8 de febrero Kevin sufrió un accidente en bicicleta que le ocasionó un trauma craneoencefálico severo y hemorragia cerebral. Fue trasladado a Bogotá, donde recibió el medicamento pendiente, pero falleció el 13 de febrero por la gravedad de las lesiones. El interventor reiteró que no existían registros de falta de suministro antes de enero: “Está registrado y está comprobado que el último tratamiento aplicado al joven Kevin fue el 14 de diciembre del 2025”. Con esto, insistió en que la interrupción del tratamiento se debió a los cambios de portabilidad solicitados.
Contexto del caso
Kevin Acosta falleció en Bogotá, luego de sufrir complicaciones tras una caída. El niño, afiliado al régimen subsidiado en Pitalito, Huila, padecía hemofilia tipo A, una enfermedad que impide la adecuada coagulación de la sangre y exige tratamiento permanente con factores de coagulación.
Desde el momento del accidente su madre, Yudy Katherine Pico, denunció que su hijo no estaba recibiendo oportunamente el medicamento y que la falta de este habría agravado las consecuencias de la caída.
La Defensoría del Pueblo también alertó sobre posibles fallas en la atención y en el traslado del menor hacia Bogotá el día del accidente, señalando que los retrasos pudieron comprometer su estado de salud, dado que cualquier trauma en pacientes con hemofilia requiere intervención inmediata y disponibilidad del factor de coagulación.
Lo que dice la familia
La madre del menor sostiene que la muerte de su hijo no puede atribuirse únicamente a la caída, sino a la falta de medicamento oportuno. En entrevistas radiales, ha afirmado que el tratamiento no se entregaba con regularidad y que el día de la emergencia no estaba disponible el factor necesario para atender al niño.
También cuestionó la divulgación pública de la historia clínica de su hijo por parte de autoridades nacionales y anunció que evalúa acciones legales por la presunta vulneración de la privacidad médica.
Otros familiares, como el primo mayor de Kevin —quien también padece hemofilia— han desmentido la versión oficial sobre la continuidad del tratamiento y han señalado que varios miembros de la familia con la misma enfermedad enfrentan dificultades para recibir sus medicamentos desde finales de 2025.
Además, rechazaron las afirmaciones según las cuales la familia habría rechazado procedimientos médicos, y explicaron que las cirugías en pacientes con hemofilia requieren la disponibilidad previa del factor de coagulación para evitar hemorragias fatales.
Declaraciones del presidente Gustavo Petro
El presidente Gustavo Petro intervino públicamente en la controversia y leyó apartes de la historia clínica del menor durante declaraciones oficiales. El mandatario sostuvo que el Gobierno no ocultó información y defendió la actuación del sistema de salud en el caso.
El jefe de Estado afirmó que, según los reportes médicos, la madre del menor no habría aceptado una intervención quirúrgica cuando Kevin quedó inconsciente tras la caída, afirmación que ha sido rechazada por la familia.
“Esto significa que no mentimos y no estamos tapando algo con otra cosa”, señaló el presidente, quien además insistió en que los niños con hemofilia deben tener restricciones en ciertas actividades físicas.
El ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, también respaldó la lectura de la historia clínica y sostuvo que las decisiones médicas se adoptaron conforme a los protocolos.
Debate sobre privacidad y responsabilidad
La revelación pública de datos de la historia clínica del menor ha generado cuestionamientos desde sectores médicos y jurídicos sobre la protección de la información sensible de pacientes, especialmente tratándose de un menor de edad.
Familiares y defensores de pacientes con hemofilia consideran que la exposición pública del caso ha derivado en estigmatización y en la asignación de responsabilidades a la familia sin que exista una investigación judicial concluida.
Un caso en medio de la crisis del sistema de salud
El caso de Kevin Acosta se produce en un contexto de crisis del sistema de salud en Colombia, caracterizado por aumento de tutelas, dificultades en el acceso a medicamentos y retrasos en citas y tratamientos especializados.
Expertos en hematología han advertido que al menos 1.500 pacientes con hemofilia severa en el país enfrentan riesgos por la falta de suministro regular de medicamentos esenciales como el factor de coagulación o el emicizumab.
Mientras la Nueva EPS sostiene que cumplió con el tratamiento del menor y que la causa de la muerte fue accidental, la familia insiste en que hubo negligencia en la atención. La controversia continúa abierta y podría derivar en investigaciones disciplinarias o judiciales para establecer responsabilidades.


