
La nueva temporada de Monster explora uno de los casos criminales más famosos de la historia de Estados Unidos. Aunque fue absuelta por la justicia, Lizzie Borden sigue siendo considerada por muchos como la principal sospechosa de un brutal doble asesinato ocurrido en 1892.
Netflix vuelve a apostar por los crímenes que conmocionaron a Estados Unidos con el estreno de Monster: The Lizzie Borden Story, la cuarta entrega de la exitosa serie antológica creada por Ryan Murphy. Tras abordar casos como los hermanos Menéndez y el asesino Ed Gein, la plataforma pone ahora el foco en una de las figuras más enigmáticas y controvertidas de la historia criminal estadounidense: Lizzie Borden, conocida durante décadas como la “loca del hacha”.
La producción reconstruye los acontecimientos que rodearon el asesinato de Andrew Borden y su esposa Abby Borden en agosto de 1892, un crimen que sacudió a la ciudad de Fall River, Massachusetts, y que más de 130 años después continúa generando debates, teorías y adaptaciones cinematográficas.
La mujer real detrás del fenómeno
Lizzie Andrew Borden nació en Massachusetts en 1860 y creció en una familia acomodada gracias a la fortuna acumulada por su padre, un empresario e inversionista inmobiliario.
A diferencia de la imagen oscura que posteriormente la acompañó, Lizzie era conocida por participar activamente en actividades religiosas y comunitarias. Enseñaba en la escuela dominical de su iglesia, colaboraba en obras de caridad y tenía una reputación pública respetable.
Sin embargo, la relación familiar estaba lejos de ser armoniosa.
Tras la muerte de su madre, Andrew Borden se casó nuevamente con Abby Durfee Gray. Con el paso de los años, Lizzie y su hermana Emma desarrollaron una relación distante y conflictiva con su madrastra. Las disputas familiares por asuntos económicos y herencias se hicieron cada vez más frecuentes.
El crimen que cambió la historia
La mañana del 4 de agosto de 1892, Abby Borden fue encontrada asesinada en el segundo piso de la vivienda familiar después de recibir múltiples golpes con un objeto similar a un hacha.
Menos de dos horas después, Andrew Borden apareció muerto en la sala de la casa, también víctima de un brutal ataque.
La escena dejó horrorizada a la opinión pública.
Desde el inicio de la investigación, las miradas se dirigieron hacia Lizzie Borden. Su presencia en la vivienda durante los hechos, las contradicciones en sus declaraciones y algunos elementos hallados por los investigadores despertaron sospechas.
Sin embargo, nunca se logró encontrar evidencia concluyente que la vinculara directamente con los asesinatos.
El juicio del siglo XIX
La atención mediática fue inmediata.
Periódicos de todo Estados Unidos siguieron cada detalle del proceso judicial, convirtiendo a Lizzie Borden en una celebridad involuntaria.
Durante el juicio, la fiscalía presentó diversos indicios, entre ellos la compra de ácido cianhídrico realizada por Lizzie días antes de los asesinatos y las inconsistencias en sus testimonios.
No obstante, la defensa logró desacreditar buena parte de las pruebas y argumentó que ninguna demostraba su participación en los crímenes.
Finalmente, en junio de 1893, un jurado compuesto exclusivamente por hombres la declaró inocente tras apenas cuarenta minutos de deliberación.
Legalmente quedó libre de toda responsabilidad.
Pero ante la opinión pública la historia fue distinta.
¿Por qué se convirtió en un icono del terror?
Aunque jamás fue condenada, Lizzie Borden quedó marcada para siempre por una popular rima infantil que se propagó por Estados Unidos:
«Lizzie Borden tomó un hacha y le dio cuarenta golpes a su madre; cuando vio lo que había hecho, le dio cuarenta y uno a su padre».
La canción, transmitida de generación en generación, ayudó a consolidar la imagen de Borden como una figura aterradora dentro de la cultura popular.
Con el paso de los años, su historia inspiró novelas, documentales, programas de televisión, películas, obras teatrales e incluso episodios de dibujos animados.
El misterio que sigue sin resolverse
Uno de los aspectos que hace tan fascinante el caso es que nadie ha sido condenado por los asesinatos.
Historiadores y criminólogos han desarrollado múltiples teorías durante más de un siglo.
Algunos sostienen que Lizzie fue efectivamente la autora del crimen y logró escapar gracias a la falta de pruebas. Otros creen que pudo existir un agresor externo o incluso que otra persona cercana a la familia estuvo involucrada.
La realidad es que el doble asesinato continúa oficialmente sin resolución.
La casa donde ocurrió todo sigue abierta al público
La vivienda de los Borden en Fall River aún existe y funciona actualmente como museo y alojamiento temático para visitantes interesados en el caso.
Cada año recibe miles de turistas atraídos por la historia que inspiró una de las leyendas criminales más famosas de Estados Unidos.
Ahora, con el estreno de Monster: The Lizzie Borden Story, Netflix vuelve a poner bajo los reflectores a una mujer cuya culpabilidad nunca pudo demostrarse, pero cuyo nombre permanece ligado para siempre a uno de los crímenes más inquietantes de la historia moderna.
¿Quién protagoniza la nueva serie de Netflix?
La producción está encabezada por Ella Beatty, quien interpreta a Lizzie Borden, la joven acusada del doble homicidio que terminó convertida en una leyenda del crimen real.
El elenco principal también incluye a:
- Charlie Hunnam como Andrew Borden, el padre de Lizzie.
- Rebecca Hall como Abby Borden, la madrastra.
- Vicky Krieps como Bridget “Maggie” Sullivan, la criada de la familia y una de las principales testigos del caso.
- Billie Lourd como Emma Borden, la hermana mayor de Lizzie.
- Sarah Paulson en el papel de la asesina serial Aileen Wuornos, quien aparece en una línea narrativa paralela creada para la serie.
Como es habitual en la franquicia Monster, Ryan Murphy combina hechos históricos con elementos dramáticos y recreaciones ficticias para construir una narrativa de suspense psicológico.
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