Con una polarización inédita desde el retorno a la democracia, Chile elige entre dos modelos de país completamente opuestos y busca conquistar al electorado moderado.
Chile votó este domingo en unas elecciones marcadas por la polarización, el regreso del voto obligatorio y el ingreso de cinco millones de nuevos electores al padrón. El resultado configuró un escenario extremo: la candidata comunista Jeannette Jara y el líder ultraderechista José Antonio Kast avanzaron a la segunda vuelta presidencial, prevista para el 14 de diciembre, en un balotaje que enfrenta dos visiones radicalmente distintas sobre el futuro político, económico y social del país.
Con el 97 % de las mesas escrutadas, Jara obtuvo entre el 26,7 % y 26,8 % de los votos, mientras Kast alcanzó entre el 23,9 % y 24,3 %. Ninguno de los ocho candidatos superó el 50 % requerido para ganar en primera vuelta, lo que obligará a una contienda definitiva en diciembre.
La elección estuvo marcada por una participación histórica: más de 12,7 millones de personas acudieron a las urnas, un salto significativo respecto a los 7 millones que votaron en la primera vuelta de 2021. El aumento respondió a la implementación del voto obligatorio y al clima político de tensión que atraviesa el país.
Dos proyectos opuestos: continuidad del oficialismo o un giro profundo hacia la derecha
Jara, ministra del Trabajo del gobierno de Gabriel Boric y primera candidata presidencial del Partido Comunista desde el retorno a la democracia, llega al balotaje respaldada por el progresismo, incluyendo socialdemócratas, democristianos y fuerzas del Frente Amplio. Aunque lideraba las encuestas con un promedio del 28,5 % de intención de voto, su resultado fue ligeramente inferior a lo proyectado.
“Casi la mitad de los chilenos y chilenas no votaron ni por mí ni por Kast, y a ellos les saldremos a escuchar atentamente. Quien quiera representar a Chile debe escucharlos a todos”, afirmó en su discurso, señalando que incorporará propuestas de sus contendores derrotados.

A sus 51 años, Jara ha intentado proyectar una imagen de moderación dentro de la izquierda. Prometió que, si gana la presidencia, renunciará a su militancia comunista para “dar una señal de amplitud” y consolidar lo que define como “la coalición progresista más amplia de la historia”. Sus ejes programáticos incluyen:
- Reforma profunda al sistema de pensiones
- Ampliación de la red de cuidados
- Avances en derechos laborales y equidad salarial
- Mayor inversión en salud pública y educación
Del otro lado, José Antonio Kast —abanderado del Partido Republicano y referente de la derecha más conservadora— logró consolidar a su sector pese a competir contra otros dos postulantes de derecha: Evelyn Matthei y Johannes Kaiser. Juntos, estos candidatos concentraron un 27 % del electorado, votos que probablemente se sumarán al liderazgo de Kast en segunda vuelta.

“Chile es más importante que los partidos”, dijo el candidato al celebrar su paso al balotaje. “Necesitamos evitar la continuidad de un muy mal gobierno, quizás el peor gobierno que recordamos”.
Kast propone un programa basado en la reducción del tamaño del Estado, endurecimiento de las políticas de seguridad, restricciones migratorias y una agenda conservadora en temas sociales.
Los votos de Franco Parisi, la llave de la segunda vuelta
El economista Franco Parisi, quien nuevamente hizo campaña desde el extranjero y no reside en Chile, se ubicó en tercer lugar con cerca del 18 % de los votos. Su electorado —descontento tanto con la derecha tradicional como con la izquierda— será decisivo. Analistas señalan que su base es heterogénea y difícil de predecir, lo que convierte su apoyo en una de las principales incógnitas rumbo al 14 de diciembre.
Marco Moreno, director del Centro de Democracia de la Universidad Central, explicó que “la segunda vuelta es una elección distinta, donde los candidatos deben dirigirse a un público más amplio. A Kast le costará más conquistar a los moderados, pero Jara deberá construir una coalición que supere el 50 % en un escenario históricamente adverso para la izquierda”.
El impacto del voto obligatorio y el nuevo Congreso
Además de la presidencial, los chilenos votaron por la renovación de los 155 escaños de la Cámara de Diputados y 23 de los 50 senadores. Según los resultados preliminares:
- Unidad por Chile (izquierda): 61 escaños
- Cambio por Chile: 41
- Chile Grande y Unido (derecha tradicional): 37
- Partido de la Gente (Parisi): 11
El nuevo Congreso será clave para gobernar en un país donde las reformas estructurales requieren amplios consensos.
Un país dividido entre seguridad, economía y modelo social
De cara al balotaje, los principales desafíos de Chile siguen siendo la seguridad —principal preocupación ciudadana—, la migración, el bajo crecimiento económico y la necesidad de fortalecer servicios públicos como salud y educación.
El presidente Gabriel Boric felicitó la jornada electoral y llamó a un voto informado: “El próximo domingo 14 de diciembre Chile elegirá a quien deberá regir los destinos de nuestra patria”.
La segunda vuelta definirá si el país opta por la continuidad del progresismo con Jara o por un giro a la derecha liderado por Kast, en un escenario altamente fragmentado y con un electorado que supera los 15 millones de inscritos.


