El máximo órgano de la petrolera revisó las solicitudes de la USO, de accionistas minoritarios y de un exdirectivo del grupo y decidió no apartar del cargo a su presidente. La empresa aseguró que, a la fecha, no hay incumplimientos regulatorios ni contractuales derivados de la imputación penal.
La junta directiva de Ecopetrol resolvió mantener, a Ricardo Roa Barragán al frente de la compañía, después de varias sesiones dedicadas a evaluar su continuidad en medio de la presión del sindicato USO, de accionistas minoritarios y de voces del entorno de un exdirectivo de Hocol. La decisión se conoció este miércoles 25 de marzo, luego de que la petrolera informara que seguirá haciendo seguimiento “continuo” a los trámites que involucran a la empresa y a su representante legal.
La definición llegó después de una reunión extraordinaria del 24 de marzo en la que la junta revisó los cuestionamientos sobre la permanencia de Roa. Aunque el caso se discutió durante horas y bajo alta presión pública, el órgano directivo optó por sostenerlo en el cargo mientras continúan sus análisis internos sobre riesgos legales, reputacionales y regulatorios.
Qué pasó en la junta
Según Ecopetrol, la junta hizo un análisis “riguroso, objetivo y documentado” de la situación, apoyada por la Dirección Corporativa de Cumplimiento y por firmas de consultoría externas en Colombia y en el exterior. En su comunicación del 11 de marzo, la compañía ya había señalado que seguiría deliberando para adoptar una decisión formal sobre la compatibilidad entre la continuidad del presidente y las obligaciones regulatorias de la empresa; el desenlace de esta semana, de momento, fue mantenerlo en funciones.
El directorio también respondió a tres focos de presión. El primero fue la carta de la Unión Sindical Obrera, USO, que pidió apartar a Roa y advirtió sobre una eventual movilización nacional si no se tomaban medidas. El segundo vino de accionistas minoritarios, que pidieron revisar el efecto de la imputación penal sobre contratos, créditos, gobierno corporativo y cumplimiento regulatorio. El tercero fue el pronunciamiento del apoderado de Luis Enrique Rojas Cuéllar, expresidente de Hocol, quien se sumó al pedido de salida del presidente de Ecopetrol.
La conclusión de la compañía
La posición oficial de Ecopetrol fue que, a la fecha, no existen incumplimientos de la regulación aplicable ni de contratos de crédito u otros acuerdos materiales por cuenta de la situación judicial de Roa. La empresa también aseguró que no ha recibido notificaciones de autoridades del mercado de valores por este tema, y que continuará monitoreando el asunto para evitar que inversionistas y público reciban información incompleta o insuficiente.
En otras palabras, la junta no cerró la discusión de fondo, pero sí tomó una decisión inmediata: no remover al presidente mientras no exista un impacto jurídico o contractual ya configurado sobre la compañía. Ese punto fue central en la respuesta a quienes advertían posibles consecuencias para Ecopetrol por estar listada en la Bolsa de Valores de Colombia y en la Bolsa de Nueva York.
Por qué estaba en discusión la continuidad de Ricardo Roa
El nombre de Ricardo Roa llegó nuevamente a la sala de juntas por dos frentes judiciales. El primero es la imputación por tráfico de influencias relacionada con la compra de un apartamento en Bogotá, negocio que la Fiscalía asocia con presuntas gestiones posteriores dentro del grupo empresarial. El segundo frente corresponde a la investigación por su papel como gerente de la campaña presidencial de Gustavo Petro en 2022, por presunta violación de topes electorales.
En el caso del apartamento, Portafolio reportó que Roa no aceptó los cargos imputados por la Fiscalía el 11 de marzo. Según ese expediente, el inmueble habría sido adquirido por debajo de su valor estimado, y la investigación incluye pagos, intermediarios y supuestas instrucciones dadas al entonces presidente de Hocol para favorecer oportunidades de negocio.
Ecopetrol, sin embargo, recordó que la imputación no equivale a una condena ni desvirtúa la presunción de inocencia. Ese fue uno de los argumentos que la junta puso sobre la mesa desde el 11 de marzo, cuando fijó su primera posición pública tras la actuación de la Fiscalía.
La presión de la USO y de los accionistas
La presión sindical se volvió especialmente sensible porque provino de la USO, uno de los actores históricos dentro de la empresa. El sindicato pidió formalmente que Roa fuera apartado del cargo al considerar que la acumulación de escándalos y procesos judiciales compromete la reputación y estabilidad de Ecopetrol en los mercados. Incluso advirtió que la empresa no debía exponerse a riesgos derivados de que su principal directivo enfrente este tipo de procesos.
A esa presión se sumaron los accionistas minoritarios, preocupados por la posibilidad de que la situación del presidente activara cláusulas contractuales, afectara la relación con acreedores o generara alertas de supervisores del mercado. La respuesta de la junta fue que, por ahora, ese escenario no se ha materializado.
Quién es Ricardo Roa
Ricardo Roa Barragán fue designado presidente de Ecopetrol por la junta directiva el 11 de abril de 2023 y debía asumir a más tardar el 30 de abril de ese año. Su nombramiento se produjo tras un proceso de selección apoyado por el Comité de Compensación, Nominación y Cultura de la junta y por una firma internacional especializada en selección de altos ejecutivos.
De acuerdo con la biografía oficial divulgada por Ecopetrol, Roa es ingeniero mecánico de la Universidad Nacional de Colombia, especialista en sistemas gerenciales de ingeniería de la Pontificia Universidad Javeriana y cuenta con más de 30 años de experiencia en el sector energético. Antes de llegar a la petrolera, ocupó, entre otros cargos, la presidencia del Grupo Energía Bogotá, de Transportadora de Gas Internacional y la gerencia de la Empresa Energía de Honduras.
Su llegada a Ecopetrol se produjo tras la salida de Felipe Bayón, en un momento en que la petrolera enfrentaba el desafío de sostener resultados financieros, avanzar en transición energética y mantener su peso como la empresa más importante del país. Reuters recordó entonces que Ecopetrol es la compañía energética de mayoría estatal de Colombia.
El trasfondo corporativo
La decisión de la junta no ocurre en un vacío. Ecopetrol es una sociedad con presencia bursátil y con un régimen estricto de gobierno corporativo. En su información institucional, la empresa señala que la junta directiva es su órgano de administración y que está integrada por nueve miembros principales, elegidos por la Asamblea General de Accionistas. Además, la compañía subraya que la junta tiene deberes fiduciarios frente a la protección de la sociedad y de todos sus accionistas.
Por eso, el caso Roa se convirtió en una discusión que va más allá de la esfera penal. La pregunta de fondo para la junta era si los procesos abiertos contra su presidente ya hacían incompatible su permanencia con las obligaciones regulatorias y de mercado de la empresa. La respuesta, al menos por ahora, fue negativa.
Qué sigue
El mensaje final de Ecopetrol fue que el seguimiento continuará. La junta dejó claro que seguirá revisando los trámites en curso y que mantendrá su evaluación sobre los riesgos que puedan derivarse para la compañía. Eso significa que Ricardo Roa sigue en la presidencia, pero no sale del radar del máximo órgano de administración de la petrolera.


